¡Ay, Dios mío, qué movida! Después de tanto rollo con fechas y recordatorios, parece que los cholos y chamacos de Costa Rica finalmente pusieron manos a la obra con el marchamo 2026. Pero, fíjate tú, la cosa no es tan simple como pagar y listo. Resulta que el INS sacó unos números que te dejan boquiabierto.
Al final de cuentas, entre todos nosotros, los que nos movemos en carro, se juntaron unos ¢300 mil millones. Un botín tremendo, ¿eh? Pero ojo, pa’ que los entiendan bien, gran parte de ese dinerito, casi ¢180 milloncitos, directo al bolsillo del Ministerio de Hacienda. Sí, señores, impuestos... siempre ahí, comiéndose nuestra platica. Sidney Viales, el man encargado de estos temas en el INS, nos echó luz sobre cómo funciona la jugada: básicamente, el INS es como un mensajero que recolecta y pasa la posta a otras instituciones, como el Cosevi, el CTP y la ARESEP.
Ahora, claro, el INS también se queda con un pedazo del pastel, digamos, un 25%, que son unos ¢75 milloncitos para atender a los accidentados. Ahí sí, esto es importante: ese dinero es para ayudar a los que salen mal paridos en carretera, para cubrir gastos médicos y hasta indemnizaciones a los familiares si llega a lo peor. Con los datos que nos mandó la Sugese, más de 42 mil accidentes con el SOA involucrado durante el 2025, dejando un reguero de 47 mil heridos y 125 difuntos. Que triste, ¿verdad?
Pero no todo es risa ni juego. Aquí viene la vaina: al cierre de diciembre, todavía había un 13% de vehículos con el marchamo pendiente, lo que suma unas 257 mil máquinas sin permiso para circular. Una torta consideráble, digámoslo así. Aunque, para darle un poquito de esperanza, parece que al principio del 2026, medio millón de personas se dieron maña para ponerse al día y bajar la morosidad a un 10%. Así que, bueno, todavía hay tiempo para espantar la mala suerte.
Viales nos explicó que la explicación puede ser varias: algunos carros que estaban inscritos podrían ya no estar circulando, otros simplemente se olvidaron o tuvieron algún problema. Pero la buena onda es que la mayoría se están poniendo al corriente. “Cada quien tiene su propia verdad,” dice el señor, “pero lo importante es que se están pagando.” Pa' eso, aparentemente, durante todo el año seguirán recibiendo pagos atrasados, así que la morosidad seguirá bajando, dicen.
Y hablando de ponerle gallos al asunto, vale la pena recalcar que el marchamo no es solo un trámite burocrático; es un mecanismo crucial para financiar la seguridad vial en Costa Rica. Ese dinero que aportamos todos sirve para mejorar carreteras, capacitar conductores, fortalecer los servicios de emergencia y, sobre todo, salvar vidas. Por lo tanto, aunque a veces nos duela sacar la cartera, hay que ver la cosa desde otra perspectiva.
Todo esto nos lleva a pensar en cómo podríamos hacer para facilitar aún más el proceso de pago del marchamo. ¿Será que necesitamos más opciones de pago, campañas de concientización más efectivas o incluso incentivos para aquellos que cumplen a tiempo? Podríamos implementar sistemas de recordatorios automáticos vía SMS o correo electrónico, o incluso ofrecer descuentos por pronto pago. Hay muchísimas cosas que podemos explorar para mejorar este sistema que, aunque funciona, todavía tiene margen de mejora.
En fin, la recolección del marchamo 2026 ha sido un éxito financiero, pero la morosidad sigue siendo un tema que requiere atención. ¿Ustedes creen que el INS debería implementar nuevas estrategias para reducir la morosidad y fomentar el cumplimiento de esta obligación ciudadana? ¿Cuáles medidas proponen para hacer el proceso de pago más accesible y eficiente para todos los costarricenses?
Al final de cuentas, entre todos nosotros, los que nos movemos en carro, se juntaron unos ¢300 mil millones. Un botín tremendo, ¿eh? Pero ojo, pa’ que los entiendan bien, gran parte de ese dinerito, casi ¢180 milloncitos, directo al bolsillo del Ministerio de Hacienda. Sí, señores, impuestos... siempre ahí, comiéndose nuestra platica. Sidney Viales, el man encargado de estos temas en el INS, nos echó luz sobre cómo funciona la jugada: básicamente, el INS es como un mensajero que recolecta y pasa la posta a otras instituciones, como el Cosevi, el CTP y la ARESEP.
Ahora, claro, el INS también se queda con un pedazo del pastel, digamos, un 25%, que son unos ¢75 milloncitos para atender a los accidentados. Ahí sí, esto es importante: ese dinero es para ayudar a los que salen mal paridos en carretera, para cubrir gastos médicos y hasta indemnizaciones a los familiares si llega a lo peor. Con los datos que nos mandó la Sugese, más de 42 mil accidentes con el SOA involucrado durante el 2025, dejando un reguero de 47 mil heridos y 125 difuntos. Que triste, ¿verdad?
Pero no todo es risa ni juego. Aquí viene la vaina: al cierre de diciembre, todavía había un 13% de vehículos con el marchamo pendiente, lo que suma unas 257 mil máquinas sin permiso para circular. Una torta consideráble, digámoslo así. Aunque, para darle un poquito de esperanza, parece que al principio del 2026, medio millón de personas se dieron maña para ponerse al día y bajar la morosidad a un 10%. Así que, bueno, todavía hay tiempo para espantar la mala suerte.
Viales nos explicó que la explicación puede ser varias: algunos carros que estaban inscritos podrían ya no estar circulando, otros simplemente se olvidaron o tuvieron algún problema. Pero la buena onda es que la mayoría se están poniendo al corriente. “Cada quien tiene su propia verdad,” dice el señor, “pero lo importante es que se están pagando.” Pa' eso, aparentemente, durante todo el año seguirán recibiendo pagos atrasados, así que la morosidad seguirá bajando, dicen.
Y hablando de ponerle gallos al asunto, vale la pena recalcar que el marchamo no es solo un trámite burocrático; es un mecanismo crucial para financiar la seguridad vial en Costa Rica. Ese dinero que aportamos todos sirve para mejorar carreteras, capacitar conductores, fortalecer los servicios de emergencia y, sobre todo, salvar vidas. Por lo tanto, aunque a veces nos duela sacar la cartera, hay que ver la cosa desde otra perspectiva.
Todo esto nos lleva a pensar en cómo podríamos hacer para facilitar aún más el proceso de pago del marchamo. ¿Será que necesitamos más opciones de pago, campañas de concientización más efectivas o incluso incentivos para aquellos que cumplen a tiempo? Podríamos implementar sistemas de recordatorios automáticos vía SMS o correo electrónico, o incluso ofrecer descuentos por pronto pago. Hay muchísimas cosas que podemos explorar para mejorar este sistema que, aunque funciona, todavía tiene margen de mejora.
En fin, la recolección del marchamo 2026 ha sido un éxito financiero, pero la morosidad sigue siendo un tema que requiere atención. ¿Ustedes creen que el INS debería implementar nuevas estrategias para reducir la morosidad y fomentar el cumplimiento de esta obligación ciudadana? ¿Cuáles medidas proponen para hacer el proceso de pago más accesible y eficiente para todos los costarricenses?