¡Duro! El 31 de diciembre pasado quedó grabado a fuego en la memoria de todos los que fuimos testigos del “Fin de Año Hispanidad” en la Fuente de la Hispanidad. Se nota que el Alcalde Domingo Argüello y su equipo le metieron gallos al asunto, porque la chimba resultó ser un éxito rotundo, dejando a muchos preguntándose qué se festejaría así en otra parte del planeta.
Desde meses atrás, el brete había sido inmenso. Coordinar logística, seguridad, artistas… ¡una vara entera! Pero, diay, al final valió la pena, porque la organización superó cualquier expectativa. Según el alcalde, el objetivo era crear una tradición a nivel nacional, algo parecido a cómo se recibe el Año Nuevo en las grandes ciudades del mundo, y vaya que lo lograron. Ya estamos hablando de un nuevo hit en la agenda cultural costarricense, chunches nuevos para disfrutar en Familia.
Y hablando de familias, ahí estaba el corazón de la celebración. Tres generaciones unidas, desde los abuelitos hasta los nietecitos, bailando, comiendo y compartiendo un momento único. Uno veía a los primos corretear alrededor de la fuente mientras los papás se relajaban escuchando a Mario Quirós y a Los Ajenos ponerle ritmo a la noche. Ese ambiente familiar, alegre y controlado, fue, sin duda, lo más destacable. Hasta tuvieron espacios diseñados para personas con discapacidad, lo cual demuestra que se preocuparon por incluir a to’a la comunidad, ni siquiera les importó tirar la casa por la ventana para lograrlo.
Además, no se reportó ni un solo incidente. ¡Ni una! Ni robos, ni peleas, ni nada por el estilo. Eso sí habla del gran trabajo de la Fuerza Pública y la policía municipal, que pusieron todo su esfuerzo para garantizar la seguridad de todos los asistentes. El alcalde Argüello no dudó en reconocer su arduo labor, diciendo que se “pusieron la camiseta” para que la fiesta se desarrollara a pedir de boca. ¡Un maquina!, señores. Un chingoncito esos oficiales.
Pero, claro, no todo es perfecto. Como dijo el propio alcalde, siempre hay margen de mejora. Ya tienen mapeados varios aspectos que necesitan atención para la edición del 2027. Entre ellos, mejorar los accesos, acomodar mejor las áreas de comida y colocar más pantallas gigantes para que todos puedan ver el escenario desde cualquier lugar. Además, están considerando las sugerencias de los vecinos, quienes hicieron algunas observaciones constructivas que seguramente serán tomadas en cuenta. Que pena que no pudieron tener todo listo, pero poco a poco vamos llegando.
Y las novedades para el próximo año parecen prometedoras. El alcalde ya ha dado adelantos de nuevas ideas, como incluir espectáculos con drones y juegos de luces que iluminen los edificios circundantes. Incluso mencionó la posibilidad de traer artistas internacionales, aunque aclaró que, por encima de todo, priorizarán a los talentos nacionales, que ya han expresado su interés en participar. ¡Imagínense!, la última zumba del año, la última carrera… un festival completo para despedir el año con tremenda actitud!
El costo del evento, según reveló Argüello, rondó los tres millones de colones, una cifra considerada baja teniendo en cuenta la magnitud de la actividad y la cantidad de asistentes. Esto gracias a un modelo de patrocinio que les permitió reducir significativamente los gastos. Cuando se piensa en un evento de esa envergadura, normalmente se asume un presupuesto mucho mayor, pero parece que el equipo del alcalde supo manejar bien los recursos. Total, se cumplió el propósito de regalarle a la familia montesa un Año Nuevo inolvidable y brindarles un espacio seguro y festivo para celebrar juntos. Fue una fiesta premium, pero accesible para todos.
