¡Ay, Dios mío! Mira qué vaina, el señor Hidalgo del PUSC anda buscando apañar al 45% de la gente que todavía no sabe ni a quién va a votar. Eso salió de una encuesta fresquita de la UCR, pa' que nos demos una idea de lo apretado que está todo este tinglado.
Como dicen por ahí, estamos en la recta final de esta película y la cosa está más espesa que gallina hervida. Con veinte candidatos metiendo batuta, el voto está más disperso que calcetines en la lavadora. Uno se pregunta si alguien va a salir avante de este embrollo, ¡qué bronca!
Y ahí entra la campaña socialcristiana, insistiendo en que Hidalgo es el indicado, el único capaz de agarrarle la mano al poder y ponerle orden a la bara. Yolanda Fernández Ochoa, la jefa de campaña, soltó que ya basta de andar pensando en quién nos cae mejor, sino en quién tiene el cuero bien curtido para gobernar y dar resultados, diay.
Fernández Ochoa, con toda la razón del mundo, dice que hay que preguntarse quién puede sumar apoyos después de la primera vuelta. Porque, fíjate tú, en un panorama así, donde nadie tiene la mayoría asegurada, la habilidad de tejer alianzas es más valiosa que tener el discurso más bonito. ¡Eso sí que es jugar sucio... digo, estratégico!
Pero no solo eso, el PUSC está explotando el tema del rechazo electoral. Parece que Álvaro Ramos del PLN lleva la delantera en eso, con casi el 31% de la gente que dice “¡No, gracias!”. Luego le siguen Robles del Frente Amplio y Dobles de Agenda Ciudadana, pero Hidalgo, parece que es el consentido, porque tiene menos rechazo que los demás. ¡Imagínate la diferencia!
La estrategia del PUSC, según sus propios voceros, se basa en tres pilares fundamentales: saber armar coaliciones políticas como si fueran puzzles, tener la papelería en regla para meterle mano al plan de gobierno y, sobre todo, mostrar resultados tangibles. Recuerden que Hidalgo tiene experiencia trabajando allá en Estados Unidos, ¡doce años en Washington! Eso les da cierta credibilidad, aunque algunos digan que está muy ‘estadounidizado’.
Además, Hidalgo es el primero del PUSC que viene de una zona rural, eso le da puntos extra con la gente del campo. Su propuesta promete chaleco antibalas en seguridad ciudadana, ayuda pa’ las familias trabajadoras con el cuidado de los niños y chambas pa’ todos, especialmente pa’ las mujeres y los jóvenes. ¡Que no les pase como a mi tía, que sigue buscando brete!
Así que la campaña del PUSC está poniendo todo en juego, inundando los medios digitales y tradicionales con el slogan “El cambio con resultados”. Ya queda poquito pa’ ir a votar el 1° de febrero, y si ninguno agarra el 40%, ¡prepárense para otra rosca en abril! Ahora dime, compañeros, ¿creen que la apuesta de Hidalgo por los indecisos dará frutos o será otro líder el que se lleve la corona?
Como dicen por ahí, estamos en la recta final de esta película y la cosa está más espesa que gallina hervida. Con veinte candidatos metiendo batuta, el voto está más disperso que calcetines en la lavadora. Uno se pregunta si alguien va a salir avante de este embrollo, ¡qué bronca!
Y ahí entra la campaña socialcristiana, insistiendo en que Hidalgo es el indicado, el único capaz de agarrarle la mano al poder y ponerle orden a la bara. Yolanda Fernández Ochoa, la jefa de campaña, soltó que ya basta de andar pensando en quién nos cae mejor, sino en quién tiene el cuero bien curtido para gobernar y dar resultados, diay.
Fernández Ochoa, con toda la razón del mundo, dice que hay que preguntarse quién puede sumar apoyos después de la primera vuelta. Porque, fíjate tú, en un panorama así, donde nadie tiene la mayoría asegurada, la habilidad de tejer alianzas es más valiosa que tener el discurso más bonito. ¡Eso sí que es jugar sucio... digo, estratégico!
Pero no solo eso, el PUSC está explotando el tema del rechazo electoral. Parece que Álvaro Ramos del PLN lleva la delantera en eso, con casi el 31% de la gente que dice “¡No, gracias!”. Luego le siguen Robles del Frente Amplio y Dobles de Agenda Ciudadana, pero Hidalgo, parece que es el consentido, porque tiene menos rechazo que los demás. ¡Imagínate la diferencia!
La estrategia del PUSC, según sus propios voceros, se basa en tres pilares fundamentales: saber armar coaliciones políticas como si fueran puzzles, tener la papelería en regla para meterle mano al plan de gobierno y, sobre todo, mostrar resultados tangibles. Recuerden que Hidalgo tiene experiencia trabajando allá en Estados Unidos, ¡doce años en Washington! Eso les da cierta credibilidad, aunque algunos digan que está muy ‘estadounidizado’.
Además, Hidalgo es el primero del PUSC que viene de una zona rural, eso le da puntos extra con la gente del campo. Su propuesta promete chaleco antibalas en seguridad ciudadana, ayuda pa’ las familias trabajadoras con el cuidado de los niños y chambas pa’ todos, especialmente pa’ las mujeres y los jóvenes. ¡Que no les pase como a mi tía, que sigue buscando brete!
Así que la campaña del PUSC está poniendo todo en juego, inundando los medios digitales y tradicionales con el slogan “El cambio con resultados”. Ya queda poquito pa’ ir a votar el 1° de febrero, y si ninguno agarra el 40%, ¡prepárense para otra rosca en abril! Ahora dime, compañeros, ¿creen que la apuesta de Hidalgo por los indecisos dará frutos o será otro líder el que se lleve la corona?