¡Ay, diay! A ver, vamos a aclarar una cosita que nos ha quitado el sueño a varios, especialmente después de toda la movida de la pandemia y las cuarentenas. ¿Se acuerdan cuando dejamos solos a nuestros peluditos por primera vez en meses? La pregunta rondaba como mosca en verano: ¿mi gato me olvidó? La respuesta, como casi todo en la vida, es un poco más compleja de lo que parece, pero tranquila, no tienes que empezar a llorarle al Chunche.
Durante años, ha corrido la voz de que los gatos tienen memoria de pez dorado, capaces de olvidar a sus humanos tan rápido como comen croquetas. Pero la verdad es que esa idea es un maje tremendo. Expertos en comportamiento animal, esos que sí saben de esas cositas, nos explican que los felinos desarrollan vínculos bastante fuertes con las personas que los cuidan, siempre y cuando tengan un ambiente seguro y estable, claro. No son precisamente románticos, pero tampoco insensibles.
Entonces, ¿cómo hacen para recordarnos? Aquí viene la vaina interesante: a diferencia de nosotros, los humanos que vivimos pensando en emociones y recuerdos sentimentales, los gatos basan su memoria en otra onda. Se trata de olores, sonidos, espacios… básicamente, una serie de estímulos sensoriales y rutinas que les dan seguridad. Imagínate que su mente es como un mapa detalladísimo de su territorio, donde tú eres una pieza fundamental.
Piensa en esto: tu aroma, tu voz, el sonido de la puerta cuando llegas del trabajo… Todo eso se queda grabado en su cabecita felina. Un estudio serio, hecho por unos académicos en Dinamarca (sí, allá también hay amantes de los gatos), encontró que el 80% de los dueños de mascotas – tanto perros como gatos – creen que sus animales recuerdan experiencias específicas. Eso es muchachada, ¡recuerdos de cosas concretas!
Ahora, Jane Davidson, una enfermera veterinaria del Reino Unido (esas sí que saben de esos maeses), nos cuenta que los gatos no exactamente “olvidan” a sus cuidadores. Mejor dicho, los incluyen en su concepto de “hogar”. Es decir, tú eres parte del paquete: comida, cama calentita, juegos, y sobre todo, protección. Como si fueras un guardián personal, pero con bigotes y garras. ¡Qué bronca!
Pero, ¿qué pasa cuando nos vamos de viaje o volvemos al trabajo presencial y pasan días sin verlos? Pues normal que noten cambios en su comportamiento. Algunos se ponen tristones, pierden el apetito, buscan nuestro olor por todos lados; otros, en cambio, se vuelven pegajosos, súper demandantes de atención. Eso no significa que te hayan borrado de su corazón, chunche. Simplemente se están adaptando a una nueva rutina, buscando consuelo y seguridad en lo que conocen.
Y luego llega el momento mágico del reencuentro. Ahí es cuando se da cuenta de que no te había olvidado ni por un pelo. Te reciben con mimos, ronroneos, frotes cariñosos… ¡y hasta te siguen por la casa como si fueran cachorritos! Ese cariño genuino es prueba irrefutable de que el vínculo seguía intacto, esperando pacientemente tu regreso. Es como si te estuvieran diciendo: '¡Ahí estás tú, mi protector favorito!'.
Así que ya sabes, compañero. No te mortifiques si tu gato te recibe con una mirada un poco extraña después de un tiempo separados. No quiere decir que te odie, simplemente está procesando la información. Pero una vez que te tenga cerca, te aseguro que te llenará de amor gatuno. Ahora dime, ¿tú qué opinas? ¿Alguna vez has tenido alguna reacción sorprendente de tu gato al regresar a casa?
Durante años, ha corrido la voz de que los gatos tienen memoria de pez dorado, capaces de olvidar a sus humanos tan rápido como comen croquetas. Pero la verdad es que esa idea es un maje tremendo. Expertos en comportamiento animal, esos que sí saben de esas cositas, nos explican que los felinos desarrollan vínculos bastante fuertes con las personas que los cuidan, siempre y cuando tengan un ambiente seguro y estable, claro. No son precisamente románticos, pero tampoco insensibles.
Entonces, ¿cómo hacen para recordarnos? Aquí viene la vaina interesante: a diferencia de nosotros, los humanos que vivimos pensando en emociones y recuerdos sentimentales, los gatos basan su memoria en otra onda. Se trata de olores, sonidos, espacios… básicamente, una serie de estímulos sensoriales y rutinas que les dan seguridad. Imagínate que su mente es como un mapa detalladísimo de su territorio, donde tú eres una pieza fundamental.
Piensa en esto: tu aroma, tu voz, el sonido de la puerta cuando llegas del trabajo… Todo eso se queda grabado en su cabecita felina. Un estudio serio, hecho por unos académicos en Dinamarca (sí, allá también hay amantes de los gatos), encontró que el 80% de los dueños de mascotas – tanto perros como gatos – creen que sus animales recuerdan experiencias específicas. Eso es muchachada, ¡recuerdos de cosas concretas!
Ahora, Jane Davidson, una enfermera veterinaria del Reino Unido (esas sí que saben de esos maeses), nos cuenta que los gatos no exactamente “olvidan” a sus cuidadores. Mejor dicho, los incluyen en su concepto de “hogar”. Es decir, tú eres parte del paquete: comida, cama calentita, juegos, y sobre todo, protección. Como si fueras un guardián personal, pero con bigotes y garras. ¡Qué bronca!
Pero, ¿qué pasa cuando nos vamos de viaje o volvemos al trabajo presencial y pasan días sin verlos? Pues normal que noten cambios en su comportamiento. Algunos se ponen tristones, pierden el apetito, buscan nuestro olor por todos lados; otros, en cambio, se vuelven pegajosos, súper demandantes de atención. Eso no significa que te hayan borrado de su corazón, chunche. Simplemente se están adaptando a una nueva rutina, buscando consuelo y seguridad en lo que conocen.
Y luego llega el momento mágico del reencuentro. Ahí es cuando se da cuenta de que no te había olvidado ni por un pelo. Te reciben con mimos, ronroneos, frotes cariñosos… ¡y hasta te siguen por la casa como si fueran cachorritos! Ese cariño genuino es prueba irrefutable de que el vínculo seguía intacto, esperando pacientemente tu regreso. Es como si te estuvieran diciendo: '¡Ahí estás tú, mi protector favorito!'.
Así que ya sabes, compañero. No te mortifiques si tu gato te recibe con una mirada un poco extraña después de un tiempo separados. No quiere decir que te odie, simplemente está procesando la información. Pero una vez que te tenga cerca, te aseguro que te llenará de amor gatuno. Ahora dime, ¿tú qué opinas? ¿Alguna vez has tenido alguna reacción sorprendente de tu gato al regresar a casa?