¡Ay, pata! Resulta que ya tenemos embajadora de Estados Unidos en Costa Rica, la Mindy Hildebrand. Después de casi un año de espera, la dama finalmente aterrizó por acá y ya anda haciendo los trámites, presentándose en Casa Presidencial y todo el rollo. Uno pensaba que con tanta burocracia gringo tardaba más, pero bueno, al final llegó.
Para ponerlos al día, la Hildebrand reemplaza a Cynthia Telles, cuya gestión terminó en enero pasado. Durante estos meses, tuvimos a Mike Flores y Jennifer Savage encargándose interinamente, pero ahora sí, tenemos cara nueva representando a los yanquis por acá. El presidente Rodrigo Chaves le dio la bienvenida formal, como manda la costumbre en estas cosas diplomáticas, y ya la van a estar bombardeando con atenciones y reuniones. ¡Imagínate!
La Hildebrand viene con un currículum interesante, eh. Administradora de empresas de la Universidad de Texas, junta directiva en varias universidades y museos… parece que la tiene bien clara cómo manejar los bretes. Además, y esto es importante, la señora se define como “embajadora de oración.” ¡Uy, eso sí que es novedad! Prometió orar por Trump, por los gringos que andan por acá y, claro, por nosotros los ticos. A ver si esas oraciones nos traen cositas buenas, porque nunca sobran.
Pero no todo es rezo y buenos deseos, vamos. La embajadora también mencionó temas más terrenales, como la seguridad nacional y la influencia china. Dice que Costa Rica es un ejemplo de estabilidad en la región, pero que hay que cuidarnos de las amenazas como el narcotráfico, el crimen organizado y la ciberdelincuencia. Eso sí que da qué pensar, porque los problemas esos no se solucionan con oraciones, sino con trabajo duro y políticas claras. Y luego puso a China en la mira, diciendo que su “coerción económica” representa riesgos. ¡Ahí huele a movidas!
Y hablando de riesgos, recordemos que la Hildebrand viene de un partido republicano bastante conservador. Ya vimos con Sharon Day, la anterior embajadora, cuánto puede influir la ideología política en las relaciones bilaterales. Con Trump en la Casa Blanca, las cosas estaban medio tensas, y ahora con Biden, esperemos que haya un poco más de diálogo y entendimiento. Pero bueno, siempre hay que estar ojo avizor, mi pana.
Lo curioso es que la llegada de la Hildebrand coincide con un momento clave en nuestras relaciones con Estados Unidos. Hemos visto un aumento en el interés de inversionistas gringos por Costa Rica, especialmente en sectores como tecnología y energías renovables. ¿Será que la nueva embajadora va a impulsar aún más esa relación comercial? O tal vez enfocará más sus esfuerzos en otros temas, como la seguridad fronteriza o el combate al cambio climático. Quién sabe, ahí nadie está viendo.
En cuanto a datos curiosos, Hildebrand es la tercera mujer en ocupar este puesto en los últimos años. Antes tuvimos a Sharon Day y Cynthia Telles, ambas con perfiles muy diferentes. Parece que Estados Unidos está apostando por mujeres fuertes y decididas para representar sus intereses en Costa Rica. ¡Qué chévere! Eso demuestra que las mujeres podemos hacerlo bien, mi pana. Bueno, a ver si esta nueva embajadora se gana el corazón de los ticos y nos trae buenas noticias. De momento, queda pendiente analizar sus primeras acciones y declaraciones.
Con todos estos temas en la mesa, me pregunto: ¿cree usted que la apuesta de la embajadora Hildebrand por combinar la fe con la diplomacia será efectiva para fortalecer la relación entre Costa Rica y Estados Unidos, o resultará en controversia? Déjeme saber su opinión en los comentarios. ¡Vamos a debatir!
Para ponerlos al día, la Hildebrand reemplaza a Cynthia Telles, cuya gestión terminó en enero pasado. Durante estos meses, tuvimos a Mike Flores y Jennifer Savage encargándose interinamente, pero ahora sí, tenemos cara nueva representando a los yanquis por acá. El presidente Rodrigo Chaves le dio la bienvenida formal, como manda la costumbre en estas cosas diplomáticas, y ya la van a estar bombardeando con atenciones y reuniones. ¡Imagínate!
La Hildebrand viene con un currículum interesante, eh. Administradora de empresas de la Universidad de Texas, junta directiva en varias universidades y museos… parece que la tiene bien clara cómo manejar los bretes. Además, y esto es importante, la señora se define como “embajadora de oración.” ¡Uy, eso sí que es novedad! Prometió orar por Trump, por los gringos que andan por acá y, claro, por nosotros los ticos. A ver si esas oraciones nos traen cositas buenas, porque nunca sobran.
Pero no todo es rezo y buenos deseos, vamos. La embajadora también mencionó temas más terrenales, como la seguridad nacional y la influencia china. Dice que Costa Rica es un ejemplo de estabilidad en la región, pero que hay que cuidarnos de las amenazas como el narcotráfico, el crimen organizado y la ciberdelincuencia. Eso sí que da qué pensar, porque los problemas esos no se solucionan con oraciones, sino con trabajo duro y políticas claras. Y luego puso a China en la mira, diciendo que su “coerción económica” representa riesgos. ¡Ahí huele a movidas!
Y hablando de riesgos, recordemos que la Hildebrand viene de un partido republicano bastante conservador. Ya vimos con Sharon Day, la anterior embajadora, cuánto puede influir la ideología política en las relaciones bilaterales. Con Trump en la Casa Blanca, las cosas estaban medio tensas, y ahora con Biden, esperemos que haya un poco más de diálogo y entendimiento. Pero bueno, siempre hay que estar ojo avizor, mi pana.
Lo curioso es que la llegada de la Hildebrand coincide con un momento clave en nuestras relaciones con Estados Unidos. Hemos visto un aumento en el interés de inversionistas gringos por Costa Rica, especialmente en sectores como tecnología y energías renovables. ¿Será que la nueva embajadora va a impulsar aún más esa relación comercial? O tal vez enfocará más sus esfuerzos en otros temas, como la seguridad fronteriza o el combate al cambio climático. Quién sabe, ahí nadie está viendo.
En cuanto a datos curiosos, Hildebrand es la tercera mujer en ocupar este puesto en los últimos años. Antes tuvimos a Sharon Day y Cynthia Telles, ambas con perfiles muy diferentes. Parece que Estados Unidos está apostando por mujeres fuertes y decididas para representar sus intereses en Costa Rica. ¡Qué chévere! Eso demuestra que las mujeres podemos hacerlo bien, mi pana. Bueno, a ver si esta nueva embajadora se gana el corazón de los ticos y nos trae buenas noticias. De momento, queda pendiente analizar sus primeras acciones y declaraciones.
Con todos estos temas en la mesa, me pregunto: ¿cree usted que la apuesta de la embajadora Hildebrand por combinar la fe con la diplomacia será efectiva para fortalecer la relación entre Costa Rica y Estados Unidos, o resultará en controversia? Déjeme saber su opinión en los comentarios. ¡Vamos a debatir!