Maes, seamos honestos: cuando uno oye noticias del Gobierno, casi siempre se prepara para una de dos varas: o un despiche nuevo o un anuncio que suena a pura paja. Por eso, cuando sale algo que de verdad parece valer la pena, hay que ponerle atención. Y diay, parece que la gente del Ministerio de Ciencia y Tecnología (MICITT) se puso las pilas y le dio un empujón bien tuanis a una iniciativa en el Caribe que de verdad promete: el Laboratorio de Innovación Comunitaria, o LINC, de Guácimo.
Para los que no están en la jugada, los LINC son como el sueño húmedo de cualquier “maker” o emprendedor de pueblo. Son espacios abiertos a la comunidad donde la gente puede llegar a usar tecnología y herramientas que, de otra forma, serían imposibles de conseguir. La noticia es que al de Guácimo le acaba de llegar un cargamento de chunches nuevos que ya quisiera uno tener en la casa. Hablamos de más impresoras 3D, una fresadora, kits de robótica y hasta un dron educativo. O sea, dejaron el lugar a cachete, listo para que cualquiera con una buena idea y ganas de pulsearla pueda llegar a crear, aprender y, quién sabe, hasta montar su propio brete.
Y aquí es donde la vara se pone interesante. Según Orlando Vega, el viceministro de esa cartera, la idea no es llegar a inventar el agua tibia. La gente de Guácimo y de Limón en general ya tiene el talento y la motivación; lo que les faltan son las herramientas. El mae lo dijo claro, y la verdad suena bastante coherente: quieren que la tecnología sea un catalizador, no un fin en sí mismo. En vez de que todo el desarrollo se quede encerrado en la GAM, la apuesta es que la mejor “infraestructura” del país sea la creatividad de la gente en sus propias comunidades. ¡Qué nivel de visión si de verdad lo logran!
Pero bueno, del dicho al hecho hay mucho trecho. ¿Esto de verdad funciona? Los números, por ahora, son bastante optimistas. A la fecha, los LINC han capacitado a más de 4,500 personas en todo el país. Y ojo a este dato, que es un detalle no menor: el 70% de esas personas son mujeres. ¡Setenta por ciento! En un campo donde la brecha de género es una torta a nivel mundial, ese número no es cualquier cosa. Demuestra que cuando se abren las puertas y se dan las herramientas sin tanto cuento, las mujeres no solo participan, sino que lideran. ¡Qué carga que se esté logrando eso a nivel comunitario!
Al final, este proyecto es más que solo regalar compus y máquinas de coser. Es una apuesta por la descentralización de la innovación. Es decirle a la gente de Guácimo, y ojalá pronto a la de muchos otros lugares fuera del Valle Central, que no tienen que venir a San José para echar a andar sus ideas. Que el talento local, con el equipo correcto, puede resolver los problemas locales y generar su propia economía. Es un cambio de mentalidad que nos urge como país. Falta ver si se mantiene en el tiempo y si escala, pero de entrada, esta noticia es un respiro de aire fresco.
Ahora, la pregunta del millón para el foro: ¿Creen que este modelo de los LINC es la verdadera solución para llevar desarrollo fuera de la GAM? ¿O es pura hablada? ¿Qué le falta o qué le sobra a esta iniciativa para que de verdad funcione a largo plazo en otras comunidades?
Para los que no están en la jugada, los LINC son como el sueño húmedo de cualquier “maker” o emprendedor de pueblo. Son espacios abiertos a la comunidad donde la gente puede llegar a usar tecnología y herramientas que, de otra forma, serían imposibles de conseguir. La noticia es que al de Guácimo le acaba de llegar un cargamento de chunches nuevos que ya quisiera uno tener en la casa. Hablamos de más impresoras 3D, una fresadora, kits de robótica y hasta un dron educativo. O sea, dejaron el lugar a cachete, listo para que cualquiera con una buena idea y ganas de pulsearla pueda llegar a crear, aprender y, quién sabe, hasta montar su propio brete.
Y aquí es donde la vara se pone interesante. Según Orlando Vega, el viceministro de esa cartera, la idea no es llegar a inventar el agua tibia. La gente de Guácimo y de Limón en general ya tiene el talento y la motivación; lo que les faltan son las herramientas. El mae lo dijo claro, y la verdad suena bastante coherente: quieren que la tecnología sea un catalizador, no un fin en sí mismo. En vez de que todo el desarrollo se quede encerrado en la GAM, la apuesta es que la mejor “infraestructura” del país sea la creatividad de la gente en sus propias comunidades. ¡Qué nivel de visión si de verdad lo logran!
Pero bueno, del dicho al hecho hay mucho trecho. ¿Esto de verdad funciona? Los números, por ahora, son bastante optimistas. A la fecha, los LINC han capacitado a más de 4,500 personas en todo el país. Y ojo a este dato, que es un detalle no menor: el 70% de esas personas son mujeres. ¡Setenta por ciento! En un campo donde la brecha de género es una torta a nivel mundial, ese número no es cualquier cosa. Demuestra que cuando se abren las puertas y se dan las herramientas sin tanto cuento, las mujeres no solo participan, sino que lideran. ¡Qué carga que se esté logrando eso a nivel comunitario!
Al final, este proyecto es más que solo regalar compus y máquinas de coser. Es una apuesta por la descentralización de la innovación. Es decirle a la gente de Guácimo, y ojalá pronto a la de muchos otros lugares fuera del Valle Central, que no tienen que venir a San José para echar a andar sus ideas. Que el talento local, con el equipo correcto, puede resolver los problemas locales y generar su propia economía. Es un cambio de mentalidad que nos urge como país. Falta ver si se mantiene en el tiempo y si escala, pero de entrada, esta noticia es un respiro de aire fresco.
Ahora, la pregunta del millón para el foro: ¿Creen que este modelo de los LINC es la verdadera solución para llevar desarrollo fuera de la GAM? ¿O es pura hablada? ¿Qué le falta o qué le sobra a esta iniciativa para que de verdad funcione a largo plazo en otras comunidades?