Maes, pónganse a pensar un toque en algo que damos por sentado todos los días: prender un bombillo. Ahora imagínense una vida donde la noche llega y lo único que tienen es una candela, una lámpara de canfín o, con suerte, una linterna con baterías que hay que estirar. Así era la realidad para cientos de familias en cinco comunidades de Limón hasta hace nada. Décadas viendo cómo el resto del país avanzaba mientras ellos seguían dependiendo del sol. ¡Qué chiva que esa historia por fin esté cambiando!
Y es que la noticia de que el INDER y el ICE se mandaron a llevarle electricidad a lugares como Altos de Catarina en Sixaola, Bella Vista en Siquirres o Maná en Pococí es mucho más que un titular bonito. Mae, esto es un antes y un después en la vida de la gente. No es solo poder ver tele o cargar el celular. Es la dignidad de que un güila pueda hacer la tarea de la escuela después de las 6 de la tarde sin forzar la vista. Es la oportunidad para que una familia monte una pequeña pulpería y pueda tener una refrigeradora para vender frescos. Es la seguridad de poder caminar por la comunidad de noche con alumbrado público. La posibilidad de tener un simple ventilador en el calorón de Limón… eso, maes, está a cachete.
El brete no fue poca cosa. Fue una inversión conjunta que supera los 200 millones de colones, un platal que, sinceramente, da gusto ver en qué se usó. Se tiraron kilómetros de cableado eléctrico en zonas de difícil acceso como Imperio – La Isla y Celina en Reventazón, o en El Cocal, Siquirres. Estamos hablando de un esfuerzo coordinado donde el INDER puso la mayoría de la plata y gestionó las licitaciones, mientras que el ICE, que son los que saben de la vara eléctrica, pusieron todo el diseño y el cerebro técnico. Es una de esas pocas veces que uno ve a dos instituciones del Estado trabajando juntas y el resultado es así de tuanis, beneficiando directamente a más de un centenar de familias.
Y para que vean que no es paja mía, escuchen lo que dijeron los meros meros. Ricardo Quesada, el presi del INDER, lo dijo clarísimo: “Cada metro de cable tendido en estas comunidades representa dignidad, oportunidades y progreso”. ¡Tome! Cero casaca, directo al punto. Pero la frase que de verdad me llegó fue la de Marco Acuña, el jefe del ICE, que dijo: “Cuando un niño en Mata de Banano enciende la luz para hacer su tarea, ahí estamos sembrando desarrollo”. ¡Qué nivel de visión! Eso es entender que el desarrollo no son solo números y estadísticas en un papel, sino cambios reales y tangibles en el día a día de las personas.
En fin, esta es una de esas noticias que le alegran a uno la semana. Es un paso gigante para cerrar la brecha absurda que todavía existe entre la GAM y las zonas rurales, especialmente en una provincia como Limón, que tanto le ha dado al país y a la que a veces sentimos que se le devuelve muy poco. Ver a estas comunidades encenderse es, literalmente, ver un futuro más brillante. Pero diay, esto también nos pone a pensar en todo lo que falta. La luz es el primer paso, el fundamental, pero ¿qué viene ahora?
Maes, ¿qué opinan ustedes? ¿Qué otra brecha, aparte de la luz, creen que es URGENTE cerrar en las zonas rurales del país? ¿Agua potable, conectividad a Internet, caminos en buen estado? Los leo en los comentarios.
Y es que la noticia de que el INDER y el ICE se mandaron a llevarle electricidad a lugares como Altos de Catarina en Sixaola, Bella Vista en Siquirres o Maná en Pococí es mucho más que un titular bonito. Mae, esto es un antes y un después en la vida de la gente. No es solo poder ver tele o cargar el celular. Es la dignidad de que un güila pueda hacer la tarea de la escuela después de las 6 de la tarde sin forzar la vista. Es la oportunidad para que una familia monte una pequeña pulpería y pueda tener una refrigeradora para vender frescos. Es la seguridad de poder caminar por la comunidad de noche con alumbrado público. La posibilidad de tener un simple ventilador en el calorón de Limón… eso, maes, está a cachete.
El brete no fue poca cosa. Fue una inversión conjunta que supera los 200 millones de colones, un platal que, sinceramente, da gusto ver en qué se usó. Se tiraron kilómetros de cableado eléctrico en zonas de difícil acceso como Imperio – La Isla y Celina en Reventazón, o en El Cocal, Siquirres. Estamos hablando de un esfuerzo coordinado donde el INDER puso la mayoría de la plata y gestionó las licitaciones, mientras que el ICE, que son los que saben de la vara eléctrica, pusieron todo el diseño y el cerebro técnico. Es una de esas pocas veces que uno ve a dos instituciones del Estado trabajando juntas y el resultado es así de tuanis, beneficiando directamente a más de un centenar de familias.
Y para que vean que no es paja mía, escuchen lo que dijeron los meros meros. Ricardo Quesada, el presi del INDER, lo dijo clarísimo: “Cada metro de cable tendido en estas comunidades representa dignidad, oportunidades y progreso”. ¡Tome! Cero casaca, directo al punto. Pero la frase que de verdad me llegó fue la de Marco Acuña, el jefe del ICE, que dijo: “Cuando un niño en Mata de Banano enciende la luz para hacer su tarea, ahí estamos sembrando desarrollo”. ¡Qué nivel de visión! Eso es entender que el desarrollo no son solo números y estadísticas en un papel, sino cambios reales y tangibles en el día a día de las personas.
En fin, esta es una de esas noticias que le alegran a uno la semana. Es un paso gigante para cerrar la brecha absurda que todavía existe entre la GAM y las zonas rurales, especialmente en una provincia como Limón, que tanto le ha dado al país y a la que a veces sentimos que se le devuelve muy poco. Ver a estas comunidades encenderse es, literalmente, ver un futuro más brillante. Pero diay, esto también nos pone a pensar en todo lo que falta. La luz es el primer paso, el fundamental, pero ¿qué viene ahora?
Maes, ¿qué opinan ustedes? ¿Qué otra brecha, aparte de la luz, creen que es URGENTE cerrar en las zonas rurales del país? ¿Agua potable, conectividad a Internet, caminos en buen estado? Los leo en los comentarios.