¡Ay, Dios mío! Qué torta la que estamos viviendo en Cartago. El Hospital Max Peralta está temblando como gelatina y parece que vamos directos al colapso por culpa de la influenza. Don Mario Redondo, el alcalde, salió a tocar puertas pidiendo ayuda a gritos, porque la cosa está más que complicada, vámonos.
La verdad, esto no cayó de sorpresa para nadie, pero uno nunca espera llegar a este punto. El hospital lleva semanas bajo presión, pero ahora la cosa explotó. Estamos hablando de casos respiratorios, sobre todo en los niños, que han saturado cada rincón del lugar. Parece que la gripe decidió hacer de las suyas y nos agarró desprevenidos.
Imagínate, la unidad de cuidados intensivos llena a reventar – 26 camitas ocupadas, ¡y todas con gente grave!– y la sala de emergencias dando vueltas con 27 niños esperando atención. De esos 27, 18 están en condición delicada, mi pana. Esto es más que preocupante; esto es alarmante. Ya hay maes desesperados buscando dónde meter a sus hijos. ¡Qué sal!
Y claro, Don Mario no se quedó callado. Lanzó un llamadito urgente al Hospital Nacional de Niños y a los demás hospitales del país, pidiendo que le ayuden a mover algunos pacientes. Necesitamos mano de obra y camas, rápido. Porque si no, la cosa se pone fea, bien fea. El Max Peralta está luchando contra viento y marea, pero está al límite, compa.
Pero no todo es culpa de la gripe, díganle a quien digan. Aquí también tenemos que echarle la culpa a la situación social que vivimos. Muchísimas familias migrantes, que llegan desde Panamá buscando chamba en las fincas de café, conviven en condiciones de hacinamiento y suciedad. Eso, sumado a la gripe, es una bomba de tiempo lista para explotar. ¡Ya confirmaron el primer caso de influenza H3, pa’ qué les cuento!
Y como si fuera poco, muchos de los nenes que están internados llegan desnutridos. ¡Una torta! Eso complica mucho la recuperación, las estancias en el hospital se alargan y las camas no giran. Imagínate el brete que eso genera. Que un niño esté débil por la desnutrición y encima tenga gripe… ¡es doblemente difícil! Tenemos que empezar a pensar en cómo ayudar a esas familias, porque la salud de nuestros niños está en riesgo.
Esto pinta para una situación compleja que requiere soluciones a corto y largo plazo. No basta con poner parches; necesitamos una respuesta interinstitucional rápida y coordinada. El gobierno, el CCSS, las alcaldías… todos tienen que trabajar juntos para enfrentar esta emergencia y, sobre todo, para mejorar las condiciones de vida de las personas más vulnerables. Mientras tanto, los vecinos de Cartago estamos rezando para que la cosa no empeore, porque la incertidumbre nos está comiendo vivo. Que no se diga que somos aguados, pero esto está poniendo a prueba nuestra fe.
En fin, la situación en Cartago es crítica y exige la atención de todos. ¿Creen que el gobierno actuará a tiempo para evitar un colapso mayor en el Hospital Max Peralta, o seguiremos viendo cómo la precariedad afecta la salud de nuestros niños? Déjenme sus opiniones, mándale un mensaje al Foro, ¡y cuéntenme qué piensan ustedes!
La verdad, esto no cayó de sorpresa para nadie, pero uno nunca espera llegar a este punto. El hospital lleva semanas bajo presión, pero ahora la cosa explotó. Estamos hablando de casos respiratorios, sobre todo en los niños, que han saturado cada rincón del lugar. Parece que la gripe decidió hacer de las suyas y nos agarró desprevenidos.
Imagínate, la unidad de cuidados intensivos llena a reventar – 26 camitas ocupadas, ¡y todas con gente grave!– y la sala de emergencias dando vueltas con 27 niños esperando atención. De esos 27, 18 están en condición delicada, mi pana. Esto es más que preocupante; esto es alarmante. Ya hay maes desesperados buscando dónde meter a sus hijos. ¡Qué sal!
Y claro, Don Mario no se quedó callado. Lanzó un llamadito urgente al Hospital Nacional de Niños y a los demás hospitales del país, pidiendo que le ayuden a mover algunos pacientes. Necesitamos mano de obra y camas, rápido. Porque si no, la cosa se pone fea, bien fea. El Max Peralta está luchando contra viento y marea, pero está al límite, compa.
Pero no todo es culpa de la gripe, díganle a quien digan. Aquí también tenemos que echarle la culpa a la situación social que vivimos. Muchísimas familias migrantes, que llegan desde Panamá buscando chamba en las fincas de café, conviven en condiciones de hacinamiento y suciedad. Eso, sumado a la gripe, es una bomba de tiempo lista para explotar. ¡Ya confirmaron el primer caso de influenza H3, pa’ qué les cuento!
Y como si fuera poco, muchos de los nenes que están internados llegan desnutridos. ¡Una torta! Eso complica mucho la recuperación, las estancias en el hospital se alargan y las camas no giran. Imagínate el brete que eso genera. Que un niño esté débil por la desnutrición y encima tenga gripe… ¡es doblemente difícil! Tenemos que empezar a pensar en cómo ayudar a esas familias, porque la salud de nuestros niños está en riesgo.
Esto pinta para una situación compleja que requiere soluciones a corto y largo plazo. No basta con poner parches; necesitamos una respuesta interinstitucional rápida y coordinada. El gobierno, el CCSS, las alcaldías… todos tienen que trabajar juntos para enfrentar esta emergencia y, sobre todo, para mejorar las condiciones de vida de las personas más vulnerables. Mientras tanto, los vecinos de Cartago estamos rezando para que la cosa no empeore, porque la incertidumbre nos está comiendo vivo. Que no se diga que somos aguados, pero esto está poniendo a prueba nuestra fe.
En fin, la situación en Cartago es crítica y exige la atención de todos. ¿Creen que el gobierno actuará a tiempo para evitar un colapso mayor en el Hospital Max Peralta, o seguiremos viendo cómo la precariedad afecta la salud de nuestros niños? Déjenme sus opiniones, mándale un mensaje al Foro, ¡y cuéntenme qué piensan ustedes!