¡Ay, Dios mío, qué despiche! El Hospital Max Peralta de Cartago anda con los pantalones abajo, literalmente. Resulta que no pudieron aislar a un nene que le agarró la influenza H3, y ahora la cosa va escalando. Mario Redondo, el alcalde, salió a decir que la falta de equipos especializados es la culpable, y vaya si nos puso a todos en alerta.
Según Redondo, la situación se vino encima porque llegó un montón de gente indígena con sus peques, buscando atención médica. Pero ojo, no estaban en las áreas correctas, sino metidos donde no debían, creando un verdadero problemón. Lo que te digo, ¡qué torta!
Y eso, sumado a la maraña de virus respiratorios que andan dando vueltas, hizo que el hospital se llenara hasta arriba. Ya ni les cuento las salas de espera, parecían sardinas en lata. Según fuentes internas, la presión sobre el personal médico es brutal, trabajando día y noche para atender a todos. ¡Aguántala, mae!
La Municipalidad mandó un comunicado diciendo que el hacinamiento y la falta de espacio aumentan el riesgo de contagio y de que los nenes desarrollen problemas respiratorios graves. Una verdadera pesadilla para los papás y para los doctores. De verdad, la situación es crítica, y no creo que nadie esté tomando cartas en el asunto con la seriedad que requiere.
Ahora, Redondo está rogándole a otros hospitales, tanto públicos como privados, que le presten una mano. Necesitan urgentemente ayuda para controlar la situación en Cartago. Dice que se necesita refuerzo médico y también equipos especiales para poder aislar correctamente a los pacientes. Esperemos que alguien escuche sus súplicas, porque la cosa pinta fea.
Lo que me preocupa es cómo llegamos a esta situación. Llevábamos meses sabiendo que iba a haber un aumento de casos de gripe, y aun así no se prepararon. Parece que en Costa Rica siempre esperamos a que la vaca esté fraccionada para empezar a actuar. ¡Qué sal!
Me da rabia pensar en esos nenes sufriendo, en sus familias angustiadas, y en los médicos haciendo un esfuerzo sobrehumano con recursos limitados. Este no es el tipo de imagen que queremos proyectar de nuestro país. Tenemos que hacer algo, y rápido. La burocracia y los trámites deberían estar al lado, para poder brindar una respuesta eficiente a esta crisis.
En fin, la situación en Cartago es preocupante y pone de manifiesto las carencias del sistema de salud pública. Esperemos que esto sirva para que las autoridades tomen cartas en el asunto y destinen los recursos necesarios para mejorar la atención pediátrica en el país. Ahora bien, ¿creen ustedes que el gobierno debería invertir más en la prevención de enfermedades respiratorias, o esperar a que la situación llegue a este punto para reaccionar?
Según Redondo, la situación se vino encima porque llegó un montón de gente indígena con sus peques, buscando atención médica. Pero ojo, no estaban en las áreas correctas, sino metidos donde no debían, creando un verdadero problemón. Lo que te digo, ¡qué torta!
Y eso, sumado a la maraña de virus respiratorios que andan dando vueltas, hizo que el hospital se llenara hasta arriba. Ya ni les cuento las salas de espera, parecían sardinas en lata. Según fuentes internas, la presión sobre el personal médico es brutal, trabajando día y noche para atender a todos. ¡Aguántala, mae!
La Municipalidad mandó un comunicado diciendo que el hacinamiento y la falta de espacio aumentan el riesgo de contagio y de que los nenes desarrollen problemas respiratorios graves. Una verdadera pesadilla para los papás y para los doctores. De verdad, la situación es crítica, y no creo que nadie esté tomando cartas en el asunto con la seriedad que requiere.
Ahora, Redondo está rogándole a otros hospitales, tanto públicos como privados, que le presten una mano. Necesitan urgentemente ayuda para controlar la situación en Cartago. Dice que se necesita refuerzo médico y también equipos especiales para poder aislar correctamente a los pacientes. Esperemos que alguien escuche sus súplicas, porque la cosa pinta fea.
Lo que me preocupa es cómo llegamos a esta situación. Llevábamos meses sabiendo que iba a haber un aumento de casos de gripe, y aun así no se prepararon. Parece que en Costa Rica siempre esperamos a que la vaca esté fraccionada para empezar a actuar. ¡Qué sal!
Me da rabia pensar en esos nenes sufriendo, en sus familias angustiadas, y en los médicos haciendo un esfuerzo sobrehumano con recursos limitados. Este no es el tipo de imagen que queremos proyectar de nuestro país. Tenemos que hacer algo, y rápido. La burocracia y los trámites deberían estar al lado, para poder brindar una respuesta eficiente a esta crisis.
En fin, la situación en Cartago es preocupante y pone de manifiesto las carencias del sistema de salud pública. Esperemos que esto sirva para que las autoridades tomen cartas en el asunto y destinen los recursos necesarios para mejorar la atención pediátrica en el país. Ahora bien, ¿creen ustedes que el gobierno debería invertir más en la prevención de enfermedades respiratorias, o esperar a que la situación llegue a este punto para reaccionar?