Mae, seamos honestos. Por años, la vara con la educación pública ha sido un sube y baja de emociones. Que la huelga, que el presupuesto, que los nombramientos... uno a veces se cansa de la misma novela. Y en medio de todo ese despiche, está la realidad de la calle: si no hablás inglés, conseguir un buen brete se pone color de hormiga. Pero diay, de vez en cuando, entre el mar de noticias que a uno lo agüevan, sale una que te hace decir: ¡qué chiva! Y esta, déjenme decirles, es una de esas.
Resulta que un grupo de estudiantes de los Colegios Técnicos Profesionales (CTP) de Guácimo, Limón y Santa Cruz se acaban de graduar de un programa de inglés que, sinceramente, suena a otro nivel. No estamos hablando del cursito básico de “the book is on the table”, sino de una certificación seria, alineada con los estándares europeos. La iniciativa se llama “Work UP With NEO” y la está moviendo una empresa llamada EduTech, todo bajo un convenio con el MEP y el Ministerio de Trabajo. ¡Qué nivel de jugada! Ver que se están uniendo fuerzas para darle herramientas de verdad a los güilas de zonas que no siempre están bajo los reflectores es algo que hay que aplaudir.
Y aquí es donde la vara se pone realmente interesante. Pensemos en los lugares: Santa Cruz, en pleno corazón de una de las zonas turísticas más importantes del país; Limón, con el potencial de sus puertos y su cultura única; Guácimo, un punto clave en el Caribe. Darles a estos jóvenes un inglés pulido no es solo regalarles un diploma; es darles la llave maestra para abrir puertas que antes estaban cerradas. Es la diferencia entre un brete de salario mínimo y una carrera en una transnacional, en un hotel de lujo o hasta montando su propio negocio. Esta gente es muy carga, y ahora tienen el “chunche” que les faltaba para competir con cualquiera.
Lo más tuanis es que, escarbando un poco en las noticias del MEP, parece que esta no es una flor de un día. Mientras la graduación de inglés es la noticia principal, por debajo se están moviendo otras varas que pintan bien. Por ejemplo, están metiéndole a la robótica para estudiantes con alto potencial en ocho coles del país y hasta hay brigadas de salud mental capacitando a cientos de estudiantes en San Carlos. Parece que, de a poquitos, la maquinaria se está moviendo más allá de apagar incendios y se está enfocando en construir a futuro. Es un cambio de mentalidad que se siente fresco y necesario.
Al final del día, estas son las historias que importan. Ver a un exalumno del Nocturno de Palmares llegar a ser Ministro de Educación y visitar su antiguo cole, o a los carajillos del Liceo de Cariari sacando su propia revista, son esas pequeñas victorias que construyen un panorama más optimista. La graduación de los estudiantes de los CTP es, quizás, el ejemplo más claro: es una inversión directa en el talento tico, justo donde más se necesita. Ojalá esto no sea un caso aislado, sino el inicio de una tendencia que ponga la educación técnica y las zonas fuera del GAM donde merecen estar: en primera fila, listas para comerse el mundo. Quedó a cachete, la verdad.
Ahora, le tiro la bola al foro: Aparte de estas iniciativas, ¿qué otras varas chivas han visto ustedes en sus comunidades o en los coles de sus barrios? ¿Será que de verdad estamos viendo un cambio de rumbo en la educación pública, o son solo casos aislados? ¡Cuenten todo!
Resulta que un grupo de estudiantes de los Colegios Técnicos Profesionales (CTP) de Guácimo, Limón y Santa Cruz se acaban de graduar de un programa de inglés que, sinceramente, suena a otro nivel. No estamos hablando del cursito básico de “the book is on the table”, sino de una certificación seria, alineada con los estándares europeos. La iniciativa se llama “Work UP With NEO” y la está moviendo una empresa llamada EduTech, todo bajo un convenio con el MEP y el Ministerio de Trabajo. ¡Qué nivel de jugada! Ver que se están uniendo fuerzas para darle herramientas de verdad a los güilas de zonas que no siempre están bajo los reflectores es algo que hay que aplaudir.
Y aquí es donde la vara se pone realmente interesante. Pensemos en los lugares: Santa Cruz, en pleno corazón de una de las zonas turísticas más importantes del país; Limón, con el potencial de sus puertos y su cultura única; Guácimo, un punto clave en el Caribe. Darles a estos jóvenes un inglés pulido no es solo regalarles un diploma; es darles la llave maestra para abrir puertas que antes estaban cerradas. Es la diferencia entre un brete de salario mínimo y una carrera en una transnacional, en un hotel de lujo o hasta montando su propio negocio. Esta gente es muy carga, y ahora tienen el “chunche” que les faltaba para competir con cualquiera.
Lo más tuanis es que, escarbando un poco en las noticias del MEP, parece que esta no es una flor de un día. Mientras la graduación de inglés es la noticia principal, por debajo se están moviendo otras varas que pintan bien. Por ejemplo, están metiéndole a la robótica para estudiantes con alto potencial en ocho coles del país y hasta hay brigadas de salud mental capacitando a cientos de estudiantes en San Carlos. Parece que, de a poquitos, la maquinaria se está moviendo más allá de apagar incendios y se está enfocando en construir a futuro. Es un cambio de mentalidad que se siente fresco y necesario.
Al final del día, estas son las historias que importan. Ver a un exalumno del Nocturno de Palmares llegar a ser Ministro de Educación y visitar su antiguo cole, o a los carajillos del Liceo de Cariari sacando su propia revista, son esas pequeñas victorias que construyen un panorama más optimista. La graduación de los estudiantes de los CTP es, quizás, el ejemplo más claro: es una inversión directa en el talento tico, justo donde más se necesita. Ojalá esto no sea un caso aislado, sino el inicio de una tendencia que ponga la educación técnica y las zonas fuera del GAM donde merecen estar: en primera fila, listas para comerse el mundo. Quedó a cachete, la verdad.
Ahora, le tiro la bola al foro: Aparte de estas iniciativas, ¿qué otras varas chivas han visto ustedes en sus comunidades o en los coles de sus barrios? ¿Será que de verdad estamos viendo un cambio de rumbo en la educación pública, o son solo casos aislados? ¡Cuenten todo!