¡Imagínate la movida, pura gente! Después de años de ver cómo billetes se esfumaban en el limbo burocrático, el Instituto Costarricense de Desarrollo Rural (INDER) acaba de romperla a lo grande. Lograron ejecutar el 100% del presupuesto asignado en 2025, un logro que, según el propio presidente del INDER, Ricardo Quesada, marca un antes y un después en cómo el gobierno le apuesta al campo tico. Definitivamente, esto sí que es motivo para ponerle purita salsa.
La verdad es que durante años hemos escuchado promesas y planes grandiosos para revitalizar las zonas rurales, pero muchos terminaron siendo puro humo. Entre 2012 y 2022, el INDER acumuló un superávit institucional de más de ¢126 mil millones, mientras nuestras comunidades campesinas seguían batallando con carencias básicas. Era una vara bastante fea, porque pareciera que el dinero estaba más interesado en acumularse que en ayudar a la gente que realmente lo necesita. Pero parece que eso cambió drásticamente.
Y no hablamos de migajas, ¡no señor! Según datos oficiales, en 2025 se invirtieron más de ¢26 mil millones, llegando a impactar positivamente a más de 189 mil familias en todo el país. Eso, compadre, es una diferencia monumental. Vamos a ponerlo en perspectiva: es como si cada familia en un distrito completo recibiera ayuda para mejorar sus condiciones de vida. ¡Eso sí es trabajar!
Pero, ¿qué se hizo con ese dinero? Pues, varias cosas chivas. Por ejemplo, lograron llevar electricidad por primera vez a la comunidad de Ocochobi, en Buenos Aires de Puntarenas – ¡imagínate la alegría de esa gente! También iluminaron cinco comunidades en Limón y Medio Queso de Los Chiles. Además, entregaron máquinas de coser a mujeres emprendedoras en Tilarán y San Ramón, dándoles herramientas para impulsar sus negocios. ¡Eso es empoderamiento de verdad!
No nos olvidemos de la infraestructura deportiva. Se realizaron mejoras significativas en Limón, Matina, Siquirres y Pococí, preparando esos terrenos para los próximos juegos deportivos nacionales. Porque también es importante darle oportunidades a nuestros jóvenes talentos y fomentar el deporte comunitario. Una buena cancha es más que madera y pintura; es un espacio de encuentro, de sana recreación y de orgullo para una comunidad.
Según Quesada, este cambio radical se debió a varios factores clave: una planificación más realista, la priorización de proyectos viables y un seguimiento constante. Dejó atrás el enfoque tradicional, donde la burocracia y los trámites interminables eran el obstáculo número uno. Ahora, el INDER ha implementado estrategias ágiles para agilizar los procesos y asegurarse de que los recursos lleguen a su destino final. ¿Se imaginan qué habríamos podido lograr si siempre hubiéramos tenido esta eficiencia?
Es importante recalcar que alcanzar el 100% de ejecución presupuestaria no es algo común en el sector público. Normalmente, se considera bueno llegar al 90% o 95%. Así que este logro del INDER es, sencillamente, excepcional. Demuestra que cuando hay voluntad política y compromiso de los equipos técnicos, el Estado puede cumplir su promesa de servir a la población. Realmente es una bocanada de aire fresco en medio de tanta incertidumbre y problemas.
Ahora, me pregunto, ¿cree usted que este éxito del INDER es un indicio de un cambio estructural en la forma en que el gobierno gestiona los recursos públicos, o será simplemente un caso aislado? ¿Podemos esperar que otras instituciones sigan este ejemplo y logren resultados similares en beneficio de todos los costarricenses? ¡Déjeme saber su opinión en el foro!
La verdad es que durante años hemos escuchado promesas y planes grandiosos para revitalizar las zonas rurales, pero muchos terminaron siendo puro humo. Entre 2012 y 2022, el INDER acumuló un superávit institucional de más de ¢126 mil millones, mientras nuestras comunidades campesinas seguían batallando con carencias básicas. Era una vara bastante fea, porque pareciera que el dinero estaba más interesado en acumularse que en ayudar a la gente que realmente lo necesita. Pero parece que eso cambió drásticamente.
Y no hablamos de migajas, ¡no señor! Según datos oficiales, en 2025 se invirtieron más de ¢26 mil millones, llegando a impactar positivamente a más de 189 mil familias en todo el país. Eso, compadre, es una diferencia monumental. Vamos a ponerlo en perspectiva: es como si cada familia en un distrito completo recibiera ayuda para mejorar sus condiciones de vida. ¡Eso sí es trabajar!
Pero, ¿qué se hizo con ese dinero? Pues, varias cosas chivas. Por ejemplo, lograron llevar electricidad por primera vez a la comunidad de Ocochobi, en Buenos Aires de Puntarenas – ¡imagínate la alegría de esa gente! También iluminaron cinco comunidades en Limón y Medio Queso de Los Chiles. Además, entregaron máquinas de coser a mujeres emprendedoras en Tilarán y San Ramón, dándoles herramientas para impulsar sus negocios. ¡Eso es empoderamiento de verdad!
No nos olvidemos de la infraestructura deportiva. Se realizaron mejoras significativas en Limón, Matina, Siquirres y Pococí, preparando esos terrenos para los próximos juegos deportivos nacionales. Porque también es importante darle oportunidades a nuestros jóvenes talentos y fomentar el deporte comunitario. Una buena cancha es más que madera y pintura; es un espacio de encuentro, de sana recreación y de orgullo para una comunidad.
Según Quesada, este cambio radical se debió a varios factores clave: una planificación más realista, la priorización de proyectos viables y un seguimiento constante. Dejó atrás el enfoque tradicional, donde la burocracia y los trámites interminables eran el obstáculo número uno. Ahora, el INDER ha implementado estrategias ágiles para agilizar los procesos y asegurarse de que los recursos lleguen a su destino final. ¿Se imaginan qué habríamos podido lograr si siempre hubiéramos tenido esta eficiencia?
Es importante recalcar que alcanzar el 100% de ejecución presupuestaria no es algo común en el sector público. Normalmente, se considera bueno llegar al 90% o 95%. Así que este logro del INDER es, sencillamente, excepcional. Demuestra que cuando hay voluntad política y compromiso de los equipos técnicos, el Estado puede cumplir su promesa de servir a la población. Realmente es una bocanada de aire fresco en medio de tanta incertidumbre y problemas.
Ahora, me pregunto, ¿cree usted que este éxito del INDER es un indicio de un cambio estructural en la forma en que el gobierno gestiona los recursos públicos, o será simplemente un caso aislado? ¿Podemos esperar que otras instituciones sigan este ejemplo y logren resultados similares en beneficio de todos los costarricenses? ¡Déjeme saber su opinión en el foro!