Bueno, gente, parece que el cielo se nos viene encima otra vez, y no precisamente de buena manera. Si hoy se levantaron sintiendo esa humedad que cala hasta los huesos y vieron el cielo color panza de burro, no estaban equivocados. La Comisión Nacional de Emergencias (CNE) ya se puso las pilas y acaba de cambiar las alertas por el montón de agua que está cayendo. La vara es que para toda la Zona Norte y el Caribe Norte la cosa se puso seria: alerta amarilla de una vez. Para el resto de nosotros, por ahora, nos quedamos en alerta verde, que es como decir “pilas, pero sin pánico”.
Diay, y no es para menos. Según los cargas del Instituto Meteorológico Nacional (IMN), desde esta madrugada Tláloc anda haciendo de las suyas, especialmente en la vertiente del Caribe y partes de la Zona Norte. El pronóstico no es muy alentador, la verdad; se espera que la lluvia siga con ganas, con posibilidad de esos aguaceros que parecen baldazos y que en cinco minutos te inundan la cochera. Quienes vivimos aquí sabemos que esa combinación de lluvia constante y aguaceros fuertes es la receta perfecta para que los ríos se pongan necios y las carreteras se conviertan en lagunas improvisadas.
Y ojo, que una alerta amarilla no es para tomársela a la ligera ni para hacerse el valiente. Es el llamado de atención oficial para que los comités de emergencia locales se activen y la gente esté mosca. Es el paso previo a que todo se pueda convertir en un verdadero despiche. Significa que hay que estar atentos a las cabezas de agua, a posibles deslizamientos y a todas esas tortas que pasan cuando la tierra ya no aguanta más agua. Es un recordatorio de que, aunque estemos acostumbrados, la naturaleza siempre tiene la última palabra y es mejor prevenir que lamentar.
El mero mero de la CNE, Alejandro Picado, ya salió a dar la cara y a pedirle a la gente que se mantenga informada por los canales oficiales y que, por favor, no se la jueguen cruzando ríos crecidos ni nada por el estilo. Mientras tanto, acá en el Valle Central y otras zonas con alerta verde, la vara es de lluvias ocasionales, sobre todo por las montañas. Ya sabemos cómo es el cuento: probablemente nos toque el típico baldazo de la tarde que complica la salida del brete y nos recuerda que vivimos en el trópico. Nada nuevo, pero igual hay que andar con cuidado.
Al final del día, esto es un recordatorio de la época en la que estamos. La recomendación es la de siempre: tener a mano el foco, las baterías, el radio y un plan por si la cosa se pone fea. No está de más revisar que los desagües estén limpios y amarrar cualquier chunche que se pueda volar con el viento. La prevención es la mejor herramienta para que esta temporada de lluvias no termine en una historia que no queremos contar. Así que, a cuidarse se ha dicho.
Maes, especialmente los que están en la Zona Norte y el Caribe, ¿cómo está el panorama por allá? ¿Ya los ríos empezaron a avisar o todo está bajo control? Cuenten para estar atentos y mandarles buenas vibras.
Diay, y no es para menos. Según los cargas del Instituto Meteorológico Nacional (IMN), desde esta madrugada Tláloc anda haciendo de las suyas, especialmente en la vertiente del Caribe y partes de la Zona Norte. El pronóstico no es muy alentador, la verdad; se espera que la lluvia siga con ganas, con posibilidad de esos aguaceros que parecen baldazos y que en cinco minutos te inundan la cochera. Quienes vivimos aquí sabemos que esa combinación de lluvia constante y aguaceros fuertes es la receta perfecta para que los ríos se pongan necios y las carreteras se conviertan en lagunas improvisadas.
Y ojo, que una alerta amarilla no es para tomársela a la ligera ni para hacerse el valiente. Es el llamado de atención oficial para que los comités de emergencia locales se activen y la gente esté mosca. Es el paso previo a que todo se pueda convertir en un verdadero despiche. Significa que hay que estar atentos a las cabezas de agua, a posibles deslizamientos y a todas esas tortas que pasan cuando la tierra ya no aguanta más agua. Es un recordatorio de que, aunque estemos acostumbrados, la naturaleza siempre tiene la última palabra y es mejor prevenir que lamentar.
El mero mero de la CNE, Alejandro Picado, ya salió a dar la cara y a pedirle a la gente que se mantenga informada por los canales oficiales y que, por favor, no se la jueguen cruzando ríos crecidos ni nada por el estilo. Mientras tanto, acá en el Valle Central y otras zonas con alerta verde, la vara es de lluvias ocasionales, sobre todo por las montañas. Ya sabemos cómo es el cuento: probablemente nos toque el típico baldazo de la tarde que complica la salida del brete y nos recuerda que vivimos en el trópico. Nada nuevo, pero igual hay que andar con cuidado.
Al final del día, esto es un recordatorio de la época en la que estamos. La recomendación es la de siempre: tener a mano el foco, las baterías, el radio y un plan por si la cosa se pone fea. No está de más revisar que los desagües estén limpios y amarrar cualquier chunche que se pueda volar con el viento. La prevención es la mejor herramienta para que esta temporada de lluvias no termine en una historia que no queremos contar. Así que, a cuidarse se ha dicho.
Maes, especialmente los que están en la Zona Norte y el Caribe, ¿cómo está el panorama por allá? ¿Ya los ríos empezaron a avisar o todo está bajo control? Cuenten para estar atentos y mandarles buenas vibras.