¡Ay, Dios mío! Se armó un bronca en el PLN, má! Resulta que cuatro cabecitas de la Juventud liberacionista en la Zona Sur le dieron portazo a la campaña de Álvaro Ramos, apenas a unas semanas de las elecciones. Parece que el proyecto no les convenció y decidieron buscarse la vida por ahí. ¡Imagínate el rompimiento!
Estos jóvenes, que eran figuras clave en sus cantones – Axel Montero de Buenos Aires, Pablo Mora de Osa, Kevin Núñez de Corredores y Dorian Murillo de Puerto Jiménez–, dijeron que el proyecto de Ramos carece de rumbo y está desconectado de la realidad del pueblo. Según ellos, la campaña está tan perdida que hasta los gallinas se ríen. ¡Qué pena ajena!
Lo que más picó es la carta que enviaron a las autoridades del partido, donde reclaman falta de comunicación, exclusión y contradicciones constantes por parte del candidato y su equipo. Dicen que Ramos y su gente andan diciendo una cosa en San José y otra totalmente diferente allá en los territorios. ¡Eso no da confianza pa’ votarle, mae!
Pablo Mora, el presidente cantonal de Osa, nos comentó que la gota que derramó el vaso fue la falta de interés en las necesidades de las zonas rurales. “Yo, que soy de pura sangre campesino, veo cómo se olvidan de nosotros”, dijo con cara de pocos amigos. “Solo piensan en el GAM, en los capitalinos… ¡Pero nosotros también existimos, pana!”.
Y no es solamente este caso, mi gente. Esta fuga de talentos jóvenes del PLN viene arrastrándose desde el año pasado. Ya habían renunciado otros líderes de la juventud y hasta alguien del equipo de campaña, todos por motivos similares: falta de liderazgo claro y promesas incumplidas. ¡Parece que el barco se hunde, má!
Recordemos que el PLN venía tratando de refrescar su imagen, de mostrarse como un partido renovador, con nuevas caras y nuevas ideas. Pero parece que han encajado un baldío bien duro. Ahora tendrán que explicar por qué sus propios jóvenes, esos que deberían ser el futuro del partido, están huyendo como ratas de barco.
La reacción del comando de campaña de Ramos ha sido lenta y confusa. Su jefe de campaña, César Rodríguez, dijo que analizarían la situación y darían un comunicado “durante el día”. ¡¿Durante el día?! Con las elecciones a la vuelta de la esquina, eso suena a que no tienen ni idea de qué hacer. Claramente, se jalaron una torta con estos muchachos.
En fin, este rompimiento genera muchas preguntas. ¿Es este el principio del fin para la campaña de Ramos? ¿Logrará el PLN recuperar la confianza de la juventud costarricense? ¿O seguirá viendo cómo sus mejores elementos se van por otros lados buscando nuevos bretes? ¿Ustedes creen que este movimiento afectará significativamente el resultado de las elecciones?
Estos jóvenes, que eran figuras clave en sus cantones – Axel Montero de Buenos Aires, Pablo Mora de Osa, Kevin Núñez de Corredores y Dorian Murillo de Puerto Jiménez–, dijeron que el proyecto de Ramos carece de rumbo y está desconectado de la realidad del pueblo. Según ellos, la campaña está tan perdida que hasta los gallinas se ríen. ¡Qué pena ajena!
Lo que más picó es la carta que enviaron a las autoridades del partido, donde reclaman falta de comunicación, exclusión y contradicciones constantes por parte del candidato y su equipo. Dicen que Ramos y su gente andan diciendo una cosa en San José y otra totalmente diferente allá en los territorios. ¡Eso no da confianza pa’ votarle, mae!
Pablo Mora, el presidente cantonal de Osa, nos comentó que la gota que derramó el vaso fue la falta de interés en las necesidades de las zonas rurales. “Yo, que soy de pura sangre campesino, veo cómo se olvidan de nosotros”, dijo con cara de pocos amigos. “Solo piensan en el GAM, en los capitalinos… ¡Pero nosotros también existimos, pana!”.
Y no es solamente este caso, mi gente. Esta fuga de talentos jóvenes del PLN viene arrastrándose desde el año pasado. Ya habían renunciado otros líderes de la juventud y hasta alguien del equipo de campaña, todos por motivos similares: falta de liderazgo claro y promesas incumplidas. ¡Parece que el barco se hunde, má!
Recordemos que el PLN venía tratando de refrescar su imagen, de mostrarse como un partido renovador, con nuevas caras y nuevas ideas. Pero parece que han encajado un baldío bien duro. Ahora tendrán que explicar por qué sus propios jóvenes, esos que deberían ser el futuro del partido, están huyendo como ratas de barco.
La reacción del comando de campaña de Ramos ha sido lenta y confusa. Su jefe de campaña, César Rodríguez, dijo que analizarían la situación y darían un comunicado “durante el día”. ¡¿Durante el día?! Con las elecciones a la vuelta de la esquina, eso suena a que no tienen ni idea de qué hacer. Claramente, se jalaron una torta con estos muchachos.
En fin, este rompimiento genera muchas preguntas. ¿Es este el principio del fin para la campaña de Ramos? ¿Logrará el PLN recuperar la confianza de la juventud costarricense? ¿O seguirá viendo cómo sus mejores elementos se van por otros lados buscando nuevos bretes? ¿Ustedes creen que este movimiento afectará significativamente el resultado de las elecciones?