Bueno, mi gente, prepárense porque esto está feísimo. Resulta que la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), la que nos salva la vida cuando estamos pachuchos, anda con un lío monumental gracias al nuevo sistema ERP-SAP. Al parecer, este ‘modernamiento’ dejó atrás… ¡medio billón colones desaparecidos! Sí, así mismo, medio billón, como para comprar unas cuantas casitas en Escazú. ¿Se imaginan qué bronca es eso?
La vaina es que, al implementar este sistema SAP, que prometían que iba a ser la solución mágica para todos nuestros problemas administrativos, salió todo torcido. No lograron registrar bien los inventarios de medicinas, ropa y demás cositas que necesitamos para mantenernos vivos. Esteban Vega, el gerente de Logística de la CCSS, lo admitió en una reunión privada, sin pasar por televisión, claro. Porque ¿quién quiere mandar esa bomba al aire?
Vega explicó que hay un problemón con las plantas de producción, específicamente el laboratorio de productos farmacéuticos y la fábrica de ropa. Ahí es donde se metió el bicho. Según él, faltan alrededor de mil seiscientos millones de colones que simplemente se evaporaron del sistema. Imagínense la torta que eso representa. Medicamentos que entraron, salieron y nadie los registró. ¡Un desastre!
Y eso no es todo, diay. El problema con el SAP va más allá de los inventarios perdidos. Parece que tampoco pueden actualizar la deuda que el Estado le debe a la CCSS, lo cual afecta directamente los ingresos de la institución. Esto significa que Hacienda, la Contraloría y otras oficinas gubernamentales no reciben la información correcta, generando un cúmulo de complicaciones burocráticas que nos tocan la bola a todos.
Gustavo Picado, el gerente financiero, puso pa'lante que la Contraloría General de la República (CGR) está teniendo dificultades para comparar las cifras de 2024 con las de 2025 debido a la falta de información. Es decir, no saben cómo quedó el país económicamente porque la CCSS no les da los números. ¿Cómo vamos a saber si estamos avanzando o retrocediendo si no tenemos datos claros?
Pero lo más alarmante de todo es que, entre mayo y junio del año pasado, la CCSS perdió el rastro de ¡quinientos millones colones más! Picado se lo hizo saber a la junta directiva, explicando que es como si alguien hubiera borrado una cuenta bancaria. Dijo que aún no estaba conforme con los números y que necesitaba una explicación clara de dónde se fueron esos medios miles de millones. ¡Imaginen la bronca si descubren que hubo pata sucia ahí dentro!
Lo más loco de todo es que, pese a toda esta problemática, la presidenta ejecutiva de la CCSS, Mónica Taylor, y la junta directiva están empeñados en seguir adelante con el SAP, sin importarle las consecuencias. Insisten en que no lo van a frenar hasta que funcione perfecto. Pero, ¿a qué costo? ¿Vamos a seguir perdiendo dinero y paciencia mientras esperan a que se arregle solo?
Con todo este panorama, me pregunto: ¿No será que todo este cambio tecnológico está diseñado para robarse la plata a lo grande y nadie se dé cuenta? O peor aún, ¿Estamos siendo víctimas de una estafa internacional disfrazada de modernización? ¿Ustedes creen que la CCSS debería suspender temporalmente el sistema SAP y revisar a fondo todas las cuentas antes de causar un daño mayor al país?
La vaina es que, al implementar este sistema SAP, que prometían que iba a ser la solución mágica para todos nuestros problemas administrativos, salió todo torcido. No lograron registrar bien los inventarios de medicinas, ropa y demás cositas que necesitamos para mantenernos vivos. Esteban Vega, el gerente de Logística de la CCSS, lo admitió en una reunión privada, sin pasar por televisión, claro. Porque ¿quién quiere mandar esa bomba al aire?
Vega explicó que hay un problemón con las plantas de producción, específicamente el laboratorio de productos farmacéuticos y la fábrica de ropa. Ahí es donde se metió el bicho. Según él, faltan alrededor de mil seiscientos millones de colones que simplemente se evaporaron del sistema. Imagínense la torta que eso representa. Medicamentos que entraron, salieron y nadie los registró. ¡Un desastre!
Y eso no es todo, diay. El problema con el SAP va más allá de los inventarios perdidos. Parece que tampoco pueden actualizar la deuda que el Estado le debe a la CCSS, lo cual afecta directamente los ingresos de la institución. Esto significa que Hacienda, la Contraloría y otras oficinas gubernamentales no reciben la información correcta, generando un cúmulo de complicaciones burocráticas que nos tocan la bola a todos.
Gustavo Picado, el gerente financiero, puso pa'lante que la Contraloría General de la República (CGR) está teniendo dificultades para comparar las cifras de 2024 con las de 2025 debido a la falta de información. Es decir, no saben cómo quedó el país económicamente porque la CCSS no les da los números. ¿Cómo vamos a saber si estamos avanzando o retrocediendo si no tenemos datos claros?
Pero lo más alarmante de todo es que, entre mayo y junio del año pasado, la CCSS perdió el rastro de ¡quinientos millones colones más! Picado se lo hizo saber a la junta directiva, explicando que es como si alguien hubiera borrado una cuenta bancaria. Dijo que aún no estaba conforme con los números y que necesitaba una explicación clara de dónde se fueron esos medios miles de millones. ¡Imaginen la bronca si descubren que hubo pata sucia ahí dentro!
Lo más loco de todo es que, pese a toda esta problemática, la presidenta ejecutiva de la CCSS, Mónica Taylor, y la junta directiva están empeñados en seguir adelante con el SAP, sin importarle las consecuencias. Insisten en que no lo van a frenar hasta que funcione perfecto. Pero, ¿a qué costo? ¿Vamos a seguir perdiendo dinero y paciencia mientras esperan a que se arregle solo?
Con todo este panorama, me pregunto: ¿No será que todo este cambio tecnológico está diseñado para robarse la plata a lo grande y nadie se dé cuenta? O peor aún, ¿Estamos siendo víctimas de una estafa internacional disfrazada de modernización? ¿Ustedes creen que la CCSS debería suspender temporalmente el sistema SAP y revisar a fondo todas las cuentas antes de causar un daño mayor al país?