¡Ay, Dios mío! La polución alrededor del caso de Alexander Barrantes, el diputado chavista que parece haberse creído dueño del país, sigue hirviendo a toda máquina. Pero ahora, la cosa se puso aún más seria: Carlo Díaz, el fiscal general, va a dirigir directamente la acusación penal en el juicio que arranca este martes. Esto no es poca cosa, porque usualmente estos temas los manejan otros fiscales, pero esta vez Díaz quiere estar ahí mismo, viendo cómo cae el asunto.
Para refrescarles la memoria a los que andaban distraídos, Barrantes está acusado de cohecho impropio, que en cristiano significa que ofreció regalos jugosos –embajadas, puestitos en el gobierno– a una diputada del Frente Amplio a cambio de unos vaticinios favorables para la aprobación de esos malditos eurobonos del 2022. Una vara bien turbia, vamos.
Y no era cualquier cosa lo de los eurobonos. ¡Era sacar fajate de plata! Unos miles de millones de dólares para tratar de tapar agujeros, y este wey aprovechaba pa’ poner a sus compinches. Según la información que ha salido, todo comenzó el 9 de noviembre de 2022, cuando Barrantes invitó a la diputada frenteamplista Sofía Guillén a una plática privada. Nada casual, ¿verdad?
Allí, entre cafés y galletas (seguramente), Barrantes le pintó el panorama: si ella y su bancada le daban el visto bueno a la emisión de deuda externa, él se encargaría de conseguirle un buenito puesto en el Poder Ejecutivo o, ni más ni menos, una embajada. ¡Un juguetón tremendo! Como si los destinos diplomáticos fueran juguetes para regalar a cambio de unos cuantos votos.
Ahora, la cosa está en manos de la justicia, y la Fiscalía General, liderada por Díaz, no anda jugando. Además, la Procuraduría General de la República, que es como el abogado del Estado, también va con todo, pidiendo una indemnización de ¡diez millones de colones! Dicen que presentaron una querella y una acción civil resarcitoria. ¡Una torta la que se armó!
Lo curioso es que Barrantes ya renunció a su inmunidad, lo cual demuestra que sabe que la cosa está fea. Aunque, claro, siempre hay margen para intentar defenderse, aunque parezca una pared de contrapelo. El juicio promete ser un espectáculo, con Guillén como testigo clave. La gente anda comentando que esto podría sacudir al partido oficialista, porque Barrantes era una de las fichas fuertes del presidente Chaves en el Congreso.
Este brete político, además de tocar nuestros bolsillos con los eurobonos, pone en tela de juicio la ética de algunos políticos. Nos recuerda que, a pesar de las promesas de transparencia y honestidad, todavía hay quienes piensan que el poder es un botín para aprovecharse. Y eso, señores, nos duele a todos los costarricenses que queremos un país limpio y justo, donde la ley se aplique para todos por igual.
Después de tanto escándalo y controversia, ¿creen ustedes que este juicio servirá para limpiar un poco la imagen de la política nacional o simplemente será otro episodio más de corrupción sin consecuencias reales? ¡Den su opinión en el foro!
Para refrescarles la memoria a los que andaban distraídos, Barrantes está acusado de cohecho impropio, que en cristiano significa que ofreció regalos jugosos –embajadas, puestitos en el gobierno– a una diputada del Frente Amplio a cambio de unos vaticinios favorables para la aprobación de esos malditos eurobonos del 2022. Una vara bien turbia, vamos.
Y no era cualquier cosa lo de los eurobonos. ¡Era sacar fajate de plata! Unos miles de millones de dólares para tratar de tapar agujeros, y este wey aprovechaba pa’ poner a sus compinches. Según la información que ha salido, todo comenzó el 9 de noviembre de 2022, cuando Barrantes invitó a la diputada frenteamplista Sofía Guillén a una plática privada. Nada casual, ¿verdad?
Allí, entre cafés y galletas (seguramente), Barrantes le pintó el panorama: si ella y su bancada le daban el visto bueno a la emisión de deuda externa, él se encargaría de conseguirle un buenito puesto en el Poder Ejecutivo o, ni más ni menos, una embajada. ¡Un juguetón tremendo! Como si los destinos diplomáticos fueran juguetes para regalar a cambio de unos cuantos votos.
Ahora, la cosa está en manos de la justicia, y la Fiscalía General, liderada por Díaz, no anda jugando. Además, la Procuraduría General de la República, que es como el abogado del Estado, también va con todo, pidiendo una indemnización de ¡diez millones de colones! Dicen que presentaron una querella y una acción civil resarcitoria. ¡Una torta la que se armó!
Lo curioso es que Barrantes ya renunció a su inmunidad, lo cual demuestra que sabe que la cosa está fea. Aunque, claro, siempre hay margen para intentar defenderse, aunque parezca una pared de contrapelo. El juicio promete ser un espectáculo, con Guillén como testigo clave. La gente anda comentando que esto podría sacudir al partido oficialista, porque Barrantes era una de las fichas fuertes del presidente Chaves en el Congreso.
Este brete político, además de tocar nuestros bolsillos con los eurobonos, pone en tela de juicio la ética de algunos políticos. Nos recuerda que, a pesar de las promesas de transparencia y honestidad, todavía hay quienes piensan que el poder es un botín para aprovecharse. Y eso, señores, nos duele a todos los costarricenses que queremos un país limpio y justo, donde la ley se aplique para todos por igual.
Después de tanto escándalo y controversia, ¿creen ustedes que este juicio servirá para limpiar un poco la imagen de la política nacional o simplemente será otro episodio más de corrupción sin consecuencias reales? ¡Den su opinión en el foro!