¡Ay, Dios mío, qué bronca! El caso Richter sigue sacando hasta las cucarachas y ahora resulta que el diputado Leslye Bojorges León se metió en un brete considerable. Según documentos filtrados del expediente, el tipo se puso a llamar pa' arriba luego de chocar en la General Cañas, buscando que le facilitaran la vida con el papeleo y la atención policial. Esto viene a salir a relucir justo cuando la gente ya estaba pensando que el tema se había enfriado, ¿eh?
Todo empezó con un choque el 25 de septiembre del año pasado, a unos 300 metros del Colegio Redentorista San Alfonso. Resulta que Bojorges, aparentemente, causó el accidente y encima, según las conversaciones grabadas, atropelló a un muchacho que terminó con la clavícula rota. ¡Imagínate el chiripa! Pero ahí no acabó la cosa, porque el diputado, en lugar de hacer como manda la ley, decidió usar sus contactos y su posición para tratar de agilizar el trámite.
La presidenta del INS, Gabriela Chacón, en una reciente sesión de la Comisión de Ingreso y Gasto, admitió que algunos diputados andaban pidiendo 'favores' en las pólizas. Aunque no soltó nombres, el legislador Francisco Nicolás lo acusó directo, abriendo la puerta a que todo el asunto saliera a la luz. Y vaya si salió, porque el OIJ tenía grabadas unas cuantas conversaciones bastante comprometedoras.
El informe del OIJ detalla que poco después del accidente, Bojorges empezó a marcar números buscando ayuda. Primero, le preguntó a una dama si los seguros del Toyota FJ Cruiser estaban al día y, sin rodeos, le contó que había tenido un accidente y que 'un muchacho resultó atropellado y con la clavícula quebrada'. Ahí ya empezaba a oler a gallina podrida, ¿verdad?
Lo más picante es que luego marcó al viceministro de Transportes, Carlos Ávila Arquin, diciéndole que necesitaba el teléfono del director de la Policía de Tránsito 'para que le mandaran un oficial'. Ávila, con toda la calma del mundo, le pasó el número del subdirector, asegurándole que 'posiblemente tendría mayor posibilidad de ayudarlo en ese momento'. ¡Diay, qué onda! Una diferencia de trato flagrante, ¿no les parece?
Y ahí no quedó la cosa. Bojorges le colgó al subdirector general de la Policía de Tránsito, Martín Alonso Sánchez Agüero, pidiéndole ayuda 'expresa' para que le enviaran un oficial y le hicieran el reporte. ¡Hasta le mandó la ubicación por WhatsApp! El informe del OIJ señala que Bojorges ni siquiera llamó al 112, el número de emergencias, sino que optó por andar llamando a sus amigos influyentes. ¡Qué maquina! Esta movida demuestra claramente que se intentaba influenciar un proceso que debía ser imparcial.
Además, según la policía judicial, a Bojorges le hicieron la boleta de accidente casi media hora después de hablar con el subdirector. Y para rematar, cuando el funcionario del INS se negó a darle un seguro 'extra', después del accidente, ¡lo corrieron del trabajo! La diputada Rocío Alfaro lo denunció en la comisión, acusándolo de tráfico de influencias. El propio Bojorges, en respuesta a estas acusaciones, negó rotundamente todo y hasta dijo que no tiene carros a su nombre. ¡Pero vamos, eso suena a cuento chino!
Ahora, la gran pregunta es: ¿Cómo creen ustedes que debería actuar la justicia en este caso? ¿Es suficiente con investigar al diputado, o deberían tomar medidas más drásticas considerando el abuso de poder que parece haber ejercido? ¿Creen que el sistema está tan corrupto que este tipo de situaciones son comunes en Costa Rica, o esto es un caso aislado? ¡Déjenme saber sus opiniones en los comentarios!
Todo empezó con un choque el 25 de septiembre del año pasado, a unos 300 metros del Colegio Redentorista San Alfonso. Resulta que Bojorges, aparentemente, causó el accidente y encima, según las conversaciones grabadas, atropelló a un muchacho que terminó con la clavícula rota. ¡Imagínate el chiripa! Pero ahí no acabó la cosa, porque el diputado, en lugar de hacer como manda la ley, decidió usar sus contactos y su posición para tratar de agilizar el trámite.
La presidenta del INS, Gabriela Chacón, en una reciente sesión de la Comisión de Ingreso y Gasto, admitió que algunos diputados andaban pidiendo 'favores' en las pólizas. Aunque no soltó nombres, el legislador Francisco Nicolás lo acusó directo, abriendo la puerta a que todo el asunto saliera a la luz. Y vaya si salió, porque el OIJ tenía grabadas unas cuantas conversaciones bastante comprometedoras.
El informe del OIJ detalla que poco después del accidente, Bojorges empezó a marcar números buscando ayuda. Primero, le preguntó a una dama si los seguros del Toyota FJ Cruiser estaban al día y, sin rodeos, le contó que había tenido un accidente y que 'un muchacho resultó atropellado y con la clavícula quebrada'. Ahí ya empezaba a oler a gallina podrida, ¿verdad?
Lo más picante es que luego marcó al viceministro de Transportes, Carlos Ávila Arquin, diciéndole que necesitaba el teléfono del director de la Policía de Tránsito 'para que le mandaran un oficial'. Ávila, con toda la calma del mundo, le pasó el número del subdirector, asegurándole que 'posiblemente tendría mayor posibilidad de ayudarlo en ese momento'. ¡Diay, qué onda! Una diferencia de trato flagrante, ¿no les parece?
Y ahí no quedó la cosa. Bojorges le colgó al subdirector general de la Policía de Tránsito, Martín Alonso Sánchez Agüero, pidiéndole ayuda 'expresa' para que le enviaran un oficial y le hicieran el reporte. ¡Hasta le mandó la ubicación por WhatsApp! El informe del OIJ señala que Bojorges ni siquiera llamó al 112, el número de emergencias, sino que optó por andar llamando a sus amigos influyentes. ¡Qué maquina! Esta movida demuestra claramente que se intentaba influenciar un proceso que debía ser imparcial.
Además, según la policía judicial, a Bojorges le hicieron la boleta de accidente casi media hora después de hablar con el subdirector. Y para rematar, cuando el funcionario del INS se negó a darle un seguro 'extra', después del accidente, ¡lo corrieron del trabajo! La diputada Rocío Alfaro lo denunció en la comisión, acusándolo de tráfico de influencias. El propio Bojorges, en respuesta a estas acusaciones, negó rotundamente todo y hasta dijo que no tiene carros a su nombre. ¡Pero vamos, eso suena a cuento chino!
Ahora, la gran pregunta es: ¿Cómo creen ustedes que debería actuar la justicia en este caso? ¿Es suficiente con investigar al diputado, o deberían tomar medidas más drásticas considerando el abuso de poder que parece haber ejercido? ¿Creen que el sistema está tan corrupto que este tipo de situaciones son comunes en Costa Rica, o esto es un caso aislado? ¡Déjenme saber sus opiniones en los comentarios!