¡Ay, dios mío, qué rifa el debate de ayer! Se calentó la picada entre los candidatos pa' la Presidencia, y vaya que dejaron caer verdades incómodas. Después de tanto relajo político, ahora toca analizar bien qué pasó y si nos dieron luz pa' tomar una decisión informada antes del 1 de febrero. Se nota que el ambiente electoral está tenso, ma’ bueno, eso es pan de todos los días, ¿no creen?
Como pudieron ver, los cinco candidatos – Castillo, Feinzaig, Fernández, Aguilar y Alpízar – se presentaron al debate organizado por el TSE. Se esperaba un choque de ideas, y vaya que lo hubo, especialmente cuando se tocó el tema del empleo y la economía. La informalidad sigue siendo un problema gordo, y cada candidato tenía su propia receta pa' solucionar esto, aunque algunos parecían estar más preocupados por echarle la culpa al gobierno actual.
Ronny Castillo, fiel a su estilo, insistió en apoyar a los trabajadores informales como si fueran emprendedores, proponiendo facilidades con la banca pública. Pero, vamos a ser honestos, ¿eso realmente va a resolver el problema de fondo? Eliécer Feinzaig, con su labia bien afinada, sacó estadísticas pa' todos lados, argumentando que las cargas tributarias ahogan al sector privado. Se notaba que estaba buscando dar duro al gobierno, pa’ mostrar que él tiene la llave de la prosperidad.
Laura Fernández, representando al Pueblo Soberano, se defendió con uñas y dientes, resaltando los supuestos logros del gobierno de Chaves. Lanzó algunas cifras sobre creación de empleos, pero varios analistas ya han desmentido esas estadísticas, así que ahí quedó flotando, ¿sí o no? José Miguel Aguilar, siempre con su discurso técnico, trató de enfocarse en el desempleo juvenil, mencionando que es casi el triple del promedio nacional. Y Claudio Alpízar, pues, tratando de meter balazos con errores pasados de Fernández, recordándole el ‘peñablanca’ que dio vuelta al país… ¡Qué risa!”, pero también qué bochorno pa’ la exministra.
Otro tema candente fue la inseguridad, y ahí las posiciones se extremaron. Fernández prometió una “lucha sin cuartel”, mientras que Alpízar soltó una bomba al comparar la cantidad de homicidios en Costa Rica con la Guerra Civil de 1948. ¡Imagínense!, dijo que en tres años hemos tenido más muertos violentos que en un conflicto armado. Eso sí que da escalofríos, ¿verdad?
Pero lo que más me sorprendió fue la acusación de Feinzaig de que el gobierno ha abandonado la lucha contra el narcotráfico. Dijo que decidieron retirar el Guardacostas de las costas, lo cual abre la puerta al crimen organizado. Eso es grave, muy grave, porque si resulta ser cierto, estamos en problemas gordísimos. Aunque claro, esas acusaciones necesitan pruebas sólidas, porque andar echando mierda sin fundamentos solo contribuye a la polarización.
Además, el debate sacó a relucir la precaria situación de la educación y la salud. Aguilar criticó duramente la gestión del Ministerio de Educación, mostrando fotos de escuelas en ruinas. Y prácticamente todos los candidatos estuvieron de acuerdo en que el sistema de salud necesita urgentemente una mano amiga. La deuda con la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) es un elefante en la habitación, y nadie parece querer tocarlo de lleno, aunque Castillo prometió hacerla desaparecer en cuanto asuma la presidencia… veremos qué pasa.
En fin, después de tanto debate y tanta promesa, queda la gran pregunta: ¿Cuál de estos candidatos realmente tiene la visión y la capacidad para sacar adelante a Costa Rica? Y más importante aún, ¿nosotros, como ciudadanos, estamos dispuestos a dejar atrás las divisiones y trabajar juntos por un futuro mejor? Díganme, ¿quién les convenció más en el debate y por qué? ¡Déjenme sus opiniones en el foro!
Como pudieron ver, los cinco candidatos – Castillo, Feinzaig, Fernández, Aguilar y Alpízar – se presentaron al debate organizado por el TSE. Se esperaba un choque de ideas, y vaya que lo hubo, especialmente cuando se tocó el tema del empleo y la economía. La informalidad sigue siendo un problema gordo, y cada candidato tenía su propia receta pa' solucionar esto, aunque algunos parecían estar más preocupados por echarle la culpa al gobierno actual.
Ronny Castillo, fiel a su estilo, insistió en apoyar a los trabajadores informales como si fueran emprendedores, proponiendo facilidades con la banca pública. Pero, vamos a ser honestos, ¿eso realmente va a resolver el problema de fondo? Eliécer Feinzaig, con su labia bien afinada, sacó estadísticas pa' todos lados, argumentando que las cargas tributarias ahogan al sector privado. Se notaba que estaba buscando dar duro al gobierno, pa’ mostrar que él tiene la llave de la prosperidad.
Laura Fernández, representando al Pueblo Soberano, se defendió con uñas y dientes, resaltando los supuestos logros del gobierno de Chaves. Lanzó algunas cifras sobre creación de empleos, pero varios analistas ya han desmentido esas estadísticas, así que ahí quedó flotando, ¿sí o no? José Miguel Aguilar, siempre con su discurso técnico, trató de enfocarse en el desempleo juvenil, mencionando que es casi el triple del promedio nacional. Y Claudio Alpízar, pues, tratando de meter balazos con errores pasados de Fernández, recordándole el ‘peñablanca’ que dio vuelta al país… ¡Qué risa!”, pero también qué bochorno pa’ la exministra.
Otro tema candente fue la inseguridad, y ahí las posiciones se extremaron. Fernández prometió una “lucha sin cuartel”, mientras que Alpízar soltó una bomba al comparar la cantidad de homicidios en Costa Rica con la Guerra Civil de 1948. ¡Imagínense!, dijo que en tres años hemos tenido más muertos violentos que en un conflicto armado. Eso sí que da escalofríos, ¿verdad?
Pero lo que más me sorprendió fue la acusación de Feinzaig de que el gobierno ha abandonado la lucha contra el narcotráfico. Dijo que decidieron retirar el Guardacostas de las costas, lo cual abre la puerta al crimen organizado. Eso es grave, muy grave, porque si resulta ser cierto, estamos en problemas gordísimos. Aunque claro, esas acusaciones necesitan pruebas sólidas, porque andar echando mierda sin fundamentos solo contribuye a la polarización.
Además, el debate sacó a relucir la precaria situación de la educación y la salud. Aguilar criticó duramente la gestión del Ministerio de Educación, mostrando fotos de escuelas en ruinas. Y prácticamente todos los candidatos estuvieron de acuerdo en que el sistema de salud necesita urgentemente una mano amiga. La deuda con la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) es un elefante en la habitación, y nadie parece querer tocarlo de lleno, aunque Castillo prometió hacerla desaparecer en cuanto asuma la presidencia… veremos qué pasa.
En fin, después de tanto debate y tanta promesa, queda la gran pregunta: ¿Cuál de estos candidatos realmente tiene la visión y la capacidad para sacar adelante a Costa Rica? Y más importante aún, ¿nosotros, como ciudadanos, estamos dispuestos a dejar atrás las divisiones y trabajar juntos por un futuro mejor? Díganme, ¿quién les convenció más en el debate y por qué? ¡Déjenme sus opiniones en el foro!