¡Ay, comale! Quién iba a decir que la ‘tica’ seguiría dando sorpresas hacia arriba. Según el Banco Central, noviembre del 2025 cerró con un crecimientito interanual del 4,7%. Un dato que nos pone a brincar, chele, pero también nos hace pensar si esto va a durar.
Para ponerlo en perspectiva, el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) salió este juevitos con esos números que nos hacen sentir orgullosos. Pero ojo, que no todo es miel sobre hojuelas. Mientras las empresas de regímenes especiales le metieron turbo con un aumento del 14,8%, las más tradicionales, las que nos dan trabajo día tras día, fueron un poco más tranquilitas, creciendo apenas un 3,4%.
Y hablando de un año completo, el Banco Central dice que de enero a noviembre tuvimos un desempeño acumulado del 4,6%. Eso sí suena bastante estable, ¿no creen? Es un respiro en medio de tanta incertidumbre mundial, y nos da esperanzas de poder irnos sacando adelante como pueblo trabajador. Pero pa' eso hay que echarle ganas y estar pendientes de qué está pasando alrededor.
¿Y qué mueve esta máquina? Pues la manufactura, como siempre, se ha robado el show. Parece que los celulares, aparatos médicos y otras cositas electrónicas que fabricamos para mandar afuera siguen pegándole duro. Ahí es donde vemos cómo ese esfuerzo de muchos mae se traduce en pura riqueza para el país. Además, los servicios profesionales, científicos y técnicos, y hasta los administrativos, también han respondido bien gracias a la demanda extranjera y a los centros de servicios empresariales que tenemos.
El transporte y almacenamiento tampoco se quedaron atrás, con el movimiento constante de mercancías que hay. El comercio exterior sigue vivo, y eso es bueno para todos. Las finanzas y los seguros también anduvieron activos, manejando más plata y ofreciendo sus servicios. Parece que todo funciona como un reloj suizo, aunque... claro, siempre hay algunos detalles que pulir.
Ahora, viene lo importante: no todo lo que brilla es oro. El Banco Central advierte que algunas áreas, como la construcción y algunos negocios, no han tenido un crecimiento tan espectacular. Los altos precios y el consumo interno, que anda un poquito flojo, les están echando una mano turbia. Eso nos demuestra que todavía hay bretes por delante, y que no podemos bajar la guardia ni relajarnos.
La verdad, amigos, esta noticia nos llena de optimismo. Ver que la economía 'tica’ responde ante las adversidades es motivo de celebración. Pa'lante con todo, demostrando que somos un pueblo resiliente y capaz de salir adelante. Esto nos recuerda la importancia de apoyar a los emprendedores, los pequeños negocios y a aquellos que se esfuerzan día a día para hacer crecer nuestro país. Que siga la buena racha, y que sigamos generando empleo y oportunidades para todos los nacionales.
Con todo este panorama, surge la pregunta: ¿Creemos que este ritmo de crecimiento económico puede mantenerse a largo plazo, o estamos ante un espejismo temporal influenciado por factores externos? ¿Qué medidas deberían tomar el gobierno y el sector privado para asegurar un desarrollo sostenible y equitativo que beneficie a todos los costarricenses?
Para ponerlo en perspectiva, el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) salió este juevitos con esos números que nos hacen sentir orgullosos. Pero ojo, que no todo es miel sobre hojuelas. Mientras las empresas de regímenes especiales le metieron turbo con un aumento del 14,8%, las más tradicionales, las que nos dan trabajo día tras día, fueron un poco más tranquilitas, creciendo apenas un 3,4%.
Y hablando de un año completo, el Banco Central dice que de enero a noviembre tuvimos un desempeño acumulado del 4,6%. Eso sí suena bastante estable, ¿no creen? Es un respiro en medio de tanta incertidumbre mundial, y nos da esperanzas de poder irnos sacando adelante como pueblo trabajador. Pero pa' eso hay que echarle ganas y estar pendientes de qué está pasando alrededor.
¿Y qué mueve esta máquina? Pues la manufactura, como siempre, se ha robado el show. Parece que los celulares, aparatos médicos y otras cositas electrónicas que fabricamos para mandar afuera siguen pegándole duro. Ahí es donde vemos cómo ese esfuerzo de muchos mae se traduce en pura riqueza para el país. Además, los servicios profesionales, científicos y técnicos, y hasta los administrativos, también han respondido bien gracias a la demanda extranjera y a los centros de servicios empresariales que tenemos.
El transporte y almacenamiento tampoco se quedaron atrás, con el movimiento constante de mercancías que hay. El comercio exterior sigue vivo, y eso es bueno para todos. Las finanzas y los seguros también anduvieron activos, manejando más plata y ofreciendo sus servicios. Parece que todo funciona como un reloj suizo, aunque... claro, siempre hay algunos detalles que pulir.
Ahora, viene lo importante: no todo lo que brilla es oro. El Banco Central advierte que algunas áreas, como la construcción y algunos negocios, no han tenido un crecimiento tan espectacular. Los altos precios y el consumo interno, que anda un poquito flojo, les están echando una mano turbia. Eso nos demuestra que todavía hay bretes por delante, y que no podemos bajar la guardia ni relajarnos.
La verdad, amigos, esta noticia nos llena de optimismo. Ver que la economía 'tica’ responde ante las adversidades es motivo de celebración. Pa'lante con todo, demostrando que somos un pueblo resiliente y capaz de salir adelante. Esto nos recuerda la importancia de apoyar a los emprendedores, los pequeños negocios y a aquellos que se esfuerzan día a día para hacer crecer nuestro país. Que siga la buena racha, y que sigamos generando empleo y oportunidades para todos los nacionales.
Con todo este panorama, surge la pregunta: ¿Creemos que este ritmo de crecimiento económico puede mantenerse a largo plazo, o estamos ante un espejismo temporal influenciado por factores externos? ¿Qué medidas deberían tomar el gobierno y el sector privado para asegurar un desarrollo sostenible y equitativo que beneficie a todos los costarricenses?