¡Ay, Dios mío! Esto sí que se puso feo en la General Cañas este jueves. Un choque múltiple a la altura del INA en La Uruca ha dejado el tráfico paralizado y con demoras que dan ganas de llorar. Parece que la carretera decidió tomarse un día libre y dejar a medio país varado. Las aplicaciones nos avisaban, pero ver la realidad en carne propia... ¡qué torta!
La movida empezó alrededor de las dos y cuarto de la tarde, cuando aparentemente un tráiler, un bus del Grupo TUASA lleno de gente que iba pa'l lao de Alajuela y un carro de doble tracción decidieron tener un encontronazo épico. Según los primeros informes, una señora salió ilesa, pero necesitó atención médica, y otras cuatro personas sufrieron heridas leves, aunque afortunadamente ninguna necesitó ir corriendo al Hospital del Trauma. Pero bueno, eso es lo de menos cuando estás atrapado en un embotellamiento que parece no tener fin.
Y hablando de fin, ni rastro. Google Maps y Waze estaban gritando a los cuatro vientos que el tráfico estaba lento, pero eso es decir poco. En dirección a Alajuela, la paciencia se acabó allá arriba, casi llegando al Parque Metropolitano La Sabana. Y pa' quienes venían buscando llegar a San José… ¡prepárense! Porque el atasco empezaba desde el puente del Real Cariari, ¡una eternidad!
Pero la cosa no quedó ahí, amigos. Este embotellamiento generalizado tuvo efectos dominó en toda el área metropolitana. La Radial La Valencia parecía un estacionamiento gigante, con filas kilométricas entre la rotonda Juan Pablo II y el Liceo de Los Lagos. En Lagunilla–Barreal, el tránsito estaba colapsado desde Jardines del Recuerdo hasta la plaza de deportes. Y ni hablar de la Circunvalación, donde te empujaban desde Guadalupe hasta Hatillo 5, y el Monumento al Agua se convirtió en el punto neurálgico del caos.
Hasta la Ruta 27 no se salvó, con un tráfico lento desde La Sabana hasta Lindora, en ambos sentidos. Y Belén, pobrecito, sufría también con retrasos entre el Real Cariari y la entrada principal al canton. Se dice que incluso algunos conductores decidieron bajarse del carro y caminar, ¡pero qué otra opción les quedaba?! Imaginen la frustración, perdidos en medio del calor y la desesperación, sin poder avanzar ni una pulgada.
Las autoridades ya están trabajando en el despeje de la carretera, pero la verdad es que esto va a tardar. Los carros remolcadores se rifan sacando los vehículos dañados y tratando de poner orden en el caos. Mientras tanto, el consejo es obvio: si puedes, evite la zona como la peste. Busque rutas alternativas, tome un taxi, llame a un amigo… ¡lo que sea! Porque meterse en la General Cañas ahora mismo es pedir problemas.
Muchos se preguntan qué pudo haber causado este accidente tan aparatoso. Algunas especulan con un fallo mecánico del tráiler, otras apuntan a un exceso de velocidad o a la distracción de algún conductor. Lo cierto es que la General Cañas siempre ha sido un foco rojo de accidentes, debido a su alto volumen de tráfico y a la complejidad de sus curvas. Tal vez sea hora de que las autoridades tomen cartas en el asunto y estudien medidas para mejorar la seguridad vial en esta importante vía de comunicación, como aumentar la vigilancia policial, instalar radares de velocidad o implementar sistemas de gestión del tráfico más eficientes. Después de todo, la vida de todos nosotros corre riesgo.
Ahora dime tú, ¿crees que las autoridades deberían invertir más en mejoras de infraestructura en la General Cañas o prefieres que se enfoquen en campañas de concientización para promover una conducción más responsable? ¡Déjanos tus opiniones en la sección de comentarios, queremos saber qué piensas sobre este tema!
La movida empezó alrededor de las dos y cuarto de la tarde, cuando aparentemente un tráiler, un bus del Grupo TUASA lleno de gente que iba pa'l lao de Alajuela y un carro de doble tracción decidieron tener un encontronazo épico. Según los primeros informes, una señora salió ilesa, pero necesitó atención médica, y otras cuatro personas sufrieron heridas leves, aunque afortunadamente ninguna necesitó ir corriendo al Hospital del Trauma. Pero bueno, eso es lo de menos cuando estás atrapado en un embotellamiento que parece no tener fin.
Y hablando de fin, ni rastro. Google Maps y Waze estaban gritando a los cuatro vientos que el tráfico estaba lento, pero eso es decir poco. En dirección a Alajuela, la paciencia se acabó allá arriba, casi llegando al Parque Metropolitano La Sabana. Y pa' quienes venían buscando llegar a San José… ¡prepárense! Porque el atasco empezaba desde el puente del Real Cariari, ¡una eternidad!
Pero la cosa no quedó ahí, amigos. Este embotellamiento generalizado tuvo efectos dominó en toda el área metropolitana. La Radial La Valencia parecía un estacionamiento gigante, con filas kilométricas entre la rotonda Juan Pablo II y el Liceo de Los Lagos. En Lagunilla–Barreal, el tránsito estaba colapsado desde Jardines del Recuerdo hasta la plaza de deportes. Y ni hablar de la Circunvalación, donde te empujaban desde Guadalupe hasta Hatillo 5, y el Monumento al Agua se convirtió en el punto neurálgico del caos.
Hasta la Ruta 27 no se salvó, con un tráfico lento desde La Sabana hasta Lindora, en ambos sentidos. Y Belén, pobrecito, sufría también con retrasos entre el Real Cariari y la entrada principal al canton. Se dice que incluso algunos conductores decidieron bajarse del carro y caminar, ¡pero qué otra opción les quedaba?! Imaginen la frustración, perdidos en medio del calor y la desesperación, sin poder avanzar ni una pulgada.
Las autoridades ya están trabajando en el despeje de la carretera, pero la verdad es que esto va a tardar. Los carros remolcadores se rifan sacando los vehículos dañados y tratando de poner orden en el caos. Mientras tanto, el consejo es obvio: si puedes, evite la zona como la peste. Busque rutas alternativas, tome un taxi, llame a un amigo… ¡lo que sea! Porque meterse en la General Cañas ahora mismo es pedir problemas.
Muchos se preguntan qué pudo haber causado este accidente tan aparatoso. Algunas especulan con un fallo mecánico del tráiler, otras apuntan a un exceso de velocidad o a la distracción de algún conductor. Lo cierto es que la General Cañas siempre ha sido un foco rojo de accidentes, debido a su alto volumen de tráfico y a la complejidad de sus curvas. Tal vez sea hora de que las autoridades tomen cartas en el asunto y estudien medidas para mejorar la seguridad vial en esta importante vía de comunicación, como aumentar la vigilancia policial, instalar radares de velocidad o implementar sistemas de gestión del tráfico más eficientes. Después de todo, la vida de todos nosotros corre riesgo.
Ahora dime tú, ¿crees que las autoridades deberían invertir más en mejoras de infraestructura en la General Cañas o prefieres que se enfoquen en campañas de concientización para promover una conducción más responsable? ¡Déjanos tus opiniones en la sección de comentarios, queremos saber qué piensas sobre este tema!