¡Ay, Dios mío! Qué susto se vivieron ayer en San Juan de Tibás cuando un muro se vino abajo como si fueran na’, dejando a vecinos y autoridades en alerta máxima. Según reportaron testigos, el estruendo se escuchó a varias cuadras y, por un golpe de suerte, los peques estaban fuera cuando pasó el percance.
Todo empezó alrededor de las 12:41 p.m., cuando, aparentemente, la estructura cedió por causas que todavía nadie sabe bien. El Benemérito Cuerpo de Bomberos llegó rápido, con tres camiones a toda máquina, porque el rumor corrió como pólvora y todos pensábamos que había habido heridos graves. Imagínate, la gente ya estaba agarrándose la cabeza, pensando lo peor.
Al principio, sí hubo preocupación tremenda. Varios niños jugaban cerca del muro, pero milagrosamente, salieron huyendo justo antes de que se viniera abajo. Una vecina, doña Marta, nos contó que los vio correr gritando y luego se quedó paralizada viendo cómo el muro hacía polvo. ¡Qué brisa!, dice ella, que los niños estén bien, porque sino… bueno, qué bronca.
Los bomberos trabajaron como verdaderos profesionales, asegurando la zona y buscando entre los escombros cualquier indicio de que alguien estuviera atrapado. Pero, afortunadamente, confirmaron que ya todos estaban seguros. Ahora, dicen, están evaluando qué pudo haber causado el derrumbe. Algunos hablan de filtraciones, otros de trabajos mal hechos hace tiempo… pero hasta ahora, pura especulación.
La Cruz Roja también estuvo presente, revisando a los vecinos que se sintieron afectados emocionalmente. Parece que algunos sufrieron ataques de nervios, comprensible, claro, ante semejante escena. Les brindaron apoyo psicológico y médico, tratando de calmar las aguas. Aunque dicen que uno de los nenes tuvo unos rasguños leves, afortunadamente nada grave.
Este tipo de incidentes siempre te hacen pensar, ¿verdad? En la importancia de mantener nuestras casas y propiedades en buen estado. Que eso pasa en muchos barrios, donde uno ve muros viejos y peligrosos. Con el agua que ha caído últimamente, pues imagínate, las estructuras más débiles pueden ceder fácil. Hay que ponerle el ojo encima a esto, señores. Es mejor prevenir que lamentar, diay.
Ahora, queda la interrogante: ¿Quién será el responsable? Porque aunque la investigación apenas empieza, muchos sospechan de alguna falla en la construcción original o de algún arreglo chapucero hecho años atrás. Esperemos que las autoridades hagan lo suyo y se llegue al fondo del asunto, para evitar que estas cosas sigan pasando. Porque mira, qué pena da tener que vivir con el miedo constante de que un pedazo de pared se venga abajo.
En fin, un día lleno de emociones encontradas en Tibás. Agradecidos de que no hubo tragedias mayores, pero con la preocupación latente de saber qué pasará ahora con el lugar. ¿Ustedes creen que la municipalidad debería hacer una revisión exhaustiva de los muros en riesgo en toda la ciudad, o prefieren esperar a que ocurra otro accidente para reaccionar?
Todo empezó alrededor de las 12:41 p.m., cuando, aparentemente, la estructura cedió por causas que todavía nadie sabe bien. El Benemérito Cuerpo de Bomberos llegó rápido, con tres camiones a toda máquina, porque el rumor corrió como pólvora y todos pensábamos que había habido heridos graves. Imagínate, la gente ya estaba agarrándose la cabeza, pensando lo peor.
Al principio, sí hubo preocupación tremenda. Varios niños jugaban cerca del muro, pero milagrosamente, salieron huyendo justo antes de que se viniera abajo. Una vecina, doña Marta, nos contó que los vio correr gritando y luego se quedó paralizada viendo cómo el muro hacía polvo. ¡Qué brisa!, dice ella, que los niños estén bien, porque sino… bueno, qué bronca.
Los bomberos trabajaron como verdaderos profesionales, asegurando la zona y buscando entre los escombros cualquier indicio de que alguien estuviera atrapado. Pero, afortunadamente, confirmaron que ya todos estaban seguros. Ahora, dicen, están evaluando qué pudo haber causado el derrumbe. Algunos hablan de filtraciones, otros de trabajos mal hechos hace tiempo… pero hasta ahora, pura especulación.
La Cruz Roja también estuvo presente, revisando a los vecinos que se sintieron afectados emocionalmente. Parece que algunos sufrieron ataques de nervios, comprensible, claro, ante semejante escena. Les brindaron apoyo psicológico y médico, tratando de calmar las aguas. Aunque dicen que uno de los nenes tuvo unos rasguños leves, afortunadamente nada grave.
Este tipo de incidentes siempre te hacen pensar, ¿verdad? En la importancia de mantener nuestras casas y propiedades en buen estado. Que eso pasa en muchos barrios, donde uno ve muros viejos y peligrosos. Con el agua que ha caído últimamente, pues imagínate, las estructuras más débiles pueden ceder fácil. Hay que ponerle el ojo encima a esto, señores. Es mejor prevenir que lamentar, diay.
Ahora, queda la interrogante: ¿Quién será el responsable? Porque aunque la investigación apenas empieza, muchos sospechan de alguna falla en la construcción original o de algún arreglo chapucero hecho años atrás. Esperemos que las autoridades hagan lo suyo y se llegue al fondo del asunto, para evitar que estas cosas sigan pasando. Porque mira, qué pena da tener que vivir con el miedo constante de que un pedazo de pared se venga abajo.
En fin, un día lleno de emociones encontradas en Tibás. Agradecidos de que no hubo tragedias mayores, pero con la preocupación latente de saber qué pasará ahora con el lugar. ¿Ustedes creen que la municipalidad debería hacer una revisión exhaustiva de los muros en riesgo en toda la ciudad, o prefieren esperar a que ocurra otro accidente para reaccionar?