¡Ay, Dios mío! Esto sí que es novela. Resulta que en Estados Unidos, donde siempre andan armando líos, el Senado le puso el freno a Donaldo Trump. Parece que el buen hombre estaba pensando en meterse aún más en temas venezolanos, pero los senadores dijeron '¡Quieto ahí!' y le pusieron trabas pa' que no haga cosas de las suyas.
La bronca, como dicen acá, viene de raíz. Después de toda la movida con Maduro, donde hubo capturas y todo el clavo, algunos senadores empezaron a preocuparse. No tanto por qué pasa en Venezuela – eso es otro cuento – sino por cómo el Presidente está manejando esto. Dicen que se está pasando de la raya y que debería consultar más con el Congreso antes de actuar así, directo, como quien no quiere la cosa.
La votación fue apretadísima, ¡qué carga!, pero al final, los demócratas se juntaron con unos cuantos rebeldes republicanos y lograron aprobar una resolución. Esta resolución, aunque probablemente no llegue a convertirse en ley, manda un mensaje clarísimo: el Congreso no va a quedarse callado viendo cómo el Presidente toma decisiones militares importantísimas sin pedírselo antes. ¡Eso sí es chambear!
Y ojo, porque este asunto va mucho más allá de Venezuela. Se rumorea que Trump también anda mirando con lupa los recursos petroleros del país, además de tener ojitos puestos en Groenlandia. ¡Imagínate la vara si empieza a inventar cosas por ahí! Ya estamos viendo qué onda con los chinos en el Pacífico, y ahora esto… ¡Se nos arma un brete!
Algunos analistas dicen que esto es una pelea de gallos entre el Capitolio y la Casa Blanca, una batalla por quién tiene el control. Como bien saben, la Constitución dice que el Congreso tiene que declarar la guerra, pero últimamente los presidentes han ido haciendo de las suyas, obviando un poco al Legislativo. Esto es como cuando te contratan en un trabajo y luego te quieren mandar a hacer cosas sin consultarte, ¿verdad?
Pero no todo es drama. Algunos republicanos, aunque votaron en contra de la resolución, dejaron caer que tienen una línea roja muy clara: no van a apoyar ningún despliegue de tropas en tierras extranjeras sin la luz verde del Congreso. Eso demuestra que, aunque sean fieles seguidores de Trump, tampoco están dispuestos a tragarse entero todo lo que les diga. ¡Pura verdá!
Y hablando de Groenlandia, ¡eso sí que es un churro! Que el tipo quiera comprar una isla entera… ¡Qué nivel de ocurrencia! Bueno, digamos que, con las cosas que pasan en el mundo, ya nada me extraña. Lo importante es que el Senado esté poniendo los puntos sobre las ías y vigilando que el Presidente no se vaya de viaje sin avisarle a nadie. ¡Que no se cree el rey del mambo!
Ahora dime tú, mi pana: ¿crees que esta jugada del Senado servirá para ponerle un tope a las acciones de Trump, o simplemente será humo y al final él seguirá haciendo lo que le dé la gana? Déjame tus comentarios abajo, ¡quiero saber qué piensas sobre este embrollo!
La bronca, como dicen acá, viene de raíz. Después de toda la movida con Maduro, donde hubo capturas y todo el clavo, algunos senadores empezaron a preocuparse. No tanto por qué pasa en Venezuela – eso es otro cuento – sino por cómo el Presidente está manejando esto. Dicen que se está pasando de la raya y que debería consultar más con el Congreso antes de actuar así, directo, como quien no quiere la cosa.
La votación fue apretadísima, ¡qué carga!, pero al final, los demócratas se juntaron con unos cuantos rebeldes republicanos y lograron aprobar una resolución. Esta resolución, aunque probablemente no llegue a convertirse en ley, manda un mensaje clarísimo: el Congreso no va a quedarse callado viendo cómo el Presidente toma decisiones militares importantísimas sin pedírselo antes. ¡Eso sí es chambear!
Y ojo, porque este asunto va mucho más allá de Venezuela. Se rumorea que Trump también anda mirando con lupa los recursos petroleros del país, además de tener ojitos puestos en Groenlandia. ¡Imagínate la vara si empieza a inventar cosas por ahí! Ya estamos viendo qué onda con los chinos en el Pacífico, y ahora esto… ¡Se nos arma un brete!
Algunos analistas dicen que esto es una pelea de gallos entre el Capitolio y la Casa Blanca, una batalla por quién tiene el control. Como bien saben, la Constitución dice que el Congreso tiene que declarar la guerra, pero últimamente los presidentes han ido haciendo de las suyas, obviando un poco al Legislativo. Esto es como cuando te contratan en un trabajo y luego te quieren mandar a hacer cosas sin consultarte, ¿verdad?
Pero no todo es drama. Algunos republicanos, aunque votaron en contra de la resolución, dejaron caer que tienen una línea roja muy clara: no van a apoyar ningún despliegue de tropas en tierras extranjeras sin la luz verde del Congreso. Eso demuestra que, aunque sean fieles seguidores de Trump, tampoco están dispuestos a tragarse entero todo lo que les diga. ¡Pura verdá!
Y hablando de Groenlandia, ¡eso sí que es un churro! Que el tipo quiera comprar una isla entera… ¡Qué nivel de ocurrencia! Bueno, digamos que, con las cosas que pasan en el mundo, ya nada me extraña. Lo importante es que el Senado esté poniendo los puntos sobre las ías y vigilando que el Presidente no se vaya de viaje sin avisarle a nadie. ¡Que no se cree el rey del mambo!
Ahora dime tú, mi pana: ¿crees que esta jugada del Senado servirá para ponerle un tope a las acciones de Trump, o simplemente será humo y al final él seguirá haciendo lo que le dé la gana? Déjame tus comentarios abajo, ¡quiero saber qué piensas sobre este embrollo!