¡Aguante! Quién iba a pensar que íbamos a cerrar el año viendo precios más bajos que cuando empezamos, ¿verdad, mae? El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) soltó los números y nos dejaron boquiabiertos: deflación total en 2025. Después de tanto batallar con la inflación, parece que la cosa se calmó… por ahora.
Para ponerle contexto, a ver, desde hace rato venimos lidiando con el costito de vivir subiendo, subiendo... ¡una torta!, pero este cierre de año fue diferente. En diciembre tuvimos un pequeño repunte, sí, apenas un 0.08%, después de que noviembre hubiera mostrado un alza del 0.47%. Eso sí, no le quita que, en promedio, todo el año estuviera cuesta abajo en cuanto a precios.
Analizando bien los datos, vemos que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) cayó un 1.23% entre enero y diciembre. Esto significa que, en general, pagamos menos por las cosas que necesitamos y queremos. No es pa’ salir a tirar la casa por la ventana, obvio, pero sí es un alivio para el bolsillo, especialmente después de todo lo que hemos aguantado estos últimos años. Se agradece, diay.
Pero ojo, no todo es miel sobre hojuelas. Según el informe del INEC, de los 289 productos y servicios que miden, casi la mitad (47%) sí subieron de precio. Un 35% se abarató y otro 18% se mantuvo igual. Entonces, aunque el panorama general sea positivo, todavía hay algunos artículos que nos siguen pegando duro al bolsillo. Estos resultados reflejan la volatilidad del mercado y cómo diferentes factores influyen en los precios de forma desigual.
Y hablando de qué nos pega duro, los principales culpables de ese pequeño repunte en diciembre fueron el tomate, la cebolla y la papaya. ¡Qué pena para los amantes de la gallina pinto!, porque esos ingredientes andaban por las nubes. Por contraparte, la gasolina, los carros nuevos y hasta el arroz nos ayudaron a bajar los precios. Una verdadera montaña rusa, pero al final, balance positivo. Imagínate, la gasolina más barata… ¡algo que no pasaba desde hace tiempo!
Si miramos el panorama más amplio, dividiendo los gastos en categorías, ocho de ellas subieron y cuatro bajaron. Alimentos y bebidas, y el transporte, fueron los que más impacto tuvieron en el IPC de diciembre. Mientras que los alimentos intentaban inflacionar el índice, el transporte hizo todo lo posible para mantenerlo a raya. Esta dinámica muestra la complejidad de la economía y cómo diferentes sectores se afectan mutuamente.
Lo curioso es que, si comparamos con los cierres de diciembre de los últimos cinco años, todos han tenido un aumento mensual, pero la deflación de este año fue la segunda más baja del período. ¡Un hecho insólito! Además, la caída anual del 1.23% es la segunda mayor disminución en un cierre de año en la última década. Demasiado atípico, vamos, algo que no esperábamos. Nos da espacio para respirar, pero también nos invita a analizar qué pasó realmente para lograr este resultado.
En fin, el 2025 nos dejó una sorpresa agradable: terminamos el año con precios más bajos. Aunque todavía hay retos por delante y algunos productos siguen siendo un dolor de cabeza, este respiro económico es bienvenido. Ahora, la gran pregunta es: ¿creemos que esta tendencia a la baja continuará en 2026, o será solo un espejismo? ¿Y cuáles creen que serán los mayores desafíos económicos para el próximo año?
Para ponerle contexto, a ver, desde hace rato venimos lidiando con el costito de vivir subiendo, subiendo... ¡una torta!, pero este cierre de año fue diferente. En diciembre tuvimos un pequeño repunte, sí, apenas un 0.08%, después de que noviembre hubiera mostrado un alza del 0.47%. Eso sí, no le quita que, en promedio, todo el año estuviera cuesta abajo en cuanto a precios.
Analizando bien los datos, vemos que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) cayó un 1.23% entre enero y diciembre. Esto significa que, en general, pagamos menos por las cosas que necesitamos y queremos. No es pa’ salir a tirar la casa por la ventana, obvio, pero sí es un alivio para el bolsillo, especialmente después de todo lo que hemos aguantado estos últimos años. Se agradece, diay.
Pero ojo, no todo es miel sobre hojuelas. Según el informe del INEC, de los 289 productos y servicios que miden, casi la mitad (47%) sí subieron de precio. Un 35% se abarató y otro 18% se mantuvo igual. Entonces, aunque el panorama general sea positivo, todavía hay algunos artículos que nos siguen pegando duro al bolsillo. Estos resultados reflejan la volatilidad del mercado y cómo diferentes factores influyen en los precios de forma desigual.
Y hablando de qué nos pega duro, los principales culpables de ese pequeño repunte en diciembre fueron el tomate, la cebolla y la papaya. ¡Qué pena para los amantes de la gallina pinto!, porque esos ingredientes andaban por las nubes. Por contraparte, la gasolina, los carros nuevos y hasta el arroz nos ayudaron a bajar los precios. Una verdadera montaña rusa, pero al final, balance positivo. Imagínate, la gasolina más barata… ¡algo que no pasaba desde hace tiempo!
Si miramos el panorama más amplio, dividiendo los gastos en categorías, ocho de ellas subieron y cuatro bajaron. Alimentos y bebidas, y el transporte, fueron los que más impacto tuvieron en el IPC de diciembre. Mientras que los alimentos intentaban inflacionar el índice, el transporte hizo todo lo posible para mantenerlo a raya. Esta dinámica muestra la complejidad de la economía y cómo diferentes sectores se afectan mutuamente.
Lo curioso es que, si comparamos con los cierres de diciembre de los últimos cinco años, todos han tenido un aumento mensual, pero la deflación de este año fue la segunda más baja del período. ¡Un hecho insólito! Además, la caída anual del 1.23% es la segunda mayor disminución en un cierre de año en la última década. Demasiado atípico, vamos, algo que no esperábamos. Nos da espacio para respirar, pero también nos invita a analizar qué pasó realmente para lograr este resultado.
En fin, el 2025 nos dejó una sorpresa agradable: terminamos el año con precios más bajos. Aunque todavía hay retos por delante y algunos productos siguen siendo un dolor de cabeza, este respiro económico es bienvenido. Ahora, la gran pregunta es: ¿creemos que esta tendencia a la baja continuará en 2026, o será solo un espejismo? ¿Y cuáles creen que serán los mayores desafíos económicos para el próximo año?