¡Ay, pata! La movida con Francisco Calvo ha dado para tanto, pero tantísimo. Después de meses de rumores y especulaciones, el defensor nacional finalmente soltó la sopa sobre su cercanía al Deportivo Saprissa. Resulta que, durante un período turbio en su carrera, el mae se puso a rodar con los morados, pero con una clara intención: mantener la forma física mientras buscaba su siguiente destino. Pero ojo, que esto no significó una negociación seria, diay.
Como bien sabemos, Calvo es figura importante del balompié tico, y su nombre siempre genera expectativa. Su etapa como legionario lo ha consolidado como un jugador de experiencia, reconocido internacionalmente por su entrega y calidad en la cancha. Sin embargo, la posibilidad de regresar al ruedo nacional, específicamente a la casa roja, siempre ha rondado su cabeza, ¿quién no sueña con eso?
Y ahí entra Paulo César Wanchope, el Flaco, quien le brindó una mano dispuesta en ese momento de incertidumbre. Según cuenta Calvo, Wanchope le dio la oportunidad de seguir entrenando con Saprissa, permitiéndole mantener su ritmo competitivo y evitar que su condición física decayera. Una muestra más de la humildad y generosidad del entrenador, que siempre ha sido un ejemplo para muchos jóvenes futbolistas del país. ¿No es bueno tener gente así en el fútbol?
El propio Calvo no negó su cariño eterno por la squadra tibaseña. Se sinceró diciendo que es un saprissista hasta la médula, y que le encantaría volver a vestir la camiseta morada en algún momento de su carrera. Esa frase, "Yo nunca lo he escondido, soy un saprissista más. Me encantaría en un futuro volver a Saprissa", quedó grabada a fuego en la mente de todos los aficionados, generando expectativas y anhelos.
Pero calma, morados, que no hubo ofertas formales ni acercamientos concretos. Calvo aclaró que las conversaciones fueron informales, más bien pláticas amistosas en un ambiente relajado. Reconoció que hubo comentarios al respecto, pero sin ningún avance significativo, ya que su principal objetivo siempre fue continuar su trayectoria profesional en el extranjero. Ese brete de decidir dónde jugar siempre es complicado, máxime cuando tienes propuestas tentadoras de distintos países.
Ahora mismo, con 33 años encima, Calvo sigue pensando en grande. Tiene claros sus objetivos y confía en que aún le queda mucho que aportar al fútbol internacional. De hecho, visualiza el año 2026 jugando como legionario, demostrando que la edad no es un impedimento para alcanzar nuevas metas. Además, deja abierta la posibilidad de regresar a Saprissa en el futuro, alimentando la ilusión de sus seguidores, quienes sueñan con verlo otra vez defendiendo los colores morados.
Las redes sociales explotaron con la noticia, con miles de comentarios y reacciones por parte de aficionados de ambos equipos. Algunos criticaron la supuesta indecisión de Calvo, mientras que otros aplaudieron su honestidad y transparencia al hablar sobre sus sentimientos. Lo cierto es que su nombre sigue siendo tendencia y genera polémica, demostrando que el fútbol tico nunca deja de ser apasionante y lleno de sorpresas. ¡Un verdadero show, mael!
En fin, Francisco Calvo ha dejado en claro que su corazón late por Saprissa, pero también que tiene ambiciones de seguir triunfando en el exterior. Con miras al 2026, sueña con ser legionario, pero no descarta volver a pisar la cancha del Tibás en algún momento futuro. Entonces, ¿creen ustedes que Calvo debería priorizar su sueño de regresar a Saprissa ahora o esperar a que surjan mejores oportunidades en el extranjero?
Como bien sabemos, Calvo es figura importante del balompié tico, y su nombre siempre genera expectativa. Su etapa como legionario lo ha consolidado como un jugador de experiencia, reconocido internacionalmente por su entrega y calidad en la cancha. Sin embargo, la posibilidad de regresar al ruedo nacional, específicamente a la casa roja, siempre ha rondado su cabeza, ¿quién no sueña con eso?
Y ahí entra Paulo César Wanchope, el Flaco, quien le brindó una mano dispuesta en ese momento de incertidumbre. Según cuenta Calvo, Wanchope le dio la oportunidad de seguir entrenando con Saprissa, permitiéndole mantener su ritmo competitivo y evitar que su condición física decayera. Una muestra más de la humildad y generosidad del entrenador, que siempre ha sido un ejemplo para muchos jóvenes futbolistas del país. ¿No es bueno tener gente así en el fútbol?
El propio Calvo no negó su cariño eterno por la squadra tibaseña. Se sinceró diciendo que es un saprissista hasta la médula, y que le encantaría volver a vestir la camiseta morada en algún momento de su carrera. Esa frase, "Yo nunca lo he escondido, soy un saprissista más. Me encantaría en un futuro volver a Saprissa", quedó grabada a fuego en la mente de todos los aficionados, generando expectativas y anhelos.
Pero calma, morados, que no hubo ofertas formales ni acercamientos concretos. Calvo aclaró que las conversaciones fueron informales, más bien pláticas amistosas en un ambiente relajado. Reconoció que hubo comentarios al respecto, pero sin ningún avance significativo, ya que su principal objetivo siempre fue continuar su trayectoria profesional en el extranjero. Ese brete de decidir dónde jugar siempre es complicado, máxime cuando tienes propuestas tentadoras de distintos países.
Ahora mismo, con 33 años encima, Calvo sigue pensando en grande. Tiene claros sus objetivos y confía en que aún le queda mucho que aportar al fútbol internacional. De hecho, visualiza el año 2026 jugando como legionario, demostrando que la edad no es un impedimento para alcanzar nuevas metas. Además, deja abierta la posibilidad de regresar a Saprissa en el futuro, alimentando la ilusión de sus seguidores, quienes sueñan con verlo otra vez defendiendo los colores morados.
Las redes sociales explotaron con la noticia, con miles de comentarios y reacciones por parte de aficionados de ambos equipos. Algunos criticaron la supuesta indecisión de Calvo, mientras que otros aplaudieron su honestidad y transparencia al hablar sobre sus sentimientos. Lo cierto es que su nombre sigue siendo tendencia y genera polémica, demostrando que el fútbol tico nunca deja de ser apasionante y lleno de sorpresas. ¡Un verdadero show, mael!
En fin, Francisco Calvo ha dejado en claro que su corazón late por Saprissa, pero también que tiene ambiciones de seguir triunfando en el exterior. Con miras al 2026, sueña con ser legionario, pero no descarta volver a pisar la cancha del Tibás en algún momento futuro. Entonces, ¿creen ustedes que Calvo debería priorizar su sueño de regresar a Saprissa ahora o esperar a que surjan mejores oportunidades en el extranjero?