Maes, hay que sentarse un toque a analizar la última vara que soltó el Banco Central, porque el cuento de la economía tica se está poniendo color de hormiga. A simple vista, uno lee que el IMAE creció un 4,2% en junio y piensa: "¡Tuanis, vamos bien!". Pero si uno escarba un poquito, se da cuenta de que estamos viviendo en dos Costa Ricas completamente distintas: la que está dentro de las zonas francas y la que está afuera, la de a pie, la que de verdad sentimos la mayoría.
Empecemos por el golpe, por la parte que nos duele a todos. El llamado "régimen definitivo" (RD), que básicamente es toda la economía que no goza de beneficios fiscales especiales, se está frenando. ¡Y qué torta, en serio! La construcción se cayó un 3,7%, principalmente porque la gente está construyendo menos casas. El sector agro está saladísimo, acumulando ya OCHO meses seguidos de caída. Pobre gente del campo, entre el clima y la economía, no ven una. Y para rematar, el turismo, nuestra supuesta joya de la corona, vio una reducción del 4,5% en la llegada de visitantes por avión. Menos turistas significa menos movimiento en hoteles, restaurantes, tours... menos brete para un montón de gente.
Pero aquí es donde la vara se pone rarísima. Mientras la economía "normal" está sufriendo, las empresas en regímenes especiales (RE) están en una fiesta que parece no tener fin. Mae, crecieron un 15,5% en junio. ¡Un 15,5%! La manufactura de este sector se disparó un 25,2%, principalmente por la exportación de chunches médicos como válvulas para el corazón y catéteres. ¡Qué carga ese crecimiento! Es impresionante ver cómo ese sector jala la carreta y maquilla el promedio nacional para que el número grande se vea bonito. Es como tener a un estudiante que saca 100 en todas las materias y a otro que se está quedando en todo, pero el promedio de la clase da 70 y el profe dice que "van bien".
Diay, el asunto es que esta división se ve en todo lado. Mientras la construcción de casas va para abajo, la construcción de naves industriales y comerciales (muchas ligadas a zonas francas) va para arriba. Los servicios de software, consultoría y logística, muy conectados al comercio exterior, también muestran números positivos y robustos. Pero, ¿de qué nos sirve tener un sector que exporta dispositivos médicos a lo loco si el agricultor que siembra banano o caña no puede salir adelante? O si la familia que depende del turismo está viendo cómo su negocio se va al traste. Esa es la pregunta del millón.
Esta doble realidad nos debería poner a pensar un montón. Es chiva que seamos una potencia en implementos médicos, claro que sí. Pero no podemos ignorar que la base de nuestra economía, la que le da de comer a la mayoría, está mostrando señales de agotamiento. El éxito de unos pocos no puede ocultar las dificultades de muchos. La gran pregunta es si este modelo es sostenible a largo plazo o si la brecha entre estas dos Costa Ricas se va a hacer tan grande que después va a ser un despiche arreglarla.
Así que les pregunto a ustedes, maes: ¿Creen que el gobierno está haciendo lo suficiente para que el éxito de las zonas francas "chorree" y beneficie al resto del país, o estamos simplemente creando dos economías paralelas que casi no se tocan?
Empecemos por el golpe, por la parte que nos duele a todos. El llamado "régimen definitivo" (RD), que básicamente es toda la economía que no goza de beneficios fiscales especiales, se está frenando. ¡Y qué torta, en serio! La construcción se cayó un 3,7%, principalmente porque la gente está construyendo menos casas. El sector agro está saladísimo, acumulando ya OCHO meses seguidos de caída. Pobre gente del campo, entre el clima y la economía, no ven una. Y para rematar, el turismo, nuestra supuesta joya de la corona, vio una reducción del 4,5% en la llegada de visitantes por avión. Menos turistas significa menos movimiento en hoteles, restaurantes, tours... menos brete para un montón de gente.
Pero aquí es donde la vara se pone rarísima. Mientras la economía "normal" está sufriendo, las empresas en regímenes especiales (RE) están en una fiesta que parece no tener fin. Mae, crecieron un 15,5% en junio. ¡Un 15,5%! La manufactura de este sector se disparó un 25,2%, principalmente por la exportación de chunches médicos como válvulas para el corazón y catéteres. ¡Qué carga ese crecimiento! Es impresionante ver cómo ese sector jala la carreta y maquilla el promedio nacional para que el número grande se vea bonito. Es como tener a un estudiante que saca 100 en todas las materias y a otro que se está quedando en todo, pero el promedio de la clase da 70 y el profe dice que "van bien".
Diay, el asunto es que esta división se ve en todo lado. Mientras la construcción de casas va para abajo, la construcción de naves industriales y comerciales (muchas ligadas a zonas francas) va para arriba. Los servicios de software, consultoría y logística, muy conectados al comercio exterior, también muestran números positivos y robustos. Pero, ¿de qué nos sirve tener un sector que exporta dispositivos médicos a lo loco si el agricultor que siembra banano o caña no puede salir adelante? O si la familia que depende del turismo está viendo cómo su negocio se va al traste. Esa es la pregunta del millón.
Esta doble realidad nos debería poner a pensar un montón. Es chiva que seamos una potencia en implementos médicos, claro que sí. Pero no podemos ignorar que la base de nuestra economía, la que le da de comer a la mayoría, está mostrando señales de agotamiento. El éxito de unos pocos no puede ocultar las dificultades de muchos. La gran pregunta es si este modelo es sostenible a largo plazo o si la brecha entre estas dos Costa Ricas se va a hacer tan grande que después va a ser un despiche arreglarla.
Así que les pregunto a ustedes, maes: ¿Creen que el gobierno está haciendo lo suficiente para que el éxito de las zonas francas "chorree" y beneficie al resto del país, o estamos simplemente creando dos economías paralelas que casi no se tocan?