¡Ay, Dios mío! Parece que el clima decidió jugarnos una broma pesada esta semana. El Instituto Meteorológico Nacional (IMN) nos ha puesto en aviso rojo por unas ráfagas de viento que ni Don Chepe podrá aguantar. Con la llegada del empuje frío número 11, prepárense porque el aire va a volar más que un quirquincho en Carnaval.
Según el IMN, el lunes 19 de enero vamos a sentir velocidades de viento entre 50 y 75 kilómetros por hora en el Valle Central, ¡y eso es bastante, mi pana! En Guanacaste, la cosa se pone aún peor, pudiendo alcanzar los 110 km/h en algunas zonas montañosas y bajas. Imagínense lo que eso significa para los techos viejos, los cables colgando y hasta para la seguridad en las carreteras – ¡una verdadera locura!
Para evitarse una torta, el IMN ha emitido alertas especiales para cuatro zonas clave: el Pacífico Norte, el Valle Central, el golfo de Nicoya y las cordilleras. Esto no es jaco, mae, hay que tomarlo en serio. Les recomiendo revisar bien sus casas, asegurar cualquier cosa que pueda volar y mantenerse informados por los canales oficiales, porque esto pinta feo.
Además de las ráfagas, también podemos esperar lloviznas y lluvias moderadas en las montañas de Limón y la Zona Norte, con posibilidades de que lleguen hasta la Gran Área Metropolitana (GAM), Guanacaste y Talamanca. Así que si van a salir, llévense el chunche impermeable, porque parece que el cielo nos tiene echao’ ojo. Lo que nos demuestra que el clima acá nunca nos da respiro, diay…
Las recomendaciones del IMN son claras: precaución extrema. No queremos ver cables caídos, árboles tumbados ni tejas volando por todos lados. Especialmente importante es tener cuidado si vuelan o navegan, porque la turbulencia en el aire y el oleaje en el mar van a estar a tope. Y por favor, ¡olvídense de hacer quemas! Con este viento, un chispa puede convertirse en un incendio forestal monumental, y nadie quiere eso.
Muchos se preguntarán cómo afecta esto a nuestro día a día. Bueno, prepárense para cambios repentinos en el clima, vientos fuertes y quizás algunos retrasos en vuelos y ferries. Es mejor prevenir que lamentar, como dice la abuela. Además, recuerden que estas condiciones pueden poner en riesgo la infraestructura de nuestras comunidades, así que hay que estar atentos y reportar cualquier problema a las autoridades competentes. Un vecino ayudando al otro siempre ha sido la clave en Costa Rica.
Esta situación nos recuerda lo vulnerable que somos ante los fenómenos naturales. El cambio climático está haciendo de estos eventos más frecuentes e intensos, y debemos prepararnos para enfrentarlos. Desde asegurarnos que nuestros techos estén en buen estado, hasta fortalecer nuestra conciencia sobre la prevención de incendios, cada pequeña acción cuenta. ¡No le demos papaya al clima, pura vida!
Con todo esto, me pregunto... ¿Qué medidas creen ustedes que deberíamos tomar como comunidad para protegernos mejor de estos eventos climáticos extremos y prepararnos para el futuro? ¿Consideran que el gobierno está haciendo lo suficiente para mitigar los riesgos?
Según el IMN, el lunes 19 de enero vamos a sentir velocidades de viento entre 50 y 75 kilómetros por hora en el Valle Central, ¡y eso es bastante, mi pana! En Guanacaste, la cosa se pone aún peor, pudiendo alcanzar los 110 km/h en algunas zonas montañosas y bajas. Imagínense lo que eso significa para los techos viejos, los cables colgando y hasta para la seguridad en las carreteras – ¡una verdadera locura!
Para evitarse una torta, el IMN ha emitido alertas especiales para cuatro zonas clave: el Pacífico Norte, el Valle Central, el golfo de Nicoya y las cordilleras. Esto no es jaco, mae, hay que tomarlo en serio. Les recomiendo revisar bien sus casas, asegurar cualquier cosa que pueda volar y mantenerse informados por los canales oficiales, porque esto pinta feo.
Además de las ráfagas, también podemos esperar lloviznas y lluvias moderadas en las montañas de Limón y la Zona Norte, con posibilidades de que lleguen hasta la Gran Área Metropolitana (GAM), Guanacaste y Talamanca. Así que si van a salir, llévense el chunche impermeable, porque parece que el cielo nos tiene echao’ ojo. Lo que nos demuestra que el clima acá nunca nos da respiro, diay…
Las recomendaciones del IMN son claras: precaución extrema. No queremos ver cables caídos, árboles tumbados ni tejas volando por todos lados. Especialmente importante es tener cuidado si vuelan o navegan, porque la turbulencia en el aire y el oleaje en el mar van a estar a tope. Y por favor, ¡olvídense de hacer quemas! Con este viento, un chispa puede convertirse en un incendio forestal monumental, y nadie quiere eso.
Muchos se preguntarán cómo afecta esto a nuestro día a día. Bueno, prepárense para cambios repentinos en el clima, vientos fuertes y quizás algunos retrasos en vuelos y ferries. Es mejor prevenir que lamentar, como dice la abuela. Además, recuerden que estas condiciones pueden poner en riesgo la infraestructura de nuestras comunidades, así que hay que estar atentos y reportar cualquier problema a las autoridades competentes. Un vecino ayudando al otro siempre ha sido la clave en Costa Rica.
Esta situación nos recuerda lo vulnerable que somos ante los fenómenos naturales. El cambio climático está haciendo de estos eventos más frecuentes e intensos, y debemos prepararnos para enfrentarlos. Desde asegurarnos que nuestros techos estén en buen estado, hasta fortalecer nuestra conciencia sobre la prevención de incendios, cada pequeña acción cuenta. ¡No le demos papaya al clima, pura vida!
Con todo esto, me pregunto... ¿Qué medidas creen ustedes que deberíamos tomar como comunidad para protegernos mejor de estos eventos climáticos extremos y prepararnos para el futuro? ¿Consideran que el gobierno está haciendo lo suficiente para mitigar los riesgos?