¡Ay, Dios mío! Quién lo diría, mi gente. Justo cuando pensábamos que 2024 ya nos había dado bastante chinchorreo, 2025 llega pisando duro con un récord absoluto de sismos. Según los datos frescos del OVSICORI-UNA, cerramos el año pasado con casi 15 mil temblores, ¡quince mil! Eso sí que te hace preguntarte si estamos viviendo encima de un volcán dormido.
Para ponerle pausa al asunto, esto no es novedad completa. Durante los últimos cinco años, desde 2020 hasta 2025, hemos contabilizado más de 85 mil temblores en todo el territorio nacional. Sí, leyeron bien. Pero claro, ahora la cifra se siente diferente porque hay una sensación general de inquietud, ¿no les parece?
Lo que más preocupa es que los especialistas aseguran que estos movimientos son totalmente aleatorios. Ni la lluvia torrencial ni el sol pegajoso influyen; todo se reduce a esos procesos tectónicos debajo de nuestros pies. Esto significa que no podemos predecir cuándo se va a presentar un terremoto grande, uno de esos que sacuden la tierra y nos dejan temblando de miedo. ¡Qué desazón!
Según los científicos, octubre fue el mes más movidito, tanto en 2024 como en 2025, con más de mil 800 temblores en cada uno. Estos eventos se concentraron debido a enjambres sísmicos y réplicas que ocurrieron a la vez en diferentes partes del país. Imagínense la combinación, ¡una verdadera torta sísmica!
Ahora, a pesar de todos estos temblores, no debemos ponernos a brincar como pollo sin cabeza, pues los sistemas de monitoreo están activos y listos para detectar cualquier movimiento sospechoso. OVSICORI está echándole ganas, trabajando día y noche, pero la verdad es que la geología de nuestro país siempre ha sido complicada. Estamos justo en medio de la falla de Nazca y la placa Caribeña, así que qué esperar… es parte del paquete de vivir en Costa Rica, ¿no?
Pero hablando con algunos vecinos, noto un nerviosismo palpable. Algunos ya están pensando en cómo reforzar sus casas, otros en tener kits de emergencia preparados. No quiero asustarlos, pero es bueno estar informados y tomar precauciones. Después de todo, mejor prevenir que lamentar, como dice mi abuela.
Y aunque los expertos insisten en que no hay relación directa entre la actividad sísmica y las condiciones climáticas, me da un poco de cosquilla pensar que estos fenómenos podrían estar relacionados de alguna manera. Quizás el cambio climático esté afectando la estabilidad de las placas tectónicas... quién sabe. Lo que sí sé es que este 2025 nos dejó una buena dosis de susto y una reflexión importante sobre nuestra vulnerabilidad.
Así que, mi gente, díganme: ¿Con tanta actividad sísmica, creen que el gobierno debería invertir más recursos en educación pública sobre cómo actuar frente a un terremoto o simplemente deberíamos aceptar que esto es parte de nuestra vida diaria y seguir adelante con calma? ¡Compartan sus opiniones en el foro, estoy ansioso por leerlas!
Para ponerle pausa al asunto, esto no es novedad completa. Durante los últimos cinco años, desde 2020 hasta 2025, hemos contabilizado más de 85 mil temblores en todo el territorio nacional. Sí, leyeron bien. Pero claro, ahora la cifra se siente diferente porque hay una sensación general de inquietud, ¿no les parece?
Lo que más preocupa es que los especialistas aseguran que estos movimientos son totalmente aleatorios. Ni la lluvia torrencial ni el sol pegajoso influyen; todo se reduce a esos procesos tectónicos debajo de nuestros pies. Esto significa que no podemos predecir cuándo se va a presentar un terremoto grande, uno de esos que sacuden la tierra y nos dejan temblando de miedo. ¡Qué desazón!
Según los científicos, octubre fue el mes más movidito, tanto en 2024 como en 2025, con más de mil 800 temblores en cada uno. Estos eventos se concentraron debido a enjambres sísmicos y réplicas que ocurrieron a la vez en diferentes partes del país. Imagínense la combinación, ¡una verdadera torta sísmica!
Ahora, a pesar de todos estos temblores, no debemos ponernos a brincar como pollo sin cabeza, pues los sistemas de monitoreo están activos y listos para detectar cualquier movimiento sospechoso. OVSICORI está echándole ganas, trabajando día y noche, pero la verdad es que la geología de nuestro país siempre ha sido complicada. Estamos justo en medio de la falla de Nazca y la placa Caribeña, así que qué esperar… es parte del paquete de vivir en Costa Rica, ¿no?
Pero hablando con algunos vecinos, noto un nerviosismo palpable. Algunos ya están pensando en cómo reforzar sus casas, otros en tener kits de emergencia preparados. No quiero asustarlos, pero es bueno estar informados y tomar precauciones. Después de todo, mejor prevenir que lamentar, como dice mi abuela.
Y aunque los expertos insisten en que no hay relación directa entre la actividad sísmica y las condiciones climáticas, me da un poco de cosquilla pensar que estos fenómenos podrían estar relacionados de alguna manera. Quizás el cambio climático esté afectando la estabilidad de las placas tectónicas... quién sabe. Lo que sí sé es que este 2025 nos dejó una buena dosis de susto y una reflexión importante sobre nuestra vulnerabilidad.
Así que, mi gente, díganme: ¿Con tanta actividad sísmica, creen que el gobierno debería invertir más recursos en educación pública sobre cómo actuar frente a un terremoto o simplemente deberíamos aceptar que esto es parte de nuestra vida diaria y seguir adelante con calma? ¡Compartan sus opiniones en el foro, estoy ansioso por leerlas!