Diay, gente, ¿vieron la última bomba que soltó CRHoy? La vara con el exmagistrado Celso Gamboa, alias 'Pecho de Rata' y el 'Profe' está más caliente que chifrijo de mediodía. Uno lee el expediente de extradición que tienen los gringos y se da cuenta del nivel de despiche en el que están metidos. No es solo que los van a mandar a guardar a una cárcel federal, es que el plan de vida se les fue completamente al traste. Estamos hablando de que podrían pasar el resto de sus días en una celda, además de quedarse sin un solo cinco en la bolsa. ¡Qué sal la de estos maes!
Aquí es donde el asunto se pone interesante, legalmente hablando. Resulta que los gringos querían aplicarles cadena perpetua sin pensarlo dos veces, pero toparon con pared. La ley tica, muy cuca, tiene una cláusula (el artículo 9 de la Ley de Extradición) que dice 'un momentico, aquí no se puede condenar a nadie a más de 50 años'. Así que Estados Unidos tuvo que firmar un papelito comprometiéndose a no pasarse de ese límite. Ahora, seamos honestos: para Gamboa que tiene 49 y 'Pecho de Rata' con 48, una sentencia de 50 años es, en la práctica, una cadena perpetua con otro nombre. La matemática no miente, para cuando salgan, si es que salen, ya no van a estar para muchos trotes.
Pero el dolor de cabeza no termina con la cárcel. El Tío Sam no solo quiere verlos presos, quiere pasarles la factura y con intereses. La solicitud incluye una vara que se llama 'extinción de dominio', que en buen tico significa: 'todo lo que usted compró con plata sucia, ahora es mío'. Fincas, carros, cuentas bancarias, hasta el último chunche que tengan a su nombre o al de testaferros. El mensaje es clarísimo: no solo pierden la libertad, pierden el imperio. Se calcula que solo la organización del 'Profe' generó más de un millón de dólares. Imagínense el resto. Es el combo completo del fracaso criminal.
Y es que el perfil de este trío es de película. Tenés a Gamboa, el exmagistrado, el mae de los contactos, que según la DEA era el que movía los hilos con los carteles de Sinaloa y el Golfo. ¡Qué nivel de caída! El mismo que, según los informantes, se jactaba de que podía meter coca al país sin broncas. Después está 'Pecho de Rata', el 'Rey de Cahuita', un viejo conocido de la justicia que apenas salió de la cárcel y ya estaba en las mismas. El mae tenía fincas estratégicas en Sixaola, con salida al mar y al río, un paraíso para mover la merca. Y para cerrar, el 'Profe' Álvarez, el ganadero de bajo perfil que, según las autoridades, era un cerebro logístico del narco desde hace más de una década. Vaya trío dinámico.
Al final, esta historia deja un montón de preguntas en el aire. Es un golpe mediático durísimo y una clara advertencia de la DEA. Pero la realidad es que por cada tres que caen, ¿cuántos más siguen operando tranquilos? El brete sucio no para. La caída de estos maes es una torta monumental para ellos y sus familias, sin duda, pero ¿cambia realmente el panorama del narcotráfico en el país o es solo un show para las cámaras mientras el verdadero negocio sigue intacto por otros lados?
Maes, más allá del despiche que se armó, ¿creen que esta jugada de los gringos realmente asusta a otros peces gordos aquí? ¿O esto es solo un show y la vara sigue igual? Abro debate.
Aquí es donde el asunto se pone interesante, legalmente hablando. Resulta que los gringos querían aplicarles cadena perpetua sin pensarlo dos veces, pero toparon con pared. La ley tica, muy cuca, tiene una cláusula (el artículo 9 de la Ley de Extradición) que dice 'un momentico, aquí no se puede condenar a nadie a más de 50 años'. Así que Estados Unidos tuvo que firmar un papelito comprometiéndose a no pasarse de ese límite. Ahora, seamos honestos: para Gamboa que tiene 49 y 'Pecho de Rata' con 48, una sentencia de 50 años es, en la práctica, una cadena perpetua con otro nombre. La matemática no miente, para cuando salgan, si es que salen, ya no van a estar para muchos trotes.
Pero el dolor de cabeza no termina con la cárcel. El Tío Sam no solo quiere verlos presos, quiere pasarles la factura y con intereses. La solicitud incluye una vara que se llama 'extinción de dominio', que en buen tico significa: 'todo lo que usted compró con plata sucia, ahora es mío'. Fincas, carros, cuentas bancarias, hasta el último chunche que tengan a su nombre o al de testaferros. El mensaje es clarísimo: no solo pierden la libertad, pierden el imperio. Se calcula que solo la organización del 'Profe' generó más de un millón de dólares. Imagínense el resto. Es el combo completo del fracaso criminal.
Y es que el perfil de este trío es de película. Tenés a Gamboa, el exmagistrado, el mae de los contactos, que según la DEA era el que movía los hilos con los carteles de Sinaloa y el Golfo. ¡Qué nivel de caída! El mismo que, según los informantes, se jactaba de que podía meter coca al país sin broncas. Después está 'Pecho de Rata', el 'Rey de Cahuita', un viejo conocido de la justicia que apenas salió de la cárcel y ya estaba en las mismas. El mae tenía fincas estratégicas en Sixaola, con salida al mar y al río, un paraíso para mover la merca. Y para cerrar, el 'Profe' Álvarez, el ganadero de bajo perfil que, según las autoridades, era un cerebro logístico del narco desde hace más de una década. Vaya trío dinámico.
Al final, esta historia deja un montón de preguntas en el aire. Es un golpe mediático durísimo y una clara advertencia de la DEA. Pero la realidad es que por cada tres que caen, ¿cuántos más siguen operando tranquilos? El brete sucio no para. La caída de estos maes es una torta monumental para ellos y sus familias, sin duda, pero ¿cambia realmente el panorama del narcotráfico en el país o es solo un show para las cámaras mientras el verdadero negocio sigue intacto por otros lados?
Maes, más allá del despiche que se armó, ¿creen que esta jugada de los gringos realmente asusta a otros peces gordos aquí? ¿O esto es solo un show y la vara sigue igual? Abro debate.