¡Ay, Dios mío! Así nos va con el tema de las jornadas 4-3. Después de semanas de debates interminables, mociones a diestra y siniestra, y un esfuerzo hercúleo por parte de los diputados, parece que el proyecto vuelve a quedar en veremos. El Expediente 24.290, que busca implementar las jornadas excepcionales de 12 horas, se topó con una pared inesperada: la necesidad de realizar consultas obligatorias debido a modificaciones sustanciales en el texto.
Recordemos que esta vaina no es nueva, ¡para nada! El tema ya había salido a discusión en el Plenario hace dos meses, pero terminó siendo desconvocado. Luego, intentaron retomarlo en julio del año pasado, y vaya que lo intentaron... ¡votaron 858 mociones! Pero solo cinco fueron aprobadas, lo cual obligó a parar todo y hacer las consultas necesarias. Parece que este brete tiene vida propia, ¿verdad?
Este lunes, los diputados se reunieron en sesiones extraordinarias, donde aprobaron 14 enmiendas presentadas por la diputada Montserrat Ruiz. Una movida importante, pensábamos todos, y sí, contó con el respaldo de diferentes fuerzas políticas como el PLN, el Frente Amplio, e incluso algunas diputadas independientes. Hubo un ambiente de optimismo, como esperando que finalmente llegáramos a alguna conclusión…
Pero entonces, la jefa de bancada del Frente Amplio, Rocío Alfaro, levantó la mano y preguntó qué pasaba con esos cambios tan significativos que había sufrido el texto. Ante esta inquietud, la presidenta interina de la Asamblea, Vanessa Castro, tuvo que consultar a los asesores legales. La respuesta no fue la que esperaban: ¡eran necesarias las consultas obligatorias! Un mazazo, vamos.
“Por haberse modificado el texto, se remitirá a Servicios Técnicos para que hagan un examen exhaustivo de los cambios y se realicen las consultas por ley,” anunció Castro tras una breve pausa. La verdad, nadie esperaba eso. De repente, toda la energía y entusiasmo generados durante la sesión se esfumaron. El proyecto quedó suspendido, otra vez, mientras se llevan a cabo estos trámites burocráticos. ¡Qué despiche!
Lo curioso es que, con la suspensión del trámite de las jornadas 4-3, ahora los diputados tienen margen para avanzar en otros temas urgentes que están en la agenda. Se rumora que por la tarde podrían dar luz verde al proyecto de sicariato en segundo debate. Imagínate, pasar de discutir horarios laborales a analizar leyes penales... ¡Parece película!
Y ni hablar de lo que viene. A partir del 2 de febrero, cuando inicien las sesiones ordinarias, el tema de las jornadas volverá a dominar la conversación en el Plenario. Será una prioridad, dicen, pero con el historial que lleva este proyecto, uno ya no sabe qué esperar. Ya han presentado más de 2,500 mociones desde julio, y la mayoría se han ido al traste. Es como tratar de pescar hormigas con dinamita; mucho esfuerzo y poca recompensa.
En fin, la incertidumbre persiste. Con todas estas idas y vueltas, ¿cree usted que las jornadas 4-3 realmente se implementarán en Costa Rica? ¿O estamos ante otro caso de promesa incumplida? Déjeme sus opiniones en el foro; me interesa saber qué piensa la gente sobre esta situación que, francamente, nos tiene a todos bastante confundidos.
Recordemos que esta vaina no es nueva, ¡para nada! El tema ya había salido a discusión en el Plenario hace dos meses, pero terminó siendo desconvocado. Luego, intentaron retomarlo en julio del año pasado, y vaya que lo intentaron... ¡votaron 858 mociones! Pero solo cinco fueron aprobadas, lo cual obligó a parar todo y hacer las consultas necesarias. Parece que este brete tiene vida propia, ¿verdad?
Este lunes, los diputados se reunieron en sesiones extraordinarias, donde aprobaron 14 enmiendas presentadas por la diputada Montserrat Ruiz. Una movida importante, pensábamos todos, y sí, contó con el respaldo de diferentes fuerzas políticas como el PLN, el Frente Amplio, e incluso algunas diputadas independientes. Hubo un ambiente de optimismo, como esperando que finalmente llegáramos a alguna conclusión…
Pero entonces, la jefa de bancada del Frente Amplio, Rocío Alfaro, levantó la mano y preguntó qué pasaba con esos cambios tan significativos que había sufrido el texto. Ante esta inquietud, la presidenta interina de la Asamblea, Vanessa Castro, tuvo que consultar a los asesores legales. La respuesta no fue la que esperaban: ¡eran necesarias las consultas obligatorias! Un mazazo, vamos.
“Por haberse modificado el texto, se remitirá a Servicios Técnicos para que hagan un examen exhaustivo de los cambios y se realicen las consultas por ley,” anunció Castro tras una breve pausa. La verdad, nadie esperaba eso. De repente, toda la energía y entusiasmo generados durante la sesión se esfumaron. El proyecto quedó suspendido, otra vez, mientras se llevan a cabo estos trámites burocráticos. ¡Qué despiche!
Lo curioso es que, con la suspensión del trámite de las jornadas 4-3, ahora los diputados tienen margen para avanzar en otros temas urgentes que están en la agenda. Se rumora que por la tarde podrían dar luz verde al proyecto de sicariato en segundo debate. Imagínate, pasar de discutir horarios laborales a analizar leyes penales... ¡Parece película!
Y ni hablar de lo que viene. A partir del 2 de febrero, cuando inicien las sesiones ordinarias, el tema de las jornadas volverá a dominar la conversación en el Plenario. Será una prioridad, dicen, pero con el historial que lleva este proyecto, uno ya no sabe qué esperar. Ya han presentado más de 2,500 mociones desde julio, y la mayoría se han ido al traste. Es como tratar de pescar hormigas con dinamita; mucho esfuerzo y poca recompensa.
En fin, la incertidumbre persiste. Con todas estas idas y vueltas, ¿cree usted que las jornadas 4-3 realmente se implementarán en Costa Rica? ¿O estamos ante otro caso de promesa incumplida? Déjeme sus opiniones en el foro; me interesa saber qué piensa la gente sobre esta situación que, francamente, nos tiene a todos bastante confundidos.