¡Ay, Dios mío, qué movida la que nos cayó encima con Laura Ortega! La morita, que siempre nos ha dado regalitos en TikTok con sus outfits y tutoriales de maquillaje, soltó la bomba: se deshizo de toda la producción que se estaba poniendo. Un changüí de confesiones sacudió las redes sociales y dejó a muchos pensando si esto es una nueva estrategia o si realmente encontró la paz interior. Y hablando en serio, la neta es que te deja pensando, ¿no?
Para quienes no estén enterados, la influencera hizo un video mostrando un antes y un después bastante revelador. Se sumó a esos trends donde expones cómo lucías antes y cómo estás ahora, y vaya si dio de qué hablar. En el video, aparece mostrando fotos de antaño, cuando todavía se dedicaba a inyectarse bótox, ponerse implantes y retocarse los labios con ganas. Un verdadero contraste con la imagen actual, mucho más natural y relajada. A ver, quién no ha pasado por ahí, eh… Todos hemos tenido nuestras fases de querer parecernos a alguien más.
Pero ojo, que no quedó solo en eso. Laura también contó que se cansó de andar pendiente de FaceApp y de pasar horas editándose las fotos. Dijo que llegó un punto en que sintió que era otra persona, que no se reconocía ni en el espejo. Y pa’ colmo, agregó que ya no se tiñe el pelo cada mes, sino cada cuatro. Una verdadera revolución personal, vamos. Porque a veces uno se va perdiendo en estas cosas y olvida quién es realmente.
En la descripción del video, la morita escribió algo que realmente pegó: “Soy dos personas completamente diferentes”. Y la verdad es que se nota a leguas. Antes irradiaba una energía un poco tensa, como si estuviera tratando demasiado de cumplir con un ideal de belleza impuesto por otros. Ahora se ve más libre, más auténtica, más… ¡pura vida!, para decirlo de alguna manera. Totalmente diferente, mae.
Las reacciones de sus seguidores no se hicieron esperar. Muchos le escribieron halagos diciéndole que siempre había sido hermosa, pero que ahora resalta aún más por su autenticidad. Otros comentaron que todos pasamos por momentos similares, en los que nos dejamos llevar por las tendencias y terminamos perdiendo nuestra esencia. Hay quien dijo: “Siempre bella y ahora natural”, “Me encanta que casi todas tenemos dos versiones”. ¡Hasta hubo quien le puso ‘qué carga’ porque simplemente lució fabulosa, a pesar de todo!
Y claro, no podemos dejar de mencionar los procedimientos estéticos que Laura reveló haber dejado atrás. Entre ellos, los implantes mamarios, las inyecciones de labios y, por supuesto, el famoso bótox. Un corte limpio con el pasado, dirían por ahí. Muchas influencers podrían haber guardado esas cosas para sí mismas, pero Laura, con su honestidad brutal, decidió compartirlo con sus seguidores. Y eso, amigos, vale oro.
Esto nos lleva a reflexionar sobre la presión que existe en redes sociales para mantener una imagen perfecta. ¿Es necesario recurrir a tantos arreglos para sentirnos bien con nosotros mismos? ¿Estamos conformando nuestros ideales de belleza basados en estándares irreales? La búsqueda de la perfección puede ser una droga peligrosa, que nos aleja de nuestra propia identidad y nos convierte en meras copias de otros. Afortunadamente, hay gente como Laura que tiene el coraje de romper con esos esquemas y mostrarle al mundo su verdadera cara, sin filtros ni máscaras. Pura sinceridad, ey.
Al final del día, el caso de Laura Ortega nos invita a cuestionarnos qué significa realmente estar bien con uno mismo. ¿Se trata de tener el cuerpo perfecto, la piel impecable y los labios voluminosos? O se trata de aceptarnos tal como somos, con nuestras virtudes y defectos, con nuestras arrugas y canas? ¿Ustedes qué piensan? ¿Han sentido alguna vez la necesidad de cambiar algo de ustedes mismos para encajar en algún molde? Compartan sus experiencias en el foro; ¡me interesa saber qué les parece esta transformación de Laura!
Para quienes no estén enterados, la influencera hizo un video mostrando un antes y un después bastante revelador. Se sumó a esos trends donde expones cómo lucías antes y cómo estás ahora, y vaya si dio de qué hablar. En el video, aparece mostrando fotos de antaño, cuando todavía se dedicaba a inyectarse bótox, ponerse implantes y retocarse los labios con ganas. Un verdadero contraste con la imagen actual, mucho más natural y relajada. A ver, quién no ha pasado por ahí, eh… Todos hemos tenido nuestras fases de querer parecernos a alguien más.
Pero ojo, que no quedó solo en eso. Laura también contó que se cansó de andar pendiente de FaceApp y de pasar horas editándose las fotos. Dijo que llegó un punto en que sintió que era otra persona, que no se reconocía ni en el espejo. Y pa’ colmo, agregó que ya no se tiñe el pelo cada mes, sino cada cuatro. Una verdadera revolución personal, vamos. Porque a veces uno se va perdiendo en estas cosas y olvida quién es realmente.
En la descripción del video, la morita escribió algo que realmente pegó: “Soy dos personas completamente diferentes”. Y la verdad es que se nota a leguas. Antes irradiaba una energía un poco tensa, como si estuviera tratando demasiado de cumplir con un ideal de belleza impuesto por otros. Ahora se ve más libre, más auténtica, más… ¡pura vida!, para decirlo de alguna manera. Totalmente diferente, mae.
Las reacciones de sus seguidores no se hicieron esperar. Muchos le escribieron halagos diciéndole que siempre había sido hermosa, pero que ahora resalta aún más por su autenticidad. Otros comentaron que todos pasamos por momentos similares, en los que nos dejamos llevar por las tendencias y terminamos perdiendo nuestra esencia. Hay quien dijo: “Siempre bella y ahora natural”, “Me encanta que casi todas tenemos dos versiones”. ¡Hasta hubo quien le puso ‘qué carga’ porque simplemente lució fabulosa, a pesar de todo!
Y claro, no podemos dejar de mencionar los procedimientos estéticos que Laura reveló haber dejado atrás. Entre ellos, los implantes mamarios, las inyecciones de labios y, por supuesto, el famoso bótox. Un corte limpio con el pasado, dirían por ahí. Muchas influencers podrían haber guardado esas cosas para sí mismas, pero Laura, con su honestidad brutal, decidió compartirlo con sus seguidores. Y eso, amigos, vale oro.
Esto nos lleva a reflexionar sobre la presión que existe en redes sociales para mantener una imagen perfecta. ¿Es necesario recurrir a tantos arreglos para sentirnos bien con nosotros mismos? ¿Estamos conformando nuestros ideales de belleza basados en estándares irreales? La búsqueda de la perfección puede ser una droga peligrosa, que nos aleja de nuestra propia identidad y nos convierte en meras copias de otros. Afortunadamente, hay gente como Laura que tiene el coraje de romper con esos esquemas y mostrarle al mundo su verdadera cara, sin filtros ni máscaras. Pura sinceridad, ey.
Al final del día, el caso de Laura Ortega nos invita a cuestionarnos qué significa realmente estar bien con uno mismo. ¿Se trata de tener el cuerpo perfecto, la piel impecable y los labios voluminosos? O se trata de aceptarnos tal como somos, con nuestras virtudes y defectos, con nuestras arrugas y canas? ¿Ustedes qué piensan? ¿Han sentido alguna vez la necesidad de cambiar algo de ustedes mismos para encajar en algún molde? Compartan sus experiencias en el foro; ¡me interesa saber qué les parece esta transformación de Laura!