¡Ay, Dios mío! Tremendo cimbronazo en el mundo de la seguridad nacional, pura vida. Resulta que el OIJ acaba de desmantelar una red criminal bien organizada que andaba modificando armas de fuego y vendiéndolas a bandas peligrosas. Una movida que pone los pelos de punta, vamos.
La investigación, que echó a rodar desde noviembre pasado, empezó cuando agarraron a un muchacho cargando fusiles tipo AR-15 y medio millón de colones en un bus de Caribeños camino a Limón. Un paquete sospechoso, díganlo ustedes, envuelto como si fuera una encomienda normal. ¡Imagínate la sorpresa!
Según contaron los oficiales, tras decomisar el armamento, pusieron lupa a toda la vaina y descubrieron que este grupo, con pinta de gente chapada a la antigua, usaba sus conocimientos de cerrajería para hacerle cositas a las armas, convirtiéndolas en verdaderos fusiles automáticos, listos para causar daño. Vaya brete se armaron esos tipos.
Las investigaciones los llevaron hasta unos apartamentos en Paseo Colón, San José, donde encontraron más pruebas y conexiones con otra movida turbia que salió a la luz el año pasado. En aquella ocasión, dieron con un negocio llamado Multillaves, donde ya se les había decomisado armamento similar. Parece que este lugar era su taller clandestino, cerca de Casa Italia, donde hacían sus transformaciones ilegales. ¡Un tingo de leche!
Pero eso no es todo, chunches. También siguieron la pista hasta Polifibras, en San Francisco de Dos Ríos, otro sitio que amaneció allanado hoy mismo. Michael Soto, el jefe del OIJ, explicó que lograron juntar pruebas sólidas de que estaban traficando armas y también con marihuana, aunque no descartan que anden metidos con otras drogas también. Un caso que parece tener muchas capas, como cebolla.
“Logramos interceptar una transacción de armamento que terminó en un intercambio de disparos con la Fuerza Pública en Limón, sobre la ruta 32”, detalló Soto. “Detuvimos a un sujeto con bastante marihuana comprimida”. Parece que este grupo tenía contactos everywhere y andaban haciendo movimientos importantes. Que sal, mándale.
Durante los operativos, encontraron una cantidad considerable de armas, droga empaquetada de origen colombiano, y herramientas como tornos y taladros, perfectas para transformar armas de fuego. Detuvieron a un tipo que figura como dueño del negocio cerrajero, un señor que ya tiene historial por cosas similares. Este mae anda en malos pasos, ahí no se puede jugar. Los peritos del OIJ ahora están revisando cada pieza, buscando esas piezas pequeñas llamadas ‘switches’ que convierten una pistola normal en un arma automática, usadas por los matones para hacer fechorías.
El escenario más llamativo fue en una casa de tres pisos en Granadilla, que tenían acondicionada como una guarida, llena de compartimentos secretos donde escondían la droga y las armas. Qué torta de situación! Ahora, dime tú, ¿crees que esta banda es solo la punta del iceberg y habrá otras redes similares operando en Costa Rica, o hemos dado un golpe contundente a la delincuencia?
La investigación, que echó a rodar desde noviembre pasado, empezó cuando agarraron a un muchacho cargando fusiles tipo AR-15 y medio millón de colones en un bus de Caribeños camino a Limón. Un paquete sospechoso, díganlo ustedes, envuelto como si fuera una encomienda normal. ¡Imagínate la sorpresa!
Según contaron los oficiales, tras decomisar el armamento, pusieron lupa a toda la vaina y descubrieron que este grupo, con pinta de gente chapada a la antigua, usaba sus conocimientos de cerrajería para hacerle cositas a las armas, convirtiéndolas en verdaderos fusiles automáticos, listos para causar daño. Vaya brete se armaron esos tipos.
Las investigaciones los llevaron hasta unos apartamentos en Paseo Colón, San José, donde encontraron más pruebas y conexiones con otra movida turbia que salió a la luz el año pasado. En aquella ocasión, dieron con un negocio llamado Multillaves, donde ya se les había decomisado armamento similar. Parece que este lugar era su taller clandestino, cerca de Casa Italia, donde hacían sus transformaciones ilegales. ¡Un tingo de leche!
Pero eso no es todo, chunches. También siguieron la pista hasta Polifibras, en San Francisco de Dos Ríos, otro sitio que amaneció allanado hoy mismo. Michael Soto, el jefe del OIJ, explicó que lograron juntar pruebas sólidas de que estaban traficando armas y también con marihuana, aunque no descartan que anden metidos con otras drogas también. Un caso que parece tener muchas capas, como cebolla.
“Logramos interceptar una transacción de armamento que terminó en un intercambio de disparos con la Fuerza Pública en Limón, sobre la ruta 32”, detalló Soto. “Detuvimos a un sujeto con bastante marihuana comprimida”. Parece que este grupo tenía contactos everywhere y andaban haciendo movimientos importantes. Que sal, mándale.
Durante los operativos, encontraron una cantidad considerable de armas, droga empaquetada de origen colombiano, y herramientas como tornos y taladros, perfectas para transformar armas de fuego. Detuvieron a un tipo que figura como dueño del negocio cerrajero, un señor que ya tiene historial por cosas similares. Este mae anda en malos pasos, ahí no se puede jugar. Los peritos del OIJ ahora están revisando cada pieza, buscando esas piezas pequeñas llamadas ‘switches’ que convierten una pistola normal en un arma automática, usadas por los matones para hacer fechorías.
El escenario más llamativo fue en una casa de tres pisos en Granadilla, que tenían acondicionada como una guarida, llena de compartimentos secretos donde escondían la droga y las armas. Qué torta de situación! Ahora, dime tú, ¿crees que esta banda es solo la punta del iceberg y habrá otras redes similares operando en Costa Rica, o hemos dado un golpe contundente a la delincuencia?