¡Ay, pata! Resulta que la cosa se puso caliente aquí en Costa Rica con este choque entre dos gigantes: Estados Unidos y China. La nueva embajadora gringa, Melinda Hildebrand, anda echándole leña al fuego, cuestionando la presencia y la influencia china en nuestro terruño. Parece que Beijing no se quedó calladito y respondió con todo, diciendo que la embajadora está inventando cosas y sembrando peleas.
Todo esto viene de atrás, ¿eh? Hildebrand ya había soltado algunas cositas en su proceso de confirmación en el Senado, hablando de cómo la expansión china en Latinoamérica es una amenaza para la seguridad de Estados Unidos y cómo podrían estar controlando nuestras cadenas de suministro, especialmente lo de la tecnología 5G. Imagínate el rollo, ponerle cuidado a qué nos llega y quién nos lo manda... ¡una vara bien pesada!
La respuesta de la embajada china no se hizo esperar. Lanzaron un comunicado directo, diciendo que las acusaciones de la embajadora son falsas, que buscan crear discordia y que la cooperación entre Costa Rica y China es de beneficio mutuo. Le dieron duro, calificándolo como "difundir con mala fe la teoría de amenaza económica" de China. ¡No se anduvieron con pelos en la lengua!
Y ojo, que esto no es nuevo. Hemos visto estas tensiones geopolíticas antes, sobre todo en temas tecnológicos. Recuerdo cuando decidimos exigir el Protocolo de Budapest para el 5G, prácticamente sacando a las empresas chinas del juego. Ellos dijeron que era politizado, ¿imagínatelo? Como si estuviéramos eligiendo colores en vez de tecnología.
Además, otras figuras estadounidenses, como la exjefa del Comando Sur, Laura Richardson, han venido a Costa Rica a advertir sobre la influencia de China. Cada vez que alguien abre la boca, Beijing sale con la misma cantaleta: “Los países latinoamericanos son estados independientes, no somos patio trasero de nadie”. Es como si estuvieran diciendo: “¡Déjennos trabajar tranquilos!”
Por si fuera poco, hay que recordar que Costa Rica fue el primer país de Centroamérica en darle la espalda a Taiwán y establecer relaciones con China. Eso generó revuelo hace años y todavía sigue siendo un tema delicado. Algunos dicen que hicimos bien al buscar nuevos mercados y oportunidades, otros creen que nos metimos en un brete complicado.
Ahora, la embajadora Hildebrand, justo al llegar a San José, volvió a sacar el tema. En su comunicado de bienvenida mencionó retos como el crimen organizado, el narcotráfico y, claro, la influencia económica china. Parece que quiere dejar claro cuál será su agenda aquí en Costa Rica. Y ahora mismo, con esta polémicas… ¡qué nivel el que anda tomando la cosa!
Entonces, dime tú, mi pana: ¿crees que Costa Rica puede realmente caminar por medio de este camino sin caer en las garras de alguna de estas superpotencias o estamos condenados a elegir bando? ¿Será prudente mantenernos neutrales o deberíamos apostar por fortalecer nuestros lazos con Estados Unidos para protegernos de la influencia china?
Todo esto viene de atrás, ¿eh? Hildebrand ya había soltado algunas cositas en su proceso de confirmación en el Senado, hablando de cómo la expansión china en Latinoamérica es una amenaza para la seguridad de Estados Unidos y cómo podrían estar controlando nuestras cadenas de suministro, especialmente lo de la tecnología 5G. Imagínate el rollo, ponerle cuidado a qué nos llega y quién nos lo manda... ¡una vara bien pesada!
La respuesta de la embajada china no se hizo esperar. Lanzaron un comunicado directo, diciendo que las acusaciones de la embajadora son falsas, que buscan crear discordia y que la cooperación entre Costa Rica y China es de beneficio mutuo. Le dieron duro, calificándolo como "difundir con mala fe la teoría de amenaza económica" de China. ¡No se anduvieron con pelos en la lengua!
Y ojo, que esto no es nuevo. Hemos visto estas tensiones geopolíticas antes, sobre todo en temas tecnológicos. Recuerdo cuando decidimos exigir el Protocolo de Budapest para el 5G, prácticamente sacando a las empresas chinas del juego. Ellos dijeron que era politizado, ¿imagínatelo? Como si estuviéramos eligiendo colores en vez de tecnología.
Además, otras figuras estadounidenses, como la exjefa del Comando Sur, Laura Richardson, han venido a Costa Rica a advertir sobre la influencia de China. Cada vez que alguien abre la boca, Beijing sale con la misma cantaleta: “Los países latinoamericanos son estados independientes, no somos patio trasero de nadie”. Es como si estuvieran diciendo: “¡Déjennos trabajar tranquilos!”
Por si fuera poco, hay que recordar que Costa Rica fue el primer país de Centroamérica en darle la espalda a Taiwán y establecer relaciones con China. Eso generó revuelo hace años y todavía sigue siendo un tema delicado. Algunos dicen que hicimos bien al buscar nuevos mercados y oportunidades, otros creen que nos metimos en un brete complicado.
Ahora, la embajadora Hildebrand, justo al llegar a San José, volvió a sacar el tema. En su comunicado de bienvenida mencionó retos como el crimen organizado, el narcotráfico y, claro, la influencia económica china. Parece que quiere dejar claro cuál será su agenda aquí en Costa Rica. Y ahora mismo, con esta polémicas… ¡qué nivel el que anda tomando la cosa!
Entonces, dime tú, mi pana: ¿crees que Costa Rica puede realmente caminar por medio de este camino sin caer en las garras de alguna de estas superpotencias o estamos condenados a elegir bando? ¿Será prudente mantenernos neutrales o deberíamos apostar por fortalecer nuestros lazos con Estados Unidos para protegernos de la influencia china?