¡Buenas, maes! No sé si ya vieron la última vara que pasó por el sur, pero está de película. Resulta que el nuevo centro de control en Paso Canoas, ese que inauguraron con bombos y platillos, ya se pagó el solo. O bueno, casi. La Policía de Control de Drogas (PCD) le acaba de echar el guante a un cabezal que no llevaba precisamente chayotes. Estamos hablando de 498 paquetes de cocaína, casi media tonelada. ¡Qué nivel el de la PCD! Apenas estrenando el puesto y ya con un golpe de estos. Claramente, la idea de reforzar la vigilancia en esa frontera no era solo para la foto.
Ahora, vamos a la parte que siempre me da más gracia: el personaje de la historia. El conductor, un mae de apellido Hidalgo, al parecer no es el más astuto de su organización. Según el reporte, el tipo vio la presencia policial y se puso todo nervioso, intentando evadir el control. Diay, mae, si uno anda con un cargamento que vale millones de dólares, lo mínimo es practicar la cara de póker, ¿no creen? Se nota que la presión le ganó. Tremenda torta se jaló, porque con esa actitud lo único que logró fue que le pusieran todos los ojos encima. Y bueno, el resultado ya lo sabemos: ahora está más salado que el agua de Puntarenas y con un tiquete directo para hablar con el Ministerio Público.
Pero la cosa no termina ahí. Como en toda buena historia de narcos, siempre hay extras. Además del casi medio millón de kilos de polvo blanco, las autoridades le encontraron al señor Hidalgo un arma de fuego y un fajo de plata en efectivo. El típico kit de "voy a hacer un mandado peligroso". No han dicho cuánto billete era, pero uno se puede imaginar que no eran las monedas para el peaje. Este detalle es clave, porque demuestra que no era un simple transportista que no sabía lo que llevaba; este mae era parte del engranaje y andaba preparado para cualquier eventualidad. Lástima para él que su plan B no incluía la astucia de los oficiales de la PCD.
Esta noticia me deja pensando en el panorama completo. Por un lado, ¡qué bien que el nuevo puesto de control esté funcionando! Es un espaldarazo al brete de las autoridades y una señal de que la inversión en seguridad fronteriza puede dar frutos. Paso Canoas siempre ha sido un punto caliente, una verdadera puerta giratoria para todo tipo de mercancías, legales e ilegales. Ponerle un filtro más estricto era una necesidad urgente. Este decomiso es una victoria, sin duda. Pero por otro lado, también es un recordatorio del calibre del problema que tenemos. Que casi 500 kilos intenten cruzar así como si nada te dice la magnitud de la operación que hay detrás.
Al final, Hidalgo es solo un peón que se va al traste, pero la estructura que lo mandó sigue ahí, buscando otra ruta, otro conductor. La lucha es constante y estos decomisos son batallas ganadas en una guerra que parece no tener fin. Aquí es donde les paso la bola a ustedes, maes. Viendo este primer gran resultado del nuevo puesto fronterizo, ¿creen que de verdad estamos empezando a cambiar la dinámica en la frontera sur? ¿O es esto solo un golpe de suerte y los narcos simplemente se van a volver más creativos para pasar sus chunches? Los leo.
Ahora, vamos a la parte que siempre me da más gracia: el personaje de la historia. El conductor, un mae de apellido Hidalgo, al parecer no es el más astuto de su organización. Según el reporte, el tipo vio la presencia policial y se puso todo nervioso, intentando evadir el control. Diay, mae, si uno anda con un cargamento que vale millones de dólares, lo mínimo es practicar la cara de póker, ¿no creen? Se nota que la presión le ganó. Tremenda torta se jaló, porque con esa actitud lo único que logró fue que le pusieran todos los ojos encima. Y bueno, el resultado ya lo sabemos: ahora está más salado que el agua de Puntarenas y con un tiquete directo para hablar con el Ministerio Público.
Pero la cosa no termina ahí. Como en toda buena historia de narcos, siempre hay extras. Además del casi medio millón de kilos de polvo blanco, las autoridades le encontraron al señor Hidalgo un arma de fuego y un fajo de plata en efectivo. El típico kit de "voy a hacer un mandado peligroso". No han dicho cuánto billete era, pero uno se puede imaginar que no eran las monedas para el peaje. Este detalle es clave, porque demuestra que no era un simple transportista que no sabía lo que llevaba; este mae era parte del engranaje y andaba preparado para cualquier eventualidad. Lástima para él que su plan B no incluía la astucia de los oficiales de la PCD.
Esta noticia