Mae, seamos honestos. La vara con la seguridad en este país ya no es un tema de conversación para asustar a las tías en el café de la tarde; es el pan nuestro de cada día. Con las proyecciones apuntando a cerrar el año con más de 900 homicidios por tercer año consecutivo, la sensación de que se nos fue el país de las manos es casi palpable. En medio de este despiche, donde parece que nadie tiene una brújula, el Partido Liberal Progresista (PLP) acaba de tirar una carta fuerte sobre la mesa: Eli Feinzaig presentó a la criminóloga Tania Molina como su candidata a la primera vicepresidencia. Y diay, la jugada, como mínimo, está dando de qué hablar.
La estrategia es tan clara como el agua. Feinzaig no se anduvo por las ramas y su mensaje es un cañonazo directo a la línea de flotación de la política tradicional: “No podemos improvisar más”. Al nombrar a Molina, una figura técnica y con experiencia directa en el campo de la criminología, el PLP está gritando a los cuatro vientos que su enfoque para atacar el narco y la violencia no va a ser con discursos bonitos ni con gente que aprendió del tema en un seminario de fin de semana. Quieren a alguien que, en teoría, sepa dónde y cómo aprieta el zapato del crimen organizado. Es un movimiento audaz, que busca capitalizar el hartazgo generalizado con soluciones que se sienten como una curita en una herida de bala.
Analicemos el brete que tendrían en frente. Tania Molina no llega a un puesto para cortar cintas. En su propia presentación, soltó frases que resuenan con la frustración de la gente, como "no podemos dar por perdidos territorios que hoy son zonas grises bajo gobernanza criminal". Eso, mae, es reconocer que hay partes del país donde la ley la ponen otros. Es una declaración de guerra directa. La vara es que una cosa es el diagnóstico, que ya todos lo conocemos y lo sufrimos, y otra muy distinta es la medicina. ¿Tendrá el PLP un plan que vaya más allá del fichaje estrella? Porque si no, corren el riesgo de que la estrategia se perciba como puro marketing político para un electorado desesperado.
Lo que sí es un hecho es que esta movida le sube la temperatura al tablero político de cara a las próximas elecciones. Ahora la presión recae sobre los demás partidos. ¿Seguirán presentando las mismas figuras de siempre, o se verán obligados a buscar sus propios especialistas para no quedarse atrás? Feinzaig y el PLP acaban de establecer un nuevo estándar, diciendo implícitamente que para el problema más grande del país, se necesita gente que de verdad entienda del tema. Cualquier otro candidato que ahora salga con un discurso vago sobre "mano dura" sin un experto creíble a su lado, corre el riesgo de verse como si se estuviera jalando una torta monumental.
Al final, la gran pregunta queda en el aire. Es innegable que poner a una criminóloga en una fórmula presidencial es una señal potente y, para muchos, un respiro de aire fresco. Demuestra que al menos un partido está escuchando el grito ensordecedor de la calle. Pero la política es un juego complejo y la seguridad un monstruo de mil cabezas. No se arregla solo con buenas intenciones ni con un currículum impresionante. Por eso les pregunto a ustedes, la gente del foro: ¿Creen que fichar a una experta como Tania Molina es el primer paso real para empezar a arreglar este qué torta de país, o es solo una jugada política más, bien pensada, pero que al final podría ser pura hablada?
La estrategia es tan clara como el agua. Feinzaig no se anduvo por las ramas y su mensaje es un cañonazo directo a la línea de flotación de la política tradicional: “No podemos improvisar más”. Al nombrar a Molina, una figura técnica y con experiencia directa en el campo de la criminología, el PLP está gritando a los cuatro vientos que su enfoque para atacar el narco y la violencia no va a ser con discursos bonitos ni con gente que aprendió del tema en un seminario de fin de semana. Quieren a alguien que, en teoría, sepa dónde y cómo aprieta el zapato del crimen organizado. Es un movimiento audaz, que busca capitalizar el hartazgo generalizado con soluciones que se sienten como una curita en una herida de bala.
Analicemos el brete que tendrían en frente. Tania Molina no llega a un puesto para cortar cintas. En su propia presentación, soltó frases que resuenan con la frustración de la gente, como "no podemos dar por perdidos territorios que hoy son zonas grises bajo gobernanza criminal". Eso, mae, es reconocer que hay partes del país donde la ley la ponen otros. Es una declaración de guerra directa. La vara es que una cosa es el diagnóstico, que ya todos lo conocemos y lo sufrimos, y otra muy distinta es la medicina. ¿Tendrá el PLP un plan que vaya más allá del fichaje estrella? Porque si no, corren el riesgo de que la estrategia se perciba como puro marketing político para un electorado desesperado.
Lo que sí es un hecho es que esta movida le sube la temperatura al tablero político de cara a las próximas elecciones. Ahora la presión recae sobre los demás partidos. ¿Seguirán presentando las mismas figuras de siempre, o se verán obligados a buscar sus propios especialistas para no quedarse atrás? Feinzaig y el PLP acaban de establecer un nuevo estándar, diciendo implícitamente que para el problema más grande del país, se necesita gente que de verdad entienda del tema. Cualquier otro candidato que ahora salga con un discurso vago sobre "mano dura" sin un experto creíble a su lado, corre el riesgo de verse como si se estuviera jalando una torta monumental.
Al final, la gran pregunta queda en el aire. Es innegable que poner a una criminóloga en una fórmula presidencial es una señal potente y, para muchos, un respiro de aire fresco. Demuestra que al menos un partido está escuchando el grito ensordecedor de la calle. Pero la política es un juego complejo y la seguridad un monstruo de mil cabezas. No se arregla solo con buenas intenciones ni con un currículum impresionante. Por eso les pregunto a ustedes, la gente del foro: ¿Creen que fichar a una experta como Tania Molina es el primer paso real para empezar a arreglar este qué torta de país, o es solo una jugada política más, bien pensada, pero que al final podría ser pura hablada?