¡Ay, Dios mío, qué vaina! La cosa pinta turbia con estos debates presidenciales de Trivisión. Resulta que Juan Carlos Hidalgo, del PUSC, y Claudio Alpízar, de Esperanza Nacional, se quieren pasar de listos poniendo trabas pa' poder ir. Ya saben, buscando el huequito pa’ que todo esté a su medida y la gente les escuche, como si fueramos burros.
La jugada de Hidalgo es clara: quiere que los debates sean en vivo, nada de grabaciones. Su jefa de campaña, Yolanda Fernández, soltó un comunicado diciendo que los ticos nos merecemos escuchar a los candidatos “a patas hayas”. Como si la tele fuera el único medio pa’ informarnos, mándale. Pero bueno, entiendes la onda, quieren controlar la narrativa y evitar que saquen cualquier cosa de contexto y la editen a su antojo. Es que aquí, la manipulación es como el aire que respiramos en campaña electoral, ¿no?
Pero Alpízar no se queda atrás. Él pide estar en el mismo bloque que Laura Fernández, la líder de Pueblo Soberano que va puntea en las encuestas. Dicen que no tiene miedo de debatir con nadie, pero la verdad es que parece que le da cosita enfrentarla solo. Un poco de humildad nunca viene mal, chunche, pero supongo que en política nadie anda buscando eso. Trivisión, que se creía el ombligo del mundo, ahora tiene que lidiar con estas demandas. Al final, ellos son los que tienen que ceder y amoldarse a los caprichos de los candidatos. ¡Qué brete!
Lo gracioso de todo esto es que ni Álvaro Ramos (PLN) ni Claudia Dobles (Agenda Ciudadana) se animaron a participar, alegando que los formatos pregrabados son una trampa. Ahora, de repente, les preocupa la transparencia. ¡Qué cambio de parecer! Lo que me da pena es que estos señores parecen más preocupados por el protocolo que por presentarle propuestas sólidas a la gente. Les falta mucho para entender que los ticos queremos ver soluciones reales, no jueguitos políticos.
Y en medio de este circo, aparece Natalia Díaz, de Unidos Podemos, a darle caña a todos. Le metió hasta donde quiera a los que se echaron atrás, diciéndoles que andaban “con doble moral”. Se fajó con todo, acusándolos de cambiar de opinión según les conviene. Además, recalcó que ella escribió su propio plan de gobierno y que puede defenderlo “a cabal”. Díaz, siempre sincera y directa, como pocas. Ese mae sabe cómo meterse en la vaina y hacerla sonar.
La verdad es que toda esta movida pone en duda si vamos a tener debates verdaderamente informativos. Parece que estamos atrapados en un juego de egos y estrategias políticas donde la transparencia pasa a segundo plano. Al final, el que sale perdiendo es el ciudadano, que se queda sin información de calidad para tomar una decisión consciente. Es como buscar aguacate maduro en Navidad: cuesta encontrarlo, créeme.
Ahora, Jerry Alfaro, el director de Trivision, salió a defenderse explicando que todo estaba acordado desde principio de año. Dice que los representantes de los partidos aceptaron el formato pregrabado durante una reunión. Añadió que el programa se graba completo, con testigos, y luego se transmite tal cual. Según él, solo Carlos Roverssi podría editarlo, pero ahí nadie cree eso, mi pana. ¡Qué chinche se armó!
Con tanto debate que se cae a pedazos y tantos candidatos poniéndole sabor al ambiente, la cosa está que arde. ¿Ustedes creen que los debates, en cualquier formato, siguen siendo una herramienta útil para informar a la ciudadanía y evaluar a los candidatos, o se han convertido en un mero espectáculo político? Déjenme saber su opinión en el foro, ¡quiero leerlos!
La jugada de Hidalgo es clara: quiere que los debates sean en vivo, nada de grabaciones. Su jefa de campaña, Yolanda Fernández, soltó un comunicado diciendo que los ticos nos merecemos escuchar a los candidatos “a patas hayas”. Como si la tele fuera el único medio pa’ informarnos, mándale. Pero bueno, entiendes la onda, quieren controlar la narrativa y evitar que saquen cualquier cosa de contexto y la editen a su antojo. Es que aquí, la manipulación es como el aire que respiramos en campaña electoral, ¿no?
Pero Alpízar no se queda atrás. Él pide estar en el mismo bloque que Laura Fernández, la líder de Pueblo Soberano que va puntea en las encuestas. Dicen que no tiene miedo de debatir con nadie, pero la verdad es que parece que le da cosita enfrentarla solo. Un poco de humildad nunca viene mal, chunche, pero supongo que en política nadie anda buscando eso. Trivisión, que se creía el ombligo del mundo, ahora tiene que lidiar con estas demandas. Al final, ellos son los que tienen que ceder y amoldarse a los caprichos de los candidatos. ¡Qué brete!
Lo gracioso de todo esto es que ni Álvaro Ramos (PLN) ni Claudia Dobles (Agenda Ciudadana) se animaron a participar, alegando que los formatos pregrabados son una trampa. Ahora, de repente, les preocupa la transparencia. ¡Qué cambio de parecer! Lo que me da pena es que estos señores parecen más preocupados por el protocolo que por presentarle propuestas sólidas a la gente. Les falta mucho para entender que los ticos queremos ver soluciones reales, no jueguitos políticos.
Y en medio de este circo, aparece Natalia Díaz, de Unidos Podemos, a darle caña a todos. Le metió hasta donde quiera a los que se echaron atrás, diciéndoles que andaban “con doble moral”. Se fajó con todo, acusándolos de cambiar de opinión según les conviene. Además, recalcó que ella escribió su propio plan de gobierno y que puede defenderlo “a cabal”. Díaz, siempre sincera y directa, como pocas. Ese mae sabe cómo meterse en la vaina y hacerla sonar.
La verdad es que toda esta movida pone en duda si vamos a tener debates verdaderamente informativos. Parece que estamos atrapados en un juego de egos y estrategias políticas donde la transparencia pasa a segundo plano. Al final, el que sale perdiendo es el ciudadano, que se queda sin información de calidad para tomar una decisión consciente. Es como buscar aguacate maduro en Navidad: cuesta encontrarlo, créeme.
Ahora, Jerry Alfaro, el director de Trivision, salió a defenderse explicando que todo estaba acordado desde principio de año. Dice que los representantes de los partidos aceptaron el formato pregrabado durante una reunión. Añadió que el programa se graba completo, con testigos, y luego se transmite tal cual. Según él, solo Carlos Roverssi podría editarlo, pero ahí nadie cree eso, mi pana. ¡Qué chinche se armó!
Con tanto debate que se cae a pedazos y tantos candidatos poniéndole sabor al ambiente, la cosa está que arde. ¿Ustedes creen que los debates, en cualquier formato, siguen siendo una herramienta útil para informar a la ciudadanía y evaluar a los candidatos, o se han convertido en un mero espectáculo político? Déjenme saber su opinión en el foro, ¡quiero leerlos!