¡Ay, Dios mío! Esto se puso caliente, fíjate tú. Fabricio Alvarado, echándole gasolina al fuego político, soltó unas verdades (o eso dice él) sobre Laura Fernández y sus candidatos para las próximas elecciones. La cosa pinta rara, porque parece que le anda buscando pega a la señora desde su cuenta de Facebook. Vamos a ver qué onda este brete.
Como te cuento, la polémica empezó porque circulan rumores de que Fernández anda ultimando detalles con líderes de iglesias evangélicas para asegurar algunos puestos en la Asamblea Legislativa. Alvarado, rápido de reflejos, aprovechó la oportunidad para atacar. No se anduvo con rodeos y salió con el cuchillo flaco, acusándola de andar haciendo tratos turbios.
El mensaje de Alvarado, publicado hace poco, explotó en las redes sociales. Dice textualmente que “los cristianos no se venden por un plato de lentejas”. ¡Qué fuerte, eh! Como si la política fuera un jardín de rosas, vamos. Pero bueno, así es el juego, ¿no?
Se enfocó especialmente en dos candidaturas: una en Heredia y otra en Guanacaste. Con respecto a Heredia, denunció que la candidata sería una magistrada que había votado a favor del matrimonio igualitario. En Guanacaste, apuntó a una exministra que, según él, había impulsado marchas LGBT+. ¡Uy, qué vareta! Esto ya suena a telenovela, mándale.
Además, Alvarado no se quedó corto con Alajuela. Ahí, según sus afirmaciones, la candidata habría apoyado al Frente Amplio y al gobierno anterior. Parece que quiere demostrar que Fernández anda juntándose con quien haga falta para llegar al poder. Un poco desesperado, diría yo. Se nota que quiere captar el voto conservador a toda costa.
Este cruce de acusaciones no es precisamente novedoso. Desde hace rato se viene rumoreando que tanto Nueva República como Pueblo Soberano están peleando por el favor del electorado evangélico. Y vaya que esto ha escalado. Ya no solo son indirectas, sino ataques directos con nombres y apellidos. ¡Menudo quilombo!
Expertos en temas políticos comentan que esta estrategia de Alvarado podría funcionar para movilizar a su base electoral, pero también corre el riesgo de alienar a otros votantes. Digamos que está jugando a la ruleta rusa con la opinión pública. Si le sale bien, gana puntos; si no, se mete en un lío aún mayor. Veremos cómo se desarrolla esta novela.
Y tú, ¿qué piensas de estas acusaciones de Fabricio Alvarado? ¿Crees que Laura Fernández realmente está comprometiendo sus principios para obtener beneficios políticos, o es solo una campaña sucia para desprestigilar a sus oponentes? Déjanos tus comentarios abajo – ¡vamos a armar un buen debate aquí en el Foro!
Como te cuento, la polémica empezó porque circulan rumores de que Fernández anda ultimando detalles con líderes de iglesias evangélicas para asegurar algunos puestos en la Asamblea Legislativa. Alvarado, rápido de reflejos, aprovechó la oportunidad para atacar. No se anduvo con rodeos y salió con el cuchillo flaco, acusándola de andar haciendo tratos turbios.
El mensaje de Alvarado, publicado hace poco, explotó en las redes sociales. Dice textualmente que “los cristianos no se venden por un plato de lentejas”. ¡Qué fuerte, eh! Como si la política fuera un jardín de rosas, vamos. Pero bueno, así es el juego, ¿no?
Se enfocó especialmente en dos candidaturas: una en Heredia y otra en Guanacaste. Con respecto a Heredia, denunció que la candidata sería una magistrada que había votado a favor del matrimonio igualitario. En Guanacaste, apuntó a una exministra que, según él, había impulsado marchas LGBT+. ¡Uy, qué vareta! Esto ya suena a telenovela, mándale.
Además, Alvarado no se quedó corto con Alajuela. Ahí, según sus afirmaciones, la candidata habría apoyado al Frente Amplio y al gobierno anterior. Parece que quiere demostrar que Fernández anda juntándose con quien haga falta para llegar al poder. Un poco desesperado, diría yo. Se nota que quiere captar el voto conservador a toda costa.
Este cruce de acusaciones no es precisamente novedoso. Desde hace rato se viene rumoreando que tanto Nueva República como Pueblo Soberano están peleando por el favor del electorado evangélico. Y vaya que esto ha escalado. Ya no solo son indirectas, sino ataques directos con nombres y apellidos. ¡Menudo quilombo!
Expertos en temas políticos comentan que esta estrategia de Alvarado podría funcionar para movilizar a su base electoral, pero también corre el riesgo de alienar a otros votantes. Digamos que está jugando a la ruleta rusa con la opinión pública. Si le sale bien, gana puntos; si no, se mete en un lío aún mayor. Veremos cómo se desarrolla esta novela.
Y tú, ¿qué piensas de estas acusaciones de Fabricio Alvarado? ¿Crees que Laura Fernández realmente está comprometiendo sus principios para obtener beneficios políticos, o es solo una campaña sucia para desprestigilar a sus oponentes? Déjanos tus comentarios abajo – ¡vamos a armar un buen debate aquí en el Foro!