Maes, para que vean que en este país el aburrimiento no existe, el OVSICORI acaba de soltar su último reporte y, como siempre, nuestros vecinos montañosos tienen algo que decir. No, no es para salir corriendo a comprar atún como si viniera un huracán, pero la vara es que tres de nuestros colosos más conocidos —el Poás, el Rincón de la Vieja y el Turrialba— siguen con bandera amarilla, o como dicen los expertos, en “Nivel 2 de Advertencia”. O sea, no están dormidos, pero tampoco están en modo fiesta destructiva. Es más bien un “aquí estoy, no se olviden de mí”. Así que vamos a desmenuzar este brete de la UCR para entender qué es la que suena con cada uno.
El que anda más conversador es, sin duda, el Poás. Este mae es como el vecino inquieto del barrio que no puede estarse quieto. Según el reporte, aunque su sismicidad de fondo es estable, el pasado 28 de agosto se pegó un par de “carraspeadas” sónicas bastante intensas, con un aumento en su tremor acústico que duró como diez minutos cada vez. Imagínenselo como si estuviera aclarando la garganta antes de hablar. Además, por las noches, los que tienen la suerte de verlo de cerca reportan que la boca A se pone incandescente con el azufre, como si estuviera fumando a escondidas, y suelta una pluma de vapor de agua. Lo bueno es que los gases que emite (la relación entre CO2 y SO2) están estables, lo que le baja un par de rayitas a la preocupación. Es un recordatorio de que, aunque se vea tranquilo, por dentro es una procesión de energía pura.
Ahora, si nos vamos para Guanacaste y Cartago, la cosa está bastante más zen. El Rincón de la Vieja y el Turrialba andan en un plan mucho más relajado. El reporte del OVSICORI para ambos es casi un copy-paste: “sin cambios significativos en su actividad”. Al Rincón se le registraron un par de eventillos sísmicos de esos de “largo periodo”, que son como suspiros profundos del planeta, pero nada que mueva el suelo de forma notoria. El Turri, por su lado, anda en las mismas, con algún evento esporádico que solo los chunches de alta tecnología pueden detectar. Básicamente, estos dos gigantes están en “stand-by”, observando cómo el Poás se roba el show. Esto demuestra que cada volcán tiene su propia personalidad y su propio ritmo, y no todos reaccionan igual.
Pero diay, ¿qué carajos significa realmente ese “Nivel 2 de Advertencia”? Es importante entender esta vara para no entrar en pánico ni tampoco pecar de confiados. El OVSICORI tiene una escala de cuatro niveles súper clara. El Nivel 1 es “Calma”, o sea, el volcán está jetón, todo pura vida. El Nivel 2, “Advertencia”, es donde estamos ahora: el coloso se despertó, está mostrando signos de inestabilidad como gases, temblores leves o pequeñas erupciones, y hay que vigilarlo de cerca. El Nivel 3 es “Precaución”, aquí la cosa se pone más seria y podría haber erupciones importantes que afecten a la gente de la zona. Y el Nivel 4 es “Alarma”, que es básicamente el modo “sálvese quien pueda”, con una erupción grande en progreso o inminente. Estar en Nivel 2 es, entonces, un estado de vigilancia activa, no de crisis.
Al final del día, este tipo de reportes son el pan nuestro de cada día en un país como el nuestro, que está sentado sobre una verdadera parrilla geológica. Es parte del brete de ser tico saber que compartimos la tierra con estas fuerzas de la naturaleza. No se trata de tenerles miedo, sino un respeto enorme y, sobre todo, de hacerle caso a los que saben. El trabajo del OVSICORI es un nivel, nos mantienen informados para que podamos seguir con nuestra vida, pero siempre con un ojo puesto en las montañas que nos rodean y nos dan identidad. Es un equilibrio delicado, pero es el nuestro. Por ahora, todo bajo control, pero con los gigantes despiertos. Y así es como nos gusta, con un poquito de emoción.
Ustedes, maes, ¿le ponen mucha mente a esta vara de los volcanes? ¿O ya es como parte del paisaje y hasta que no tiemble todo no se preocupan? ¡Cuenten a ver!
El que anda más conversador es, sin duda, el Poás. Este mae es como el vecino inquieto del barrio que no puede estarse quieto. Según el reporte, aunque su sismicidad de fondo es estable, el pasado 28 de agosto se pegó un par de “carraspeadas” sónicas bastante intensas, con un aumento en su tremor acústico que duró como diez minutos cada vez. Imagínenselo como si estuviera aclarando la garganta antes de hablar. Además, por las noches, los que tienen la suerte de verlo de cerca reportan que la boca A se pone incandescente con el azufre, como si estuviera fumando a escondidas, y suelta una pluma de vapor de agua. Lo bueno es que los gases que emite (la relación entre CO2 y SO2) están estables, lo que le baja un par de rayitas a la preocupación. Es un recordatorio de que, aunque se vea tranquilo, por dentro es una procesión de energía pura.
Ahora, si nos vamos para Guanacaste y Cartago, la cosa está bastante más zen. El Rincón de la Vieja y el Turrialba andan en un plan mucho más relajado. El reporte del OVSICORI para ambos es casi un copy-paste: “sin cambios significativos en su actividad”. Al Rincón se le registraron un par de eventillos sísmicos de esos de “largo periodo”, que son como suspiros profundos del planeta, pero nada que mueva el suelo de forma notoria. El Turri, por su lado, anda en las mismas, con algún evento esporádico que solo los chunches de alta tecnología pueden detectar. Básicamente, estos dos gigantes están en “stand-by”, observando cómo el Poás se roba el show. Esto demuestra que cada volcán tiene su propia personalidad y su propio ritmo, y no todos reaccionan igual.
Pero diay, ¿qué carajos significa realmente ese “Nivel 2 de Advertencia”? Es importante entender esta vara para no entrar en pánico ni tampoco pecar de confiados. El OVSICORI tiene una escala de cuatro niveles súper clara. El Nivel 1 es “Calma”, o sea, el volcán está jetón, todo pura vida. El Nivel 2, “Advertencia”, es donde estamos ahora: el coloso se despertó, está mostrando signos de inestabilidad como gases, temblores leves o pequeñas erupciones, y hay que vigilarlo de cerca. El Nivel 3 es “Precaución”, aquí la cosa se pone más seria y podría haber erupciones importantes que afecten a la gente de la zona. Y el Nivel 4 es “Alarma”, que es básicamente el modo “sálvese quien pueda”, con una erupción grande en progreso o inminente. Estar en Nivel 2 es, entonces, un estado de vigilancia activa, no de crisis.
Al final del día, este tipo de reportes son el pan nuestro de cada día en un país como el nuestro, que está sentado sobre una verdadera parrilla geológica. Es parte del brete de ser tico saber que compartimos la tierra con estas fuerzas de la naturaleza. No se trata de tenerles miedo, sino un respeto enorme y, sobre todo, de hacerle caso a los que saben. El trabajo del OVSICORI es un nivel, nos mantienen informados para que podamos seguir con nuestra vida, pero siempre con un ojo puesto en las montañas que nos rodean y nos dan identidad. Es un equilibrio delicado, pero es el nuestro. Por ahora, todo bajo control, pero con los gigantes despiertos. Y así es como nos gusta, con un poquito de emoción.
Ustedes, maes, ¿le ponen mucha mente a esta vara de los volcanes? ¿O ya es como parte del paisaje y hasta que no tiemble todo no se preocupan? ¡Cuenten a ver!