¡Ay, Dios mío, qué vaina! La Sala IV, esos jueces superpoderosos, le dieron una sonecita bien potente a la Municipalidad de Alajuela. Resulta que llevan más de una década arrastrando los pies con el problema de la contaminación de la naciente Los Herrera, que es de donde sale el agua que usamos varios barrios. Ya la estaban teniendo en la mira, diay.
La cosa es que, según la Sala, la Muni no ha hecho más que darle cerdas al problema. Han hecho estudios, obras medio a medias, pero nada definitivo. Más de diez años así, con la gente preocupadísima porque el agua anda turbia y quién sabe qué otras cosas le meten ahí. ¡Una torta! El Tribunal considera que eso viola nuestros derechos, pues hablamos del agua, la salud y tener un ambiente decente para vivir. O sea, cosas básicas, ¿me entienden?
Todo empezó por que dos asociaciones de desarrollo, la de La Garita y la de Lagos del Coyol, presentaron un recurso de amparo hartos de esperar. Imagínate, desde 2012 vienen echándole huevos a la Muni, diciendo que el agua está fatal. Y la Muni, haciendo como si nada. En 2020, otra vez reclamando, y así sucesivamente. Una paciencia de santo, tenés que admitirlo. Pero bueno, parece que la paciencia se agotó, y gracias a Dios.
La raíz del problema, según la Sala, es un canal pluvial que está reventado, sobrecargado por todo el crecimiento industrial que ha tenido El Coyol. Antes era un canalito normal, pero con tantas fábricas, ahora trae más agua de la que puede soportar, mezclándola con toda clase de desechos. Y como la naciente Los Herrera está cerca, ¡zas!, la contaminan. Un verdadero chinchorreo.
Y aquí viene lo interesante. La Muni dice que sí, que han intentado solucionar el problema, que hicieron algunos arreglitos, pero que no pudieron hacer todo lo que querían porque tuvieron problemas con terrenos privados. Querían construir un nuevo canal, pero necesitaban expropiar unos cuantos lotes, y el Concejo Municipal se negó. Pues la Sala dice: “No importa, busquen otra solución. No pueden dejar a la gente sin agua limpia por culpa de unos terrenos”. Así de claro.
Ahora la Muni tiene seis meses para ponerle remedio, y vaya que lo van a tener que hacer. La Sala les dijo que contraten personal, hagan obras, corrijan el rumbo, lo que tengan que hacer. Y si no, ¡válgame, Dios! Les van a caer multas, costos y demás cosas desagradables. Además, los abogados de las asociaciones de desarrollo seguramente estarán vigilándolos como águilas para asegurarse de que cumplan con lo ordenado. ¡Que no se anden con jueguitos!
Lo que más me preocupa de todo esto es que nos demuestra lo poco que a veces le importamos nuestros funcionarios públicos. Piensan que podemos aguantar cualquier cosa, que no vamos a mover un dedo para defendernos. Pero ya estamos viendo que la justicia, aunque tarde, llega. Y que cuando la gente se une y reclama sus derechos, ¡eso sí que se mueve la silla! Esperemos que este fallo sirva de ejemplo para que otras municipalidades agarren el rol y empiece a cuidar nuestro medio ambiente de verdad, y no solo de papel.
Y colorín colorado, este cuento ha terminado. Ahora me pregunto: ¿Crees que la Municipalidad realmente va a cumplir con lo ordenado por la Sala IV en los próximos seis meses, o será otro episodio más de promesas incumplidas y gestión administrativa chapucera? ¡Déjanos tus opiniones abajo y vamos a ver qué piensa el pueblo!
La cosa es que, según la Sala, la Muni no ha hecho más que darle cerdas al problema. Han hecho estudios, obras medio a medias, pero nada definitivo. Más de diez años así, con la gente preocupadísima porque el agua anda turbia y quién sabe qué otras cosas le meten ahí. ¡Una torta! El Tribunal considera que eso viola nuestros derechos, pues hablamos del agua, la salud y tener un ambiente decente para vivir. O sea, cosas básicas, ¿me entienden?
Todo empezó por que dos asociaciones de desarrollo, la de La Garita y la de Lagos del Coyol, presentaron un recurso de amparo hartos de esperar. Imagínate, desde 2012 vienen echándole huevos a la Muni, diciendo que el agua está fatal. Y la Muni, haciendo como si nada. En 2020, otra vez reclamando, y así sucesivamente. Una paciencia de santo, tenés que admitirlo. Pero bueno, parece que la paciencia se agotó, y gracias a Dios.
La raíz del problema, según la Sala, es un canal pluvial que está reventado, sobrecargado por todo el crecimiento industrial que ha tenido El Coyol. Antes era un canalito normal, pero con tantas fábricas, ahora trae más agua de la que puede soportar, mezclándola con toda clase de desechos. Y como la naciente Los Herrera está cerca, ¡zas!, la contaminan. Un verdadero chinchorreo.
Y aquí viene lo interesante. La Muni dice que sí, que han intentado solucionar el problema, que hicieron algunos arreglitos, pero que no pudieron hacer todo lo que querían porque tuvieron problemas con terrenos privados. Querían construir un nuevo canal, pero necesitaban expropiar unos cuantos lotes, y el Concejo Municipal se negó. Pues la Sala dice: “No importa, busquen otra solución. No pueden dejar a la gente sin agua limpia por culpa de unos terrenos”. Así de claro.
Ahora la Muni tiene seis meses para ponerle remedio, y vaya que lo van a tener que hacer. La Sala les dijo que contraten personal, hagan obras, corrijan el rumbo, lo que tengan que hacer. Y si no, ¡válgame, Dios! Les van a caer multas, costos y demás cosas desagradables. Además, los abogados de las asociaciones de desarrollo seguramente estarán vigilándolos como águilas para asegurarse de que cumplan con lo ordenado. ¡Que no se anden con jueguitos!
Lo que más me preocupa de todo esto es que nos demuestra lo poco que a veces le importamos nuestros funcionarios públicos. Piensan que podemos aguantar cualquier cosa, que no vamos a mover un dedo para defendernos. Pero ya estamos viendo que la justicia, aunque tarde, llega. Y que cuando la gente se une y reclama sus derechos, ¡eso sí que se mueve la silla! Esperemos que este fallo sirva de ejemplo para que otras municipalidades agarren el rol y empiece a cuidar nuestro medio ambiente de verdad, y no solo de papel.
Y colorín colorado, este cuento ha terminado. Ahora me pregunto: ¿Crees que la Municipalidad realmente va a cumplir con lo ordenado por la Sala IV en los próximos seis meses, o será otro episodio más de promesas incumplidas y gestión administrativa chapucera? ¡Déjanos tus opiniones abajo y vamos a ver qué piensa el pueblo!