¡Ay, Dios mío, qué sopa! La partida de Yeison Jiménez dejó a toda la farándula colombiana, y nos a nosotros acá en Costa Rica también, sacudidos. Pero más allá de la tristeza, ahora surge la pregunta del millón: ¿qué va a pasar con todos esos bretes que andaba armando el hombre?
Como bien sabemos, Yeison no solo era un cantorazo; el mae tenía un ojo clínico pa' los negocios. Mientras prendía las tarimas con sus canciones, estaba invirtiendo a diestra y siniestra. No era como muchos artistas que gastan todo lo que ganan en jeepsetas y ropa de marca, él pensaba a largo plazo, ¡y vaya que lo logró!
Empezó con un bar y salón de pool, un chunche pa’ ir calentando motores, pero luego se metió de lleno en YJ Company. Esa empresa, diay, manejaba unas varas que te dejan boquiabierto. Producción de shows, representación artística... ¡todo! Además, no olvidemos Criadero La Cumbre YJ SAS, donde criaba caballos de pura cepa. El tipo parecía salido de una telenovela, pero todo era real.
Y ni hablar de las propiedades, ¡el mae estaba haciendo plata a montón! Tenía terrenos en Colombia y hasta en Estados Unidos. Se estima que solo en bienes raíces tenía unos 16 mil millones de pesos colombianos. ¡Eso es más que el presupuesto de algunas municipalidades acá en Costa Rica!
Según expertos, su patrimonio total rondaba los 24 mil millones de pesos colombianos, una suma astronómica que demuestra la visión empresarial del artista. No solamente acumuló riqueza, sino que generó empleo para mucha gente, desde técnicos de sonido hasta trabajadores rurales en su criadero. Un verdadero motor económico, vamos.
Ahora, con su muerte, la incógnita es enorme. ¿Quién tomará las riendas de YJ Company? ¿Quién se hará cargo de los caballos? ¿Cómo se distribuirán las propiedades? Se rumorea que su familia estará involucrada, pero los trámites legales serán largos y complejos, como cualquier sucesión de esa magnitud. ¡Qué bronca tener que lidiar con eso en medio de tanto dolor!
Algunos analistas financieros comentan que el caso de Yeison podría servir de ejemplo para otros artistas jóvenes. Demuestra que no basta con cantar bonito, hay que tener cabeza pa' los negocios y saber invertir el dinero inteligentemente. Porque al final, la música puede desaparecer, pero las inversiones pueden durar generaciones. Uno nunca sabe cuándo se va a ir al otro lado, ¿verdad?
En fin, la muerte de Yeison Jiménez nos deja muchas reflexiones. Nos recuerda que el éxito no solo se mide en discos vendidos y conciertos llenos, sino también en la capacidad de construir un legado sólido y sostenible. Ahora, díganme, ¿creen que algún otro artista colombiano debería seguir el camino de Yeison y enfocarse más en los negocios? ¿Consideran que la gestión patrimonial es tan importante como el talento artístico para asegurar el futuro de un artista?
Como bien sabemos, Yeison no solo era un cantorazo; el mae tenía un ojo clínico pa' los negocios. Mientras prendía las tarimas con sus canciones, estaba invirtiendo a diestra y siniestra. No era como muchos artistas que gastan todo lo que ganan en jeepsetas y ropa de marca, él pensaba a largo plazo, ¡y vaya que lo logró!
Empezó con un bar y salón de pool, un chunche pa’ ir calentando motores, pero luego se metió de lleno en YJ Company. Esa empresa, diay, manejaba unas varas que te dejan boquiabierto. Producción de shows, representación artística... ¡todo! Además, no olvidemos Criadero La Cumbre YJ SAS, donde criaba caballos de pura cepa. El tipo parecía salido de una telenovela, pero todo era real.
Y ni hablar de las propiedades, ¡el mae estaba haciendo plata a montón! Tenía terrenos en Colombia y hasta en Estados Unidos. Se estima que solo en bienes raíces tenía unos 16 mil millones de pesos colombianos. ¡Eso es más que el presupuesto de algunas municipalidades acá en Costa Rica!
Según expertos, su patrimonio total rondaba los 24 mil millones de pesos colombianos, una suma astronómica que demuestra la visión empresarial del artista. No solamente acumuló riqueza, sino que generó empleo para mucha gente, desde técnicos de sonido hasta trabajadores rurales en su criadero. Un verdadero motor económico, vamos.
Ahora, con su muerte, la incógnita es enorme. ¿Quién tomará las riendas de YJ Company? ¿Quién se hará cargo de los caballos? ¿Cómo se distribuirán las propiedades? Se rumorea que su familia estará involucrada, pero los trámites legales serán largos y complejos, como cualquier sucesión de esa magnitud. ¡Qué bronca tener que lidiar con eso en medio de tanto dolor!
Algunos analistas financieros comentan que el caso de Yeison podría servir de ejemplo para otros artistas jóvenes. Demuestra que no basta con cantar bonito, hay que tener cabeza pa' los negocios y saber invertir el dinero inteligentemente. Porque al final, la música puede desaparecer, pero las inversiones pueden durar generaciones. Uno nunca sabe cuándo se va a ir al otro lado, ¿verdad?
En fin, la muerte de Yeison Jiménez nos deja muchas reflexiones. Nos recuerda que el éxito no solo se mide en discos vendidos y conciertos llenos, sino también en la capacidad de construir un legado sólido y sostenible. Ahora, díganme, ¿creen que algún otro artista colombiano debería seguir el camino de Yeison y enfocarse más en los negocios? ¿Consideran que la gestión patrimonial es tan importante como el talento artístico para asegurar el futuro de un artista?