¡Ay, Dios mío! Aquí vamos otra vez, con el Hospital Max Peralta prácticamente tirado, y ahora tocándole pedirle auxilio a la Caja. La verdad, parece que estamos dando vueltas en círculo con este problema. La Municipalidad de Cartago tuvo que aprobar una moción a toda prisa para ver si podían conseguir algo de apoyo, porque la situación en pediatría ya está que arde.
Resulta que Mario Redondo, el alcalde, comentó que esto viene arrastrándose desde hace un buen tiempo. No es algo nuevo, señores, sino una combinación de cosas que le han ido pegando al hospital: falta de infraestructura, equipos viejos que van a morir y, para rematar, no alcanza con gente trabajando. Ya saben cómo va eso, poco personal haciendo un tremendo brete para atender a todos.
Ahora bien, ¿qué pasó exactamente? Pues parece que la ola de virus respiratorios le dio duro al hospital. Los pediatras y las enfermeras, esos luchadores incansables, están haciendo maravillas, pero hasta ellos tienen un límite. No pueden seguir aguantando semejante avalancha de niños enfermos. Las salas están repletas, no hay camitas disponibles, y el estrés se siente en el ambiente, créeme.
Redondo fue claro en lo que quieren: necesitan que el Hospital Nacional de Niños y otros centros médicos del país ayuden a recibir a algunos de esos nenes que están siendo enviados al Max Peralta. “No queremos que ningún niño se quede sin la atención que necesita,” enfatizó el alcalde. Se trata de salvar vidas, y eso es lo más importante, no se puede jugar con eso, ¿verdad?
Y ojo, que la cosa no pinta bien. Según fuentes internas, la saturación en pediatría no es un fenómeno reciente, sino una consecuencia directa de la inversión insuficiente que ha recibido el hospital a lo largo de los años. Promesas incumplidas, proyectos postergados… ¡Una torta! Al final, quien paga caro es la población, y sobre todo, nuestros niños.
Muchos padres están preocupados y con razón. Entenderás que llegar al hospital con un hijo enfermo y encontrarte con largas filas, falta de personal y un ambiente tenso no es precisamente tranquilizador. Algunos ya empiezan a cuestionar si realmente estamos priorizando la salud de la infancia en este país. ¿Dónde quedaron esas promesas de mejorar el sistema sanitario, eh?
Pero no todo está perdido. La moción aprobada por el Concejo Municipal es un primer paso, aunque pequeño, hacia la búsqueda de soluciones. Ahora, queda esperar a que las autoridades de la Caja respondan a tiempo y tomen cartas en el asunto. Veremos si esta vez sí logran ponerle un alto a esta problemática y evitar que la salud de nuestros niños siga corriendo riesgos. A veces, cuesta creer que a estas alturas todavía tengamos que estar batallando con esto.
En fin, la situación es delicada y requiere de una respuesta rápida y efectiva. Pero me pregunto, ¿cree usted que la gestión actual del CCSS está preparada para enfrentar este desafío y brindar el apoyo necesario al Hospital Max Peralta, o seguiremos viendo cómo nuestra sanidad pública se desmorona lentamente?
Resulta que Mario Redondo, el alcalde, comentó que esto viene arrastrándose desde hace un buen tiempo. No es algo nuevo, señores, sino una combinación de cosas que le han ido pegando al hospital: falta de infraestructura, equipos viejos que van a morir y, para rematar, no alcanza con gente trabajando. Ya saben cómo va eso, poco personal haciendo un tremendo brete para atender a todos.
Ahora bien, ¿qué pasó exactamente? Pues parece que la ola de virus respiratorios le dio duro al hospital. Los pediatras y las enfermeras, esos luchadores incansables, están haciendo maravillas, pero hasta ellos tienen un límite. No pueden seguir aguantando semejante avalancha de niños enfermos. Las salas están repletas, no hay camitas disponibles, y el estrés se siente en el ambiente, créeme.
Redondo fue claro en lo que quieren: necesitan que el Hospital Nacional de Niños y otros centros médicos del país ayuden a recibir a algunos de esos nenes que están siendo enviados al Max Peralta. “No queremos que ningún niño se quede sin la atención que necesita,” enfatizó el alcalde. Se trata de salvar vidas, y eso es lo más importante, no se puede jugar con eso, ¿verdad?
Y ojo, que la cosa no pinta bien. Según fuentes internas, la saturación en pediatría no es un fenómeno reciente, sino una consecuencia directa de la inversión insuficiente que ha recibido el hospital a lo largo de los años. Promesas incumplidas, proyectos postergados… ¡Una torta! Al final, quien paga caro es la población, y sobre todo, nuestros niños.
Muchos padres están preocupados y con razón. Entenderás que llegar al hospital con un hijo enfermo y encontrarte con largas filas, falta de personal y un ambiente tenso no es precisamente tranquilizador. Algunos ya empiezan a cuestionar si realmente estamos priorizando la salud de la infancia en este país. ¿Dónde quedaron esas promesas de mejorar el sistema sanitario, eh?
Pero no todo está perdido. La moción aprobada por el Concejo Municipal es un primer paso, aunque pequeño, hacia la búsqueda de soluciones. Ahora, queda esperar a que las autoridades de la Caja respondan a tiempo y tomen cartas en el asunto. Veremos si esta vez sí logran ponerle un alto a esta problemática y evitar que la salud de nuestros niños siga corriendo riesgos. A veces, cuesta creer que a estas alturas todavía tengamos que estar batallando con esto.
En fin, la situación es delicada y requiere de una respuesta rápida y efectiva. Pero me pregunto, ¿cree usted que la gestión actual del CCSS está preparada para enfrentar este desafío y brindar el apoyo necesario al Hospital Max Peralta, o seguiremos viendo cómo nuestra sanidad pública se desmorona lentamente?