¡Ay, Dios mío! Parece que ya estamos metidos de lleno en la campaña presidencial y los billetes andan volando como mosca en tortilla. Según el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), el partido Pueblo Soberano (PPSO) de Laura Fernández está liderando la lista de quienes más han gastado hasta ahora. ¡Un 32%! Eso significa que entre octubre pasado y principios de enero, la Srita. Fernández y su gente ya le han metido unos ¢1.718 millones a la campaña. ¡Una suma considerable, mae!
Ahora, pa' entender bien la magnitud de esto, hay que mirar a los demás contendientes. El Frente Amplio de Ariel Robles va segundo, con alrededor de ¢749 millones. Después aparece el PUSC de Juan Carlos Hidalgo con unos ¢599 millones. Uno se queda pensando si tanto dinero realmente se traduce en votos… o si simplemente hay algunos dirigentes que les gusta echarle salsa a la campaña.
Lo interesante de todo esto es cómo el TSE está tratando de controlar la situación. Han puesto en marcha un convenio con el Ministerio de Hacienda para validar esos comprobantes electrónicos que dan los proveedores. Básicamente, quieren asegurarse de que todo esté limpio y que nadie se esté yendo de viaje con dinerito público, ¿me entienden?
Según Rónald Chacón, director del Departamento de Financiamiento de Partios Políticos, este convenio “permite tener un mayor control sobre los gastos”. Explica que el TSE accede directamente a la información de los comprobantes electrónicos, aunque con la restricción de que no pueden entregar datos individuales por motivos de confidencialidad. En resumen, saben cuánto gasta cada partido, pero no exactamente dónde se va el chunche. ¡Un poco raro, eh!
Pero bueno, no todo es Pueblo Soberano. Otros partidos también están moviendo fajos considerables. Por ejemplo, Álvaro Ramos del PLN lleva invertidos unos ¢560 millones, mientras que Eli Feinzaig del PLP ha gastado cerca de ¢412 millones. La Coalición Agenda Ciudadana – PAC y ADN – anda un poquito más ajustada con unos ¢257 millones. Y la Alianza Costa Rica Primero, ahí cerquita del final con apenas ¢1.242 millones, ¡parece que se la están llevando más tranquila!
Y hablando de gastos, nos preguntamos qué es lo que realmente están comprando estos partidos con tanto dinero. Organización, propaganda, capacitación… Suenan cosas serias, pero uno siempre se pregunta si no habrá alguna que otra “cosita” extra. Porque claro, los mítines, los viajes, el material publicitario... todo eso cuesta, y mucho.
En total, todos los partidos juntos ya han gastado unos ¢5.393 millones. Un número que da escalofríos, especialmente considerando la crisis económica que estamos viviendo. Uno piensa: ¿será que todo ese dinero no podría haberse usado en educación, salud o infraestructura? Vaya brete. La política, a veces, parece un circo con animales salvajes y presupuestos ilimitados.
Así que aquí estamos, viendo cómo la plata fluye durante esta campaña. ¿Ustedes creen que el dinero garantiza el éxito electoral en Costa Rica, o todavía existen otras variables más importantes como las propuestas, la credibilidad de los candidatos y, sobre todo, la confianza del pueblo? ¡Dígame usted, qué opina?
Ahora, pa' entender bien la magnitud de esto, hay que mirar a los demás contendientes. El Frente Amplio de Ariel Robles va segundo, con alrededor de ¢749 millones. Después aparece el PUSC de Juan Carlos Hidalgo con unos ¢599 millones. Uno se queda pensando si tanto dinero realmente se traduce en votos… o si simplemente hay algunos dirigentes que les gusta echarle salsa a la campaña.
Lo interesante de todo esto es cómo el TSE está tratando de controlar la situación. Han puesto en marcha un convenio con el Ministerio de Hacienda para validar esos comprobantes electrónicos que dan los proveedores. Básicamente, quieren asegurarse de que todo esté limpio y que nadie se esté yendo de viaje con dinerito público, ¿me entienden?
Según Rónald Chacón, director del Departamento de Financiamiento de Partios Políticos, este convenio “permite tener un mayor control sobre los gastos”. Explica que el TSE accede directamente a la información de los comprobantes electrónicos, aunque con la restricción de que no pueden entregar datos individuales por motivos de confidencialidad. En resumen, saben cuánto gasta cada partido, pero no exactamente dónde se va el chunche. ¡Un poco raro, eh!
Pero bueno, no todo es Pueblo Soberano. Otros partidos también están moviendo fajos considerables. Por ejemplo, Álvaro Ramos del PLN lleva invertidos unos ¢560 millones, mientras que Eli Feinzaig del PLP ha gastado cerca de ¢412 millones. La Coalición Agenda Ciudadana – PAC y ADN – anda un poquito más ajustada con unos ¢257 millones. Y la Alianza Costa Rica Primero, ahí cerquita del final con apenas ¢1.242 millones, ¡parece que se la están llevando más tranquila!
Y hablando de gastos, nos preguntamos qué es lo que realmente están comprando estos partidos con tanto dinero. Organización, propaganda, capacitación… Suenan cosas serias, pero uno siempre se pregunta si no habrá alguna que otra “cosita” extra. Porque claro, los mítines, los viajes, el material publicitario... todo eso cuesta, y mucho.
En total, todos los partidos juntos ya han gastado unos ¢5.393 millones. Un número que da escalofríos, especialmente considerando la crisis económica que estamos viviendo. Uno piensa: ¿será que todo ese dinero no podría haberse usado en educación, salud o infraestructura? Vaya brete. La política, a veces, parece un circo con animales salvajes y presupuestos ilimitados.
Así que aquí estamos, viendo cómo la plata fluye durante esta campaña. ¿Ustedes creen que el dinero garantiza el éxito electoral en Costa Rica, o todavía existen otras variables más importantes como las propuestas, la credibilidad de los candidatos y, sobre todo, la confianza del pueblo? ¡Dígame usted, qué opina?