Ahora, la gran pregunta es: ¿Logrará Montes de Oca consolidar esta tradición como el principal destino para recibir el Año Nuevo en Costa Rica? ¿Será que las futuras ediciones superarán las expectativas y atraerán a aún más visitantes de todo el país? Cuéntanos tú, ¿Te animas a pasar el próximo 31 de diciembre en la Fuente de la Hispanidad?
Desde meses atrás, el brete había sido inmenso. Coordinar logística, seguridad, artistas… ¡una vara entera! Pero, diay, al final valió la pena, porque la organización superó cualquier expectativa. Según el alcalde, el objetivo era crear una tradición a nivel nacional, algo parecido a cómo se recibe el Año Nuevo en las grandes ciudades del mundo, y vaya que lo lograron. Ya estamos hablando de un nuevo hit en la agenda cultural costarricense, chunches nuevos para disfrutar en Familia.
Y hablando de familias, ahí estaba el corazón de la celebración. Tres generaciones unidas, desde los abuelitos hasta los nietecitos, bailando, comiendo y compartiendo un momento único. Uno veía a los primos corretear alrededor de la fuente mientras los papás se relajaban escuchando a Mario Quirós y a Los Ajenos ponerle ritmo a la noche. Ese ambiente familiar, alegre y controlado, fue, sin duda, lo más destacable. Hasta tuvieron espacios diseñados para personas con discapacidad, lo cual demuestra que se preocuparon por incluir a to’a la comunidad, ni siquiera les importó tirar la casa por la ventana para lograrlo.
Además, no se reportó ni un solo incidente. ¡Ni una! Ni robos, ni peleas, ni nada por el estilo. Eso sí habla del gran trabajo de la Fuerza Pública y la policía municipal, que pusieron todo su esfuerzo para garantizar la seguridad de todos los asistentes. El alcalde Argüello no dudó en reconocer su arduo labor, diciendo que se “pusieron la camiseta” para que la fiesta se desarrollara a pedir de boca. ¡Un maquina!, señores. Un chingoncito esos oficiales.
Pero, claro, no todo es perfecto. Como dijo el propio alcalde, siempre hay margen de mejora. Ya tienen mapeados varios aspectos que necesitan atención para la edición del 2027. Entre ellos, mejorar los accesos, acomodar mejor las áreas de comida y colocar más pantallas gigantes para que todos puedan ver el escenario desde cualquier lugar. Además, están considerando las sugerencias de los vecinos, quienes hicieron algunas observaciones constructivas que seguramente serán tomadas en cuenta. Que pena que no pudieron tener todo listo, pero poco a poco vamos llegando.
Y las novedades para el próximo año parecen prometedoras. El alcalde ya ha dado adelantos de nuevas ideas, como incluir espectáculos con drones y juegos de luces que iluminen los edificios circundantes. Incluso mencionó la posibilidad de traer artistas internacionales, aunque aclaró que, por encima de todo, priorizarán a los talentos nacionales, que ya han expresado su interés en participar. ¡Imagínense!, la última zumba del año, la última carrera… un festival completo para despedir el año con tremenda actitud!
El costo del evento, según reveló Argüello, rondó los tres millones de colones, una cifra considerada baja teniendo en cuenta la magnitud de la actividad y la cantidad de asistentes. Esto gracias a un modelo de patrocinio que les permitió reducir significativamente los gastos. Cuando se piensa en un evento de esa envergadura, normalmente se asume un presupuesto mucho mayor, pero parece que el equipo del alcalde supo manejar bien los recursos. Total, se cumplió el propósito de regalarle a la familia montesa un Año Nuevo inolvidable y brindarles un espacio seguro y festivo para celebrar juntos. Fue una fiesta premium, pero accesible para todos.
Ahora, la gran pregunta es: ¿Logrará Montes de Oca consolidar esta tradición como el principal destino para recibir el Año Nuevo en Costa Rica? ¿Será que las futuras ediciones superarán las expectativas y atraerán a aún más visitantes de todo el país? Cuéntanos tú, ¿Te animas a pasar el próximo 31 de diciembre en la Fuente de la Hispanidad?