¡Aguante ahí, pura vida! Quién lo diría, el dólar sigue dando traspiés y se nos va derechito a niveles que ni recordábamos. Parece mentira, pero ahora mismo estamos viendo precios que no aparecían desde hace más de 20 años aquí en nuestro país. Este jueves 15 de enero cerró en ¢487,51 en el mercado Monex, y eso pa’ algunos es una bendición, pa’ otros un pinchazo.
Pa' ponerle contexto, eso significa que se le quitó ¢2,54 al precio de la semana pasada, cuando andaba en ¢490,05. Y si vamos más atrás, regrésanos al jueves anterior donde cotizaba en ¢498,30. En total, una bajada de ¢10,79, que lleva al -2,16% en la semana. ¡Un brete lo que está pasando, diay!
La verdad es que hubo bastante movimiento durante el día. Se negociaron unos ¢57 millones 792 mil en 304 operaciones. Eso demuestra que la gente está atenta a lo que pasa con la moneda y buscando aprovechar estas oportunidades, o tratando de minimizar los daños, depende del lado en que estés parado, ¿eh?
Ahora sí, entremos en detalles más finitos. En las ventanillas de los bancos públicos, el dólar te lo venden entre ¢494 y ¢497, pero si quieres venderle uno, te dan entre ¢480 y ¢483. En los bancos privados, la cosa cambia un poquito: la venta anda entre ¢494 y ¢500, y la compra entre ¢476 y ¢480. Así que, como siempre, toca ir buscando dónde te conviene más, mi pana.
Roger Madrigal, el jefe del Banco Central, ya había dicho que esperaban ver el dólar por debajo de los ¢500 a finales del año pasado. Lo justificó diciendo que es normal que el turismo empuje los precios a la baja y que las empresas traen dólares para pagar aguinaldos. Pero mira vos, aunque dijo eso, el dólar sigue pegadito al suelo, demostrando que la cosa es más compleja de lo que parece.
José Luis Arce, el economista de FCS Capital, opina que un precio entre ¢495 y ¢505 es más realista, dice que no hay señales de que la moneda esté sobrevalorada. Él cree que todavía puede bajar un poco más por cosas temporales, pero a largo plazo, gracias a nuestra economía estable, lo más probable es que se recupere. Además, advierte que tratar de apostar a que el dólar suba es jugársela, y que es mejor enfocarse en mejorar la producción y ser más eficientes, pa’ poder seguir ganando dinero sin importar qué haga el tipo de cambio.
Luis Alvarado, analista de Acobo Puesto de Bolsa, añade que el mercado cambiario tiene sus ritmos propios, especialmente a finales e inicios de año. Aunque los factores como el turismo y la inversión siguen siendo importantes, la clave está en cómo influyen en realidad. Además, dice que lo que la gente piensa que va a pasar con el dólar también importa mucho. Si todos creen que va a bajar, la prisa por venderlo hará que baje aún más. Y esto, combinado con la expectativa de que la inflación sea menor en el futuro, crea una especie de círculo vicioso.
Y acá llegamos al final, colegas. El dólar sigue sorprendiendo, pero ¿crees que esta racha de bajas continuará a largo plazo? ¿O es solo una pausa antes de que vuelva a subir? Déjanos tus comentarios abajo, queremos saber qué piensas tú. ¡Pura vida y seguimos conversando!
Pa' ponerle contexto, eso significa que se le quitó ¢2,54 al precio de la semana pasada, cuando andaba en ¢490,05. Y si vamos más atrás, regrésanos al jueves anterior donde cotizaba en ¢498,30. En total, una bajada de ¢10,79, que lleva al -2,16% en la semana. ¡Un brete lo que está pasando, diay!
La verdad es que hubo bastante movimiento durante el día. Se negociaron unos ¢57 millones 792 mil en 304 operaciones. Eso demuestra que la gente está atenta a lo que pasa con la moneda y buscando aprovechar estas oportunidades, o tratando de minimizar los daños, depende del lado en que estés parado, ¿eh?
Ahora sí, entremos en detalles más finitos. En las ventanillas de los bancos públicos, el dólar te lo venden entre ¢494 y ¢497, pero si quieres venderle uno, te dan entre ¢480 y ¢483. En los bancos privados, la cosa cambia un poquito: la venta anda entre ¢494 y ¢500, y la compra entre ¢476 y ¢480. Así que, como siempre, toca ir buscando dónde te conviene más, mi pana.
Roger Madrigal, el jefe del Banco Central, ya había dicho que esperaban ver el dólar por debajo de los ¢500 a finales del año pasado. Lo justificó diciendo que es normal que el turismo empuje los precios a la baja y que las empresas traen dólares para pagar aguinaldos. Pero mira vos, aunque dijo eso, el dólar sigue pegadito al suelo, demostrando que la cosa es más compleja de lo que parece.
José Luis Arce, el economista de FCS Capital, opina que un precio entre ¢495 y ¢505 es más realista, dice que no hay señales de que la moneda esté sobrevalorada. Él cree que todavía puede bajar un poco más por cosas temporales, pero a largo plazo, gracias a nuestra economía estable, lo más probable es que se recupere. Además, advierte que tratar de apostar a que el dólar suba es jugársela, y que es mejor enfocarse en mejorar la producción y ser más eficientes, pa’ poder seguir ganando dinero sin importar qué haga el tipo de cambio.
Luis Alvarado, analista de Acobo Puesto de Bolsa, añade que el mercado cambiario tiene sus ritmos propios, especialmente a finales e inicios de año. Aunque los factores como el turismo y la inversión siguen siendo importantes, la clave está en cómo influyen en realidad. Además, dice que lo que la gente piensa que va a pasar con el dólar también importa mucho. Si todos creen que va a bajar, la prisa por venderlo hará que baje aún más. Y esto, combinado con la expectativa de que la inflación sea menor en el futuro, crea una especie de círculo vicioso.
Y acá llegamos al final, colegas. El dólar sigue sorprendiendo, pero ¿crees que esta racha de bajas continuará a largo plazo? ¿O es solo una pausa antes de que vuelva a subir? Déjanos tus comentarios abajo, queremos saber qué piensas tú. ¡Pura vida y seguimos conversando!