¡Buenas, pues! Aquí Foro de Costa Rica echándole ojo a lo que le pasa a nuestros emprendedores. Últimamente, hemos visto cómo algunos proyectos nuevos, que empezaron con toda la pinta, se van al traste rapidito. Y no es porque les faltaba ganas, ¡para nada!, sino que se olvidaban de algo básico: ponerle orden a la plata.
La verdad, emprender es un brete, nadie te lo va a negar. Te levantas pensando en cómo hacer que tu chunche vuele, cómo llegar a más clientes, cómo darle caña al mercado... Pero si no tienes claro dónde está entrando la lana y dónde está saliendo, ¡aguas! Te puedes encontrar en un aprieto que ni Don Ronaldiño sacando una chilena.
Según los expertos en administración, la mayoría de los emprendedores se enfocan tanto en vender que dejan pasar por alto las obligaciones financieras. ¡Es como querer correr una maratón con los zapatos atados! Ahí entra la disciplina, la planificación y tener bien claras todas esas cositas que, aunque parezcan pequeñas, pueden hacer la diferencia entre un negocio próspero y uno que se va al garete.
Jonnathan González, de la UMARQ, nos dice textualmente: “Muchos se enfocan en vender, pero un negocio sano requiere disciplina financiera y claridad sobre sus obligaciones”. ¡Dicho y hecho! No basta con tener una idea chiva; hay que saber administrarla, mantenerla a flote y asegurarte de cumplir con Hacienda, la CCSS y todos esos trámites que a veces dan más pereza que comer picadillo sin salsa.
Y ojo, que esto no es solamente para los que ya tienen el negocio grande. Desde el primer día, cuando apenas estás dando los primeros pasos, es fundamental llevar un control riguroso de los ingresos y gastos. Hasta los colones que gastas en café diario cuentan, ¡porque al final del mes suman! Además, separar las finanzas personales de las del negocio es un consejo que vale oro. Así evitas confusiones y no te vas a sorprender encontrándote con que usaste la plata del negocio para pagar la cuenta del restaurante.
Formalizarte desde el principio tampoco es opcional. Aunque te dé lata, hacerlo te da seguridad jurídica y te abre puertas a créditos y otros beneficios. Aparte, estar al día con Hacienda y la CCSS te quita un peso de encima y te permite dormir más tranquilo. Imagínate andar siempre pendiente de si vas a poder pagar las contribuciones… ¡Qué sal!
Ahora, no todo es sacrificar fiestas y lujos. Se trata de priorizar los pagos esenciales, buscar ayuda donde puedas –hay varias universidades y cámaras empresariales que ofrecen asesorías gratuitas– y aprender a optimizar tus recursos. Un buen consejero financiero puede darte ideas y ayudarte a evitar errores comunes. Piensa en eso como invertir en el futuro de tu negocio, ¡y eso siempre es una buena movida!
Así que ya sabes, compa. Emprender es una aventura emocionante, pero también implica responsabilidad. ¡No te emociones demasiado y ponle cabeza fría a tus finanzas! Después de todo, ¿crees que enfocarse primero en las ganancias rápidas versus construir una base financiera sólida es el camino correcto para el éxito a largo plazo en un país como Costa Rica?
La verdad, emprender es un brete, nadie te lo va a negar. Te levantas pensando en cómo hacer que tu chunche vuele, cómo llegar a más clientes, cómo darle caña al mercado... Pero si no tienes claro dónde está entrando la lana y dónde está saliendo, ¡aguas! Te puedes encontrar en un aprieto que ni Don Ronaldiño sacando una chilena.
Según los expertos en administración, la mayoría de los emprendedores se enfocan tanto en vender que dejan pasar por alto las obligaciones financieras. ¡Es como querer correr una maratón con los zapatos atados! Ahí entra la disciplina, la planificación y tener bien claras todas esas cositas que, aunque parezcan pequeñas, pueden hacer la diferencia entre un negocio próspero y uno que se va al garete.
Jonnathan González, de la UMARQ, nos dice textualmente: “Muchos se enfocan en vender, pero un negocio sano requiere disciplina financiera y claridad sobre sus obligaciones”. ¡Dicho y hecho! No basta con tener una idea chiva; hay que saber administrarla, mantenerla a flote y asegurarte de cumplir con Hacienda, la CCSS y todos esos trámites que a veces dan más pereza que comer picadillo sin salsa.
Y ojo, que esto no es solamente para los que ya tienen el negocio grande. Desde el primer día, cuando apenas estás dando los primeros pasos, es fundamental llevar un control riguroso de los ingresos y gastos. Hasta los colones que gastas en café diario cuentan, ¡porque al final del mes suman! Además, separar las finanzas personales de las del negocio es un consejo que vale oro. Así evitas confusiones y no te vas a sorprender encontrándote con que usaste la plata del negocio para pagar la cuenta del restaurante.
Formalizarte desde el principio tampoco es opcional. Aunque te dé lata, hacerlo te da seguridad jurídica y te abre puertas a créditos y otros beneficios. Aparte, estar al día con Hacienda y la CCSS te quita un peso de encima y te permite dormir más tranquilo. Imagínate andar siempre pendiente de si vas a poder pagar las contribuciones… ¡Qué sal!
Ahora, no todo es sacrificar fiestas y lujos. Se trata de priorizar los pagos esenciales, buscar ayuda donde puedas –hay varias universidades y cámaras empresariales que ofrecen asesorías gratuitas– y aprender a optimizar tus recursos. Un buen consejero financiero puede darte ideas y ayudarte a evitar errores comunes. Piensa en eso como invertir en el futuro de tu negocio, ¡y eso siempre es una buena movida!
Así que ya sabes, compa. Emprender es una aventura emocionante, pero también implica responsabilidad. ¡No te emociones demasiado y ponle cabeza fría a tus finanzas! Después de todo, ¿crees que enfocarse primero en las ganancias rápidas versus construir una base financiera sólida es el camino correcto para el éxito a largo plazo en un país como Costa Rica?