¡Ay, Dios mío! Se armó un tremendo lío en Lomas del Río, Pavas. Más de ciento veinte funcionarios, ¡una cuadrilla!, se fueron con todo la mañana de este lunes para ponerle fin a un relleno ilegal que estaba echando a perder el río Torres. Parece que alguien andaba haciendo sus negocios turbios, aprovechándose de la poca supervisión y llenando esos terrenos de basura sin permiso ni na'.
La Sección Especializada contra los Delitos Medioambientales fue quien sacó la lupa y empezó a investigar. Resulta que ya desde agosto del año pasado estaban recibiendo denuncias de vecinos preocupados por lo que estaba pasando en la zona. Al parecer, alguien estaba ofreciendo facilidades para que camiones cargados de desechos pudieran entrar ahí, ¡y eso no es precisamente legal, chunche!
Lo que encontraron los agentes fue impresionante: tres estructuras intervenidas, cinco lotes repletos de material y rellenos donde la basura parecía estar cayendo directo al cauce del río. ¡Qué despache! Además, la Fiscalía sospecha que había una red detrás de todo esto, pidiendo plata a otros para dejar pasar los camiones. Vaya negocio sucio, diay.
Para llevar a cabo el operativo, se movilizaron pesos pesados: Ministerio Público, Policía Municipal, Fuerza Pública, Ministerio de Salud, SINAC, SENASA, SETENA, Dirección de Aguas, Geología y Minas... ¡hasta la municipalidad de San José se sumó! Un esfuerzo coordinado, vamos a darle, para darle una leña a los responsables.
Al final del día, la policía emitió treinta y tres boletas de citación por infracciones de tránsito, incautó seis placas, decomisó tres motocicletas, un camión y hasta un vehículo liviano. Pero lo más importante es que lograron detener a una persona que tenía una orden de captura por robo agravado, y otra más que enviaron a Migración, aparentemente no estaba todo bien con sus papeles. Qué nivel, echar abajo dos delitos en uno.
Este caso nos recuerda lo grave que puede llegar a ser la contaminación ambiental y cómo algunos individuos, buscando ganancias fáciles, están dispuestos a dañar nuestro entorno. Ya hemos visto casos similares en otras partes del país, y parece que la ley no siempre alcanza a todos por igual. Hay que ponerle más atención, brete, porque si no, terminamos respirando aire contaminado y viviendo en un planeta lleno de basura.
Ahora, la Fiscalía va a seguir investigando para determinar quiénes son los cerebros detrás de esta operación. Van a revisar documentos, entrevistar testigos y tratar de armar el rompecabezas completo. Esperemos que pronto podamos saber quiénes son los culpables y que enfrenten las consecuencias legales por sus actos. Que les caiga toda la ley, porque ¡esto no se vale!
Y ahora, quiero saber qué opinan ustedes: ¿creen que este tipo de prácticas son comunes en Costa Rica y que necesitamos leyes más severas para proteger nuestro medio ambiente? ¿Creen que las instituciones deberían ser más eficientes para prevenir estas situaciones? Déjenme sus comentarios y organicemos una buena vaina sobre este tema que nos afecta a todos.
La Sección Especializada contra los Delitos Medioambientales fue quien sacó la lupa y empezó a investigar. Resulta que ya desde agosto del año pasado estaban recibiendo denuncias de vecinos preocupados por lo que estaba pasando en la zona. Al parecer, alguien estaba ofreciendo facilidades para que camiones cargados de desechos pudieran entrar ahí, ¡y eso no es precisamente legal, chunche!
Lo que encontraron los agentes fue impresionante: tres estructuras intervenidas, cinco lotes repletos de material y rellenos donde la basura parecía estar cayendo directo al cauce del río. ¡Qué despache! Además, la Fiscalía sospecha que había una red detrás de todo esto, pidiendo plata a otros para dejar pasar los camiones. Vaya negocio sucio, diay.
Para llevar a cabo el operativo, se movilizaron pesos pesados: Ministerio Público, Policía Municipal, Fuerza Pública, Ministerio de Salud, SINAC, SENASA, SETENA, Dirección de Aguas, Geología y Minas... ¡hasta la municipalidad de San José se sumó! Un esfuerzo coordinado, vamos a darle, para darle una leña a los responsables.
Al final del día, la policía emitió treinta y tres boletas de citación por infracciones de tránsito, incautó seis placas, decomisó tres motocicletas, un camión y hasta un vehículo liviano. Pero lo más importante es que lograron detener a una persona que tenía una orden de captura por robo agravado, y otra más que enviaron a Migración, aparentemente no estaba todo bien con sus papeles. Qué nivel, echar abajo dos delitos en uno.
Este caso nos recuerda lo grave que puede llegar a ser la contaminación ambiental y cómo algunos individuos, buscando ganancias fáciles, están dispuestos a dañar nuestro entorno. Ya hemos visto casos similares en otras partes del país, y parece que la ley no siempre alcanza a todos por igual. Hay que ponerle más atención, brete, porque si no, terminamos respirando aire contaminado y viviendo en un planeta lleno de basura.
Ahora, la Fiscalía va a seguir investigando para determinar quiénes son los cerebros detrás de esta operación. Van a revisar documentos, entrevistar testigos y tratar de armar el rompecabezas completo. Esperemos que pronto podamos saber quiénes son los culpables y que enfrenten las consecuencias legales por sus actos. Que les caiga toda la ley, porque ¡esto no se vale!
Y ahora, quiero saber qué opinan ustedes: ¿creen que este tipo de prácticas son comunes en Costa Rica y que necesitamos leyes más severas para proteger nuestro medio ambiente? ¿Creen que las instituciones deberían ser más eficientes para prevenir estas situaciones? Déjenme sus comentarios y organicemos una buena vaina sobre este tema que nos afecta a todos.