¡Ay, Dios mío, qué panorama! El debate presidencial de anoche estuvo más candente que gallina pochada, y no precisamente porque el TSE puso aire acondicionado a tope. Los candidatos soltaron pullas a diestra y siniestra, acusándose mutuños al gobierno de Chaves por el tema de la inseguridad. Parecía pelea de vecinos en Semana Santa, pero con discursos y promesas… a ver si cumplen, maes.
El Tercer Debate, organizado por el Tribunal Supremo de Elecciones, fue la plataforma perfecta para que Ronny Castillo (Aquí Costa Rica Manda), Eliécer Feinzaig (Liberal Progresista), José Miguel Aguilar (Avanza), y Claudio Alpízar (Esperanza Nacional) descargaran toda la bronca acumulada contra el actual gobierno y la candidata Laura Fernández del Pueblo Soberano. Todos buscando captar votos preocupados por el creciente problema de la criminalidad y el narcotráfico que azota nuestro país. La verdad, la preocupación es comprensible; hasta la abuelita que vende raspao en la esquina sabe que la cosa está empinada.
Cada candidato, claro, presentó su propia receta para solucionar el brete. Fernández, fiel a su estilo, defendió los logros del gobierno de Chaves, prometiendo una lucha “sin cuartel contra la impunidad” y reafirmando el compromiso con la mega cárcel. ¡Mega cárcel!, parece sacado de película de terror, ¿verdad, maes?
Pero Alpízar no se quedó atrás, recordándole a Fernández que bajo el mandato de Chaves las estadísticas de homicidios han escalado hasta niveles alarmantes. Lanzó una frase que dejó a varios boquiabiertos: “Esos son los numeritos maravillosos”. ¡Imagínense! Celebrando récords negativos. Parece que algunos no entienden la gravedad de la situación, chunches. A este paso, vamos a estar todos corriendo a escondernos detrás de las cortinas.
Aguilar, por su parte, fue directo al grano: acusó al gobierno de Chaves de haber abierto las puertas al narcotráfico durante su gestión. Afirmó que las exportaciones de drogas se dispararon y la criminalidad aumentó exponencialmente. No dio muchos detalles, pero sí sembró la duda entre los presentes. Uno entiende su necesidad de atacar, pero esas declaraciones necesitan pruebas sólidas, ¿eh?
Feinzaig, en cambio, tomó un enfoque diferente. Señaló que lo fundamental es cambiar la cultura de violencia arraigada en nuestra sociedad, comenzando desde la Presidencia. Criticó la eliminación de radares y tecnologías para combatir el narcotráfico, y añadió que incluso hay abogados defendiendo a capos. “Este gobierno le abrió las puertas al narcotráfico”, sentenció. ¡Con esas palabras, el ambiente se encendió aún más!
Para darle un toque extra de picante, Feinzaig también arremetió contra la supuesta connivencia de funcionarios gubernamentales con el crimen organizado. Según él, el deterioro en las políticas de seguridad es evidente y la respuesta del gobierno ha sido insuficiente. Un verdadero batacazo, señores. Todo esto mientras la gente sigue sufriendo en las calles, temiendo por su seguridad y pensando si vale la pena salir de casa. ¡Qué vara!
En fin, el debate dejó más preguntas que respuestas y evidenció la profunda división política en torno al tema de la inseguridad. Ahora, díganme, ¿ustedes creen que la solución pasa por una mega cárcel, endurecimiento de penas, cambio cultural, o tal vez necesitamos algo totalmente diferente? ¿Cuál es su opinión sobre la estrategia que debería implementar el próximo gobierno para recuperar la tranquilidad en nuestras comunidades?
El Tercer Debate, organizado por el Tribunal Supremo de Elecciones, fue la plataforma perfecta para que Ronny Castillo (Aquí Costa Rica Manda), Eliécer Feinzaig (Liberal Progresista), José Miguel Aguilar (Avanza), y Claudio Alpízar (Esperanza Nacional) descargaran toda la bronca acumulada contra el actual gobierno y la candidata Laura Fernández del Pueblo Soberano. Todos buscando captar votos preocupados por el creciente problema de la criminalidad y el narcotráfico que azota nuestro país. La verdad, la preocupación es comprensible; hasta la abuelita que vende raspao en la esquina sabe que la cosa está empinada.
Cada candidato, claro, presentó su propia receta para solucionar el brete. Fernández, fiel a su estilo, defendió los logros del gobierno de Chaves, prometiendo una lucha “sin cuartel contra la impunidad” y reafirmando el compromiso con la mega cárcel. ¡Mega cárcel!, parece sacado de película de terror, ¿verdad, maes?
Pero Alpízar no se quedó atrás, recordándole a Fernández que bajo el mandato de Chaves las estadísticas de homicidios han escalado hasta niveles alarmantes. Lanzó una frase que dejó a varios boquiabiertos: “Esos son los numeritos maravillosos”. ¡Imagínense! Celebrando récords negativos. Parece que algunos no entienden la gravedad de la situación, chunches. A este paso, vamos a estar todos corriendo a escondernos detrás de las cortinas.
Aguilar, por su parte, fue directo al grano: acusó al gobierno de Chaves de haber abierto las puertas al narcotráfico durante su gestión. Afirmó que las exportaciones de drogas se dispararon y la criminalidad aumentó exponencialmente. No dio muchos detalles, pero sí sembró la duda entre los presentes. Uno entiende su necesidad de atacar, pero esas declaraciones necesitan pruebas sólidas, ¿eh?
Feinzaig, en cambio, tomó un enfoque diferente. Señaló que lo fundamental es cambiar la cultura de violencia arraigada en nuestra sociedad, comenzando desde la Presidencia. Criticó la eliminación de radares y tecnologías para combatir el narcotráfico, y añadió que incluso hay abogados defendiendo a capos. “Este gobierno le abrió las puertas al narcotráfico”, sentenció. ¡Con esas palabras, el ambiente se encendió aún más!
Para darle un toque extra de picante, Feinzaig también arremetió contra la supuesta connivencia de funcionarios gubernamentales con el crimen organizado. Según él, el deterioro en las políticas de seguridad es evidente y la respuesta del gobierno ha sido insuficiente. Un verdadero batacazo, señores. Todo esto mientras la gente sigue sufriendo en las calles, temiendo por su seguridad y pensando si vale la pena salir de casa. ¡Qué vara!
En fin, el debate dejó más preguntas que respuestas y evidenció la profunda división política en torno al tema de la inseguridad. Ahora, díganme, ¿ustedes creen que la solución pasa por una mega cárcel, endurecimiento de penas, cambio cultural, o tal vez necesitamos algo totalmente diferente? ¿Cuál es su opinión sobre la estrategia que debería implementar el próximo gobierno para recuperar la tranquilidad en nuestras comunidades?