¡Ay, Dios mío! Ya les digo, esto del Banco Central a veces me da urticaria. Resulta que ahora, justo cuando andamos buscando unos billetes para salir de licor, nos meten esta rollo de los topes a las tasas de interés. Dicen que es para protegernos, pero a mí me huele a que quieren mantenernos tranquilos, ¡ya saben, mordiendo polvo!
Según el BCCR, desde enero de 2026 van a tener límites a cuánto pueden cobrar las entidades financieras por créditos y microcréditos. Para los préstamos normales, el tope será del 36,27% en colones y del 30,39% en dólares. Para los microcréditos, que son los que la mayoría de la gente necesita para echar andar algún brete, la cosa se pone aún más salada: 51,21% en colones y 43,03% en dólares. ¡Un robo a mano armada!
Ahora, explíquenme, ¿cómo esperan que un pequeño empresario, un taxista o una ama de casa puedan hacer frente a esas tasas? ¡Es imposible! Uno hace cuentas, trata de proyectarse, y de pronto te aparecen estas sorpresas que te hacen voltear a ver el techo. Esto es como querer correr una maratón con zapatos de plomo.
Lo que dice el Banco Central es que todo esto se basa en la Ley de Promoción de la Competencia, que les da potestad para poner estos topes dos veces al año. Afirman que buscan evitar cobros abusivos, pero sinceramente, yo veo más abuso en limitar la capacidad de las personas para acceder a financiamiento. A fin de cuentas, ¿quién se beneficia de esto?
Y ojo, porque no solo eso. También pusieron un tope del 7,50% para créditos en otras monedas. Imaginen lo que le puede pasar a alguien que tenga un préstamo en dólares y la moneda se deprecia. ¡Se va al traste! Porque claro, el Banco Central siempre pensando en el panorama general, olvidándose de la chincha del día a día.
Dicen que estos números se basan en el promedio de las tasas que se han estado manejando en los últimos doce meses, de enero a diciembre de 2025. Pero, ¿de qué sirve saber cómo estaba la cosa el año pasado si ahora estamos en otra onda? La economía cambia rápido, y el BCCR parece ir a paso de tortuga.
Lo peor de todo es que toda esta información está ahí, enterrada en el sitio web del Banco Central, en medio de indicadores económicos que nadie entiende. Ni siquiera yo, con toda mi educación. ¡Qué manera de complicarle las cosas a la gente! Deberían ponerlo en letras grandes, en la portada, para que todos sepan qué les espera.
En fin, amigos, ya ven cómo anda la cosa. El Banco Central ha puesto sus cartas sobre la mesa, y nosotros, los mortales, tenemos que lidiar con las consecuencias. Ahora me pregunto, ¿creen ustedes que realmente estos topes ayudarán a la clase trabajadora, o simplemente son otro show para aparentar que hacen algo útil? ¡Déjenme sus opiniones en los comentarios!
Según el BCCR, desde enero de 2026 van a tener límites a cuánto pueden cobrar las entidades financieras por créditos y microcréditos. Para los préstamos normales, el tope será del 36,27% en colones y del 30,39% en dólares. Para los microcréditos, que son los que la mayoría de la gente necesita para echar andar algún brete, la cosa se pone aún más salada: 51,21% en colones y 43,03% en dólares. ¡Un robo a mano armada!
Ahora, explíquenme, ¿cómo esperan que un pequeño empresario, un taxista o una ama de casa puedan hacer frente a esas tasas? ¡Es imposible! Uno hace cuentas, trata de proyectarse, y de pronto te aparecen estas sorpresas que te hacen voltear a ver el techo. Esto es como querer correr una maratón con zapatos de plomo.
Lo que dice el Banco Central es que todo esto se basa en la Ley de Promoción de la Competencia, que les da potestad para poner estos topes dos veces al año. Afirman que buscan evitar cobros abusivos, pero sinceramente, yo veo más abuso en limitar la capacidad de las personas para acceder a financiamiento. A fin de cuentas, ¿quién se beneficia de esto?
Y ojo, porque no solo eso. También pusieron un tope del 7,50% para créditos en otras monedas. Imaginen lo que le puede pasar a alguien que tenga un préstamo en dólares y la moneda se deprecia. ¡Se va al traste! Porque claro, el Banco Central siempre pensando en el panorama general, olvidándose de la chincha del día a día.
Dicen que estos números se basan en el promedio de las tasas que se han estado manejando en los últimos doce meses, de enero a diciembre de 2025. Pero, ¿de qué sirve saber cómo estaba la cosa el año pasado si ahora estamos en otra onda? La economía cambia rápido, y el BCCR parece ir a paso de tortuga.
Lo peor de todo es que toda esta información está ahí, enterrada en el sitio web del Banco Central, en medio de indicadores económicos que nadie entiende. Ni siquiera yo, con toda mi educación. ¡Qué manera de complicarle las cosas a la gente! Deberían ponerlo en letras grandes, en la portada, para que todos sepan qué les espera.
En fin, amigos, ya ven cómo anda la cosa. El Banco Central ha puesto sus cartas sobre la mesa, y nosotros, los mortales, tenemos que lidiar con las consecuencias. Ahora me pregunto, ¿creen ustedes que realmente estos topes ayudarán a la clase trabajadora, o simplemente son otro show para aparentar que hacen algo útil? ¡Déjenme sus opiniones en los comentarios!