Mano, a ver, hablemos claro. Todos hemos caído en la onda de tomarnos una copita de vino antes de ir a acostarnos, ¿verdad? Pensamos que nos va a ayudar a desconectar después de un día pesado, a relajarnos y así agarrar el sueño rapidito. Pero parece que nos estamos jalando una torta porque, según una experta, esa sensación de calma es pura ilusión. Mejor agárrense, porque la verdad duele.
La doctora Stella Maris Valiensi, neuróloga de pura cepa, le soltó la bomba hace unos días: aunque el alcohol te ayuda a quedarte dormido más fácil, ahí viene el 'pero' gigante, cambia totalmente la calidad de tu sueño. Piensen en esto: te duermes sí, pero luego te despiertas varias veces sin ni siquiera darte cuenta. Microdespertares, esos bichitos que te impiden entrar en un sueño profundo y reparador, ¡y vaya que dañan!
Y no es solo eso, chunches. Valiensi explica que el alcohol relaja tanto los músculos que la respiración se complica. Esto aumenta el riesgo de tener apnea del sueño, esas pausas en la respiración que te hacen despertar sin sentirte descansado. Imaginen la cara al día siguiente, sintiéndose más cansado que nunca, pensando ‘qué raro, me sentí fatal’. ¡Pero la culpa es del vino, mi pana!
Ahora, la gente generaliza, ¿sabéis? Se ponen a tomar vino todas las noches y creen que no pasa nada, que se lo merecen. Pero esa es la vara equivocada, manito. Haciéndolo seguido, estás haciendo mucho daño a tu cuerpo a largo plazo. Agotamiento diurno, problemas de concentración, y esa sensación constante de que no has dormido lo suficiente... ¡ufff!, qué pesadilla.
Además, hay quienes piensan que, como tienen semanas acumulando estrés y sueño pendiente, pueden 'compensarlo' durmiendo extra el fin de semana. ¡Qué cargada! La doctora dice que eso no funciona. Dormir poco constantemente causa un daño que no se repara con unas horas extras ocasionales. Sí, quizás te sientas un poquito mejor, pero el problema sigue ahí, acechándote.
Entonces, ¿qué deberíamos hacer, mae? Según la doctora Valiensi, hay tres reglas básicas, y ella dice que son innegociables: mantener horarios regulares para acostarse y levantarse, exponerte a la luz del sol durante el día – eso ayuda a regular el cuerpo –, y hacer ejercicio, pero preferentemente en las primeras horas de la tarde. Así ayudas a tu cerebro a entender cuándo es hora de descansar.
También es importante crear un ambiente propicio para el sueño, ¿eh? Que la habitación esté oscura, silenciosa y sin aparatos electrónicos brillando como locos. La luz azul de los celulares y tablets te jala el sueño como loco. Un dormitorio tranquilo y oscuro es como un abrazo para tu cerebro cansado.
En resumen, la copita de vino antes de dormir puede parecer un capricho inofensivo, pero no lo es. Dormirse rápido no significa dormir bien, y cuando se trata de nuestra salud, ¡mejor prevenir que lamentar! Así que, mi gente, piénsenlo dos veces antes de brindar con vino antes de acostarse… Ahora, dime, ¿tú prefieres renunciar a esa copita de vino para tener un sueño de campeón o sigues tomando y pagando las consecuencias al día siguiente?
La doctora Stella Maris Valiensi, neuróloga de pura cepa, le soltó la bomba hace unos días: aunque el alcohol te ayuda a quedarte dormido más fácil, ahí viene el 'pero' gigante, cambia totalmente la calidad de tu sueño. Piensen en esto: te duermes sí, pero luego te despiertas varias veces sin ni siquiera darte cuenta. Microdespertares, esos bichitos que te impiden entrar en un sueño profundo y reparador, ¡y vaya que dañan!
Y no es solo eso, chunches. Valiensi explica que el alcohol relaja tanto los músculos que la respiración se complica. Esto aumenta el riesgo de tener apnea del sueño, esas pausas en la respiración que te hacen despertar sin sentirte descansado. Imaginen la cara al día siguiente, sintiéndose más cansado que nunca, pensando ‘qué raro, me sentí fatal’. ¡Pero la culpa es del vino, mi pana!
Ahora, la gente generaliza, ¿sabéis? Se ponen a tomar vino todas las noches y creen que no pasa nada, que se lo merecen. Pero esa es la vara equivocada, manito. Haciéndolo seguido, estás haciendo mucho daño a tu cuerpo a largo plazo. Agotamiento diurno, problemas de concentración, y esa sensación constante de que no has dormido lo suficiente... ¡ufff!, qué pesadilla.
Además, hay quienes piensan que, como tienen semanas acumulando estrés y sueño pendiente, pueden 'compensarlo' durmiendo extra el fin de semana. ¡Qué cargada! La doctora dice que eso no funciona. Dormir poco constantemente causa un daño que no se repara con unas horas extras ocasionales. Sí, quizás te sientas un poquito mejor, pero el problema sigue ahí, acechándote.
Entonces, ¿qué deberíamos hacer, mae? Según la doctora Valiensi, hay tres reglas básicas, y ella dice que son innegociables: mantener horarios regulares para acostarse y levantarse, exponerte a la luz del sol durante el día – eso ayuda a regular el cuerpo –, y hacer ejercicio, pero preferentemente en las primeras horas de la tarde. Así ayudas a tu cerebro a entender cuándo es hora de descansar.
También es importante crear un ambiente propicio para el sueño, ¿eh? Que la habitación esté oscura, silenciosa y sin aparatos electrónicos brillando como locos. La luz azul de los celulares y tablets te jala el sueño como loco. Un dormitorio tranquilo y oscuro es como un abrazo para tu cerebro cansado.
En resumen, la copita de vino antes de dormir puede parecer un capricho inofensivo, pero no lo es. Dormirse rápido no significa dormir bien, y cuando se trata de nuestra salud, ¡mejor prevenir que lamentar! Así que, mi gente, piénsenlo dos veces antes de brindar con vino antes de acostarse… Ahora, dime, ¿tú prefieres renunciar a esa copita de vino para tener un sueño de campeón o sigues tomando y pagando las consecuencias al día siguiente?