¡Ay, pata! Anoche el cielo se puso a lucirse en Playa Bejuco, dejando boquiabiertos tanto a pescadores como a turistas. Marta Teodora Ramírez Henderson capturó la magia con su cámara, mostrando un espectáculo de colores que parecía sacado de una película, un magenta intenso mezclándose con tonos violetas que te hacían sentir como si estuvieras flotando.
Y no es cualquier atardecer, ¿eh? Se rumora entre los viejos lobos de mar que estos cielos tan coloridos, especialmente con esa tonalidad de rosa-morado, suelen preceder a cambios bruscos en el clima. Algunos dicen que es señal de calmas, otros que de tormentas fuertes… ¡Un brete, vamos!
Marta, quien lleva años fotografiando los atardeceres bejucenses, nos comenta que nunca había visto algo igual. “Normalmente vemos naranjas y rojos más intensos, pero este magenta fue inesperado. Me quedé embobada, tratando de atraparlo antes de que desapareciera”, nos cuenta emocionada. También nos explica que la composición atmosférica, con cierta humedad en el aire y partículas suspendidas, jugó un papel fundamental en la intensidad de los colores.
En redes sociales, la foto se viralizó en cuestión de minutos. Comentarios como “¡Qué chiva!”, “Hermoso, digno de postal” y “Parece mentira que esto esté pasando en nuestro país” inundaron las publicaciones. Incluso algunos meteorólogos se sumaron a la conversación, analizando las condiciones climáticas y ofreciendo posibles explicaciones científicas detrás del fenómeno.
Pero más allá de la belleza escénica, hay quienes le dan un significado más profundo. Algunos curanderos tradicionales aseguran que este tipo de cielos pueden influir en las energías del lugar, trayendo consigo prosperidad o, por el contrario, presagios negativos. Como dice el dicho, 'el cielo siempre anda avisando'. Vaya, me da cosita… ¿será que andamos metiendo la pata en alguna vaina?
Lo cierto es que los pescadores de Bejuco estaban particularmente atentos ayer. Tradicionalmente, consultan los signos del cielo antes de salir a faenar, y muchos decidieron posponer sus jornadas debido a la incertidumbre generada por el atardecer inusual. Un viejo pescador, Don Rafael, me decía: “Cuando el cielo se viste de esas galas, es mejor quedarse en tierra firme, diay”.
Ahora bien, más allá de supersticiones y predicciones meteorológicas, este evento nos recuerda la increíble riqueza natural que tenemos en Costa Rica. Desde playas paradisíacas hasta volcanes imponentes y cielos espectaculares, somos verdaderamente bendecidos. Tenemos que cuidar esto, mae, porque no todos tienen la suerte de vivir en un lugar así. Por eso invito a todos a visitar Playa Bejuco y disfrutar de estas maravillas, siempre respetando el medio ambiente, claro.
¿Ustedes qué piensan? ¿Le creen a los viejos cuentos sobre los atardeceres coloridos o simplemente disfrutan del espectáculo sin darle más vueltas? Dejen sus comentarios abajo y cuéntennos si han experimentado algo similar en otras partes del país. ¡A ver qué sale de esos parlamentos!
Y no es cualquier atardecer, ¿eh? Se rumora entre los viejos lobos de mar que estos cielos tan coloridos, especialmente con esa tonalidad de rosa-morado, suelen preceder a cambios bruscos en el clima. Algunos dicen que es señal de calmas, otros que de tormentas fuertes… ¡Un brete, vamos!
Marta, quien lleva años fotografiando los atardeceres bejucenses, nos comenta que nunca había visto algo igual. “Normalmente vemos naranjas y rojos más intensos, pero este magenta fue inesperado. Me quedé embobada, tratando de atraparlo antes de que desapareciera”, nos cuenta emocionada. También nos explica que la composición atmosférica, con cierta humedad en el aire y partículas suspendidas, jugó un papel fundamental en la intensidad de los colores.
En redes sociales, la foto se viralizó en cuestión de minutos. Comentarios como “¡Qué chiva!”, “Hermoso, digno de postal” y “Parece mentira que esto esté pasando en nuestro país” inundaron las publicaciones. Incluso algunos meteorólogos se sumaron a la conversación, analizando las condiciones climáticas y ofreciendo posibles explicaciones científicas detrás del fenómeno.
Pero más allá de la belleza escénica, hay quienes le dan un significado más profundo. Algunos curanderos tradicionales aseguran que este tipo de cielos pueden influir en las energías del lugar, trayendo consigo prosperidad o, por el contrario, presagios negativos. Como dice el dicho, 'el cielo siempre anda avisando'. Vaya, me da cosita… ¿será que andamos metiendo la pata en alguna vaina?
Lo cierto es que los pescadores de Bejuco estaban particularmente atentos ayer. Tradicionalmente, consultan los signos del cielo antes de salir a faenar, y muchos decidieron posponer sus jornadas debido a la incertidumbre generada por el atardecer inusual. Un viejo pescador, Don Rafael, me decía: “Cuando el cielo se viste de esas galas, es mejor quedarse en tierra firme, diay”.
Ahora bien, más allá de supersticiones y predicciones meteorológicas, este evento nos recuerda la increíble riqueza natural que tenemos en Costa Rica. Desde playas paradisíacas hasta volcanes imponentes y cielos espectaculares, somos verdaderamente bendecidos. Tenemos que cuidar esto, mae, porque no todos tienen la suerte de vivir en un lugar así. Por eso invito a todos a visitar Playa Bejuco y disfrutar de estas maravillas, siempre respetando el medio ambiente, claro.
¿Ustedes qué piensan? ¿Le creen a los viejos cuentos sobre los atardeceres coloridos o simplemente disfrutan del espectáculo sin darle más vueltas? Dejen sus comentarios abajo y cuéntennos si han experimentado algo similar en otras partes del país. ¡A ver qué sale de esos parlamentos!