¡Ay, Dios mío! Se armó un fiestón en Montes de Oca para despedir el año. Desde las seis de la tarde la Fuente de la Hispanidad empezó a bullirse, llena de gente buscando pillar la última, celebrar y dejar atrás este año que, pa’ algunos, ha sido más corrido que chancho en mercado.
La actividad, organizada por la municipalidad, prometía y cumplió. Había música en vivo que ponía a to'body a mover el bote, desde los abuelitos hasta los chamacos. Además, emprendedores locales sacaron sus chunches a ofertar, y marcas de todo tipo estaban allí ofreciendo promociones. Un brete para encontrar ese detallito extra que le faltaba al regalo de Navidad.
Uno veía familias enteras llegando con sus maridos, esposas e hijos, todos con ganas de pasarla bien. La atmósfera era pura alegría, risas y abrazos. Se sentía el espíritu navideño a flor de piel, con gente intercambiando buenos deseos y echándose unas fotos para tener recuerdo de este momento especial. Y ni hablar del olor a comida rica que inundaba el aire; unos tamales, un rompope… ¡qué cosa!
La verdad, la organización estuvo impecable. Todo fluyó perfecto, había seguridad suficiente y los espacios estuvieron limpios. Noté varios funcionarios municipales moviéndose entre la gente, asegurándose de que todo estuviera a pedir de boca. Parecía que le habían puesto bastante empeño para que la actividad fuera un éxito rotundo, y vaya si lo lograron. Se nota que querían darle a los vecinos algo chivo, algo que realmente valiera la pena.
Pero lo que más me gustó fue ver cómo la gente se conectaba. No eran solo turistas o visitantes, sino vecinos de la zona que se encontraban y compartían. Se veía la verdadera esencia de la comunidad, la unión, la camaradería... Eso sí que vale oro, porque en estos tiempos donde todo va tan rápido, es importante recordar esos valores.
Algunos se quejaron del estacionamiento, claro, qué sería. Siempre hay alguien que se va a ir con la vara alta. Pero en general, la actitud de la gente era positiva y agradecida. Todos reconocían el esfuerzo que hizo la municipalidad para traerles esta linda tradición a fin de año. Era evidente que la gente necesitaba esto, un espacio para reunirse, celebrar y sentirse parte de algo más grande.
Este tipo de actividades son vitales para fortalecer el tejido social de nuestro país. Le da sentido de pertenencia a la comunidad, permite apoyar a los emprendedores locales y crea recuerdos imborrables para las familias. Además, demuestra que aún hay cosas buenas pasando en Costa Rica, que todavía nos importa cuidarnos unos a otros y celebrar juntos. ¡Un aplauso para Montes de Oca por armar este fiestón!
Ahora, díganme, ustedes ¿cuál fue el momento más memorable de la noche en la Fuente de la Hispanidad? ¿Qué les pareció la iniciativa de la municipalidad para fomentar la convivencia comunitaria y apoyar a los emprendedores locales? ¿Creen que este tipo de eventos deberían repetirse con mayor frecuencia en otras comunidades del país?
La actividad, organizada por la municipalidad, prometía y cumplió. Había música en vivo que ponía a to'body a mover el bote, desde los abuelitos hasta los chamacos. Además, emprendedores locales sacaron sus chunches a ofertar, y marcas de todo tipo estaban allí ofreciendo promociones. Un brete para encontrar ese detallito extra que le faltaba al regalo de Navidad.
Uno veía familias enteras llegando con sus maridos, esposas e hijos, todos con ganas de pasarla bien. La atmósfera era pura alegría, risas y abrazos. Se sentía el espíritu navideño a flor de piel, con gente intercambiando buenos deseos y echándose unas fotos para tener recuerdo de este momento especial. Y ni hablar del olor a comida rica que inundaba el aire; unos tamales, un rompope… ¡qué cosa!
La verdad, la organización estuvo impecable. Todo fluyó perfecto, había seguridad suficiente y los espacios estuvieron limpios. Noté varios funcionarios municipales moviéndose entre la gente, asegurándose de que todo estuviera a pedir de boca. Parecía que le habían puesto bastante empeño para que la actividad fuera un éxito rotundo, y vaya si lo lograron. Se nota que querían darle a los vecinos algo chivo, algo que realmente valiera la pena.
Pero lo que más me gustó fue ver cómo la gente se conectaba. No eran solo turistas o visitantes, sino vecinos de la zona que se encontraban y compartían. Se veía la verdadera esencia de la comunidad, la unión, la camaradería... Eso sí que vale oro, porque en estos tiempos donde todo va tan rápido, es importante recordar esos valores.
Algunos se quejaron del estacionamiento, claro, qué sería. Siempre hay alguien que se va a ir con la vara alta. Pero en general, la actitud de la gente era positiva y agradecida. Todos reconocían el esfuerzo que hizo la municipalidad para traerles esta linda tradición a fin de año. Era evidente que la gente necesitaba esto, un espacio para reunirse, celebrar y sentirse parte de algo más grande.
Este tipo de actividades son vitales para fortalecer el tejido social de nuestro país. Le da sentido de pertenencia a la comunidad, permite apoyar a los emprendedores locales y crea recuerdos imborrables para las familias. Además, demuestra que aún hay cosas buenas pasando en Costa Rica, que todavía nos importa cuidarnos unos a otros y celebrar juntos. ¡Un aplauso para Montes de Oca por armar este fiestón!
Ahora, díganme, ustedes ¿cuál fue el momento más memorable de la noche en la Fuente de la Hispanidad? ¿Qué les pareció la iniciativa de la municipalidad para fomentar la convivencia comunitaria y apoyar a los emprendedores locales? ¿Creen que este tipo de eventos deberían repetirse con mayor frecuencia en otras comunidades del país?