¡Ay, Dios mío! Qué pena escuchar estas noticias, ¿má? Un día tranquilo en Juan Viñas, Jiménez de Cartago, terminó siendo una verdadera torta cuando una señora de 93 años y otra persona cayeron a un barranco de unos cinco metros que desemboca directo al río. Parece mentira que un paseo inocente termine así, ¡qué sal!
Según nos cuentan los compañeros de Cruz Roja, el llamado llegó por el 9-1-1 y rápidamente enviaron refuerzos. Imagínense la escena, cuatro carros con paramédicos bajando a rescatar a las personas. Pero lamentablemente, la doña ya no tenía pulso, ahí mismo tuvieron que declarar su fallecimiento. El otro muchacho, por suerte, aunque en condición urgente, lo lograron sacar y ahora está recibiendo atención en el hospital William Allen de Turrialba. Un brete tremendo para esos profes, vaya.
Y claro, como siempre pasa en estos casos, empiezan a surgir preguntas. ¿Por qué ocurrió esto? Dicen que el terreno por allá es medio chinchorreado, con muchas curvas y partes empinadas. Algunos sospechan que la falta de barandas en ciertos puntos pudo haber sido factor determinante, sobre todo considerando que la señora ya estaba entrándole los achaques, ¿quién sabe?
Pero vamos a ser honestos, esto también nos toca la fibra sensible porque nos recuerda la realidad que enfrentamos con nuestra población de la tercera edad. Con el paso de los años, el equilibrio se va perdiendo, la vista ya no es la misma y a veces simplemente te puedes ir al traste sin querer. Tenemos que ponernos las pilas y pensar en cómo hacer que nuestras comunidades sean más seguras para ellos, má.
Aquí el OIJ ya está haciendo su trabajo, recogiendo evidencias y hablando con testigos para tratar de esclarecer qué pasó exactamente. No descartan la posibilidad de que la señora haya sufrido algún mareo o problema de salud repentino, pero la verdad es que todas las posibilidades están abiertas. Lo importante es entender que esto no puede seguir pasando, necesitamos tomar cartas en el asunto.
Este tipo de tragedias rurales a menudo quedan relegadas a una nota corta en la esquina del periódico, pero para los expertos en geriatría, son una señal de alarma. Nos estamos olvidando de adaptar nuestros espacios públicos y privados para las necesidades de nuestros adultos mayores. Es una deuda que tenemos con ellos, ¿eh? Se les ha dedicado toda una vida a construir este país, ahora hay que cuidarlos en su etapa dorada.
Los vecinos de Juan Viñas están pidiendo a gritos que revisen los caminos y los senderos, que instalen barandillas y que hagan mejoras en la iluminación. Saben que cualquier descuido puede llevar a que otra persona sufra una desgracia similar. Dicen que tienen miedo de dejar solos a sus abuelos, que prefieren acompañarlos a todos lados para que no les pase nada. Y bueno, ¿quién los puede culpar, ma?
En fin, esta tragedia nos invita a reflexionar sobre muchos temas: la importancia de la seguridad vial en zonas rurales, la necesidad de adaptar nuestros entornos para la tercera edad, y la responsabilidad que tenemos como sociedad de cuidar de quienes nos precedieron. ¿Ustedes creen que el gobierno debería invertir más en mejorar la accesibilidad en zonas rurales y ofrecer programas de apoyo para el cuidado de los adultos mayores? ¡Déjenme sus opiniones en los comentarios, quiero saber qué piensan!
Según nos cuentan los compañeros de Cruz Roja, el llamado llegó por el 9-1-1 y rápidamente enviaron refuerzos. Imagínense la escena, cuatro carros con paramédicos bajando a rescatar a las personas. Pero lamentablemente, la doña ya no tenía pulso, ahí mismo tuvieron que declarar su fallecimiento. El otro muchacho, por suerte, aunque en condición urgente, lo lograron sacar y ahora está recibiendo atención en el hospital William Allen de Turrialba. Un brete tremendo para esos profes, vaya.
Y claro, como siempre pasa en estos casos, empiezan a surgir preguntas. ¿Por qué ocurrió esto? Dicen que el terreno por allá es medio chinchorreado, con muchas curvas y partes empinadas. Algunos sospechan que la falta de barandas en ciertos puntos pudo haber sido factor determinante, sobre todo considerando que la señora ya estaba entrándole los achaques, ¿quién sabe?
Pero vamos a ser honestos, esto también nos toca la fibra sensible porque nos recuerda la realidad que enfrentamos con nuestra población de la tercera edad. Con el paso de los años, el equilibrio se va perdiendo, la vista ya no es la misma y a veces simplemente te puedes ir al traste sin querer. Tenemos que ponernos las pilas y pensar en cómo hacer que nuestras comunidades sean más seguras para ellos, má.
Aquí el OIJ ya está haciendo su trabajo, recogiendo evidencias y hablando con testigos para tratar de esclarecer qué pasó exactamente. No descartan la posibilidad de que la señora haya sufrido algún mareo o problema de salud repentino, pero la verdad es que todas las posibilidades están abiertas. Lo importante es entender que esto no puede seguir pasando, necesitamos tomar cartas en el asunto.
Este tipo de tragedias rurales a menudo quedan relegadas a una nota corta en la esquina del periódico, pero para los expertos en geriatría, son una señal de alarma. Nos estamos olvidando de adaptar nuestros espacios públicos y privados para las necesidades de nuestros adultos mayores. Es una deuda que tenemos con ellos, ¿eh? Se les ha dedicado toda una vida a construir este país, ahora hay que cuidarlos en su etapa dorada.
Los vecinos de Juan Viñas están pidiendo a gritos que revisen los caminos y los senderos, que instalen barandillas y que hagan mejoras en la iluminación. Saben que cualquier descuido puede llevar a que otra persona sufra una desgracia similar. Dicen que tienen miedo de dejar solos a sus abuelos, que prefieren acompañarlos a todos lados para que no les pase nada. Y bueno, ¿quién los puede culpar, ma?
En fin, esta tragedia nos invita a reflexionar sobre muchos temas: la importancia de la seguridad vial en zonas rurales, la necesidad de adaptar nuestros entornos para la tercera edad, y la responsabilidad que tenemos como sociedad de cuidar de quienes nos precedieron. ¿Ustedes creen que el gobierno debería invertir más en mejorar la accesibilidad en zonas rurales y ofrecer programas de apoyo para el cuidado de los adultos mayores? ¡Déjenme sus opiniones en los comentarios, quiero saber qué piensan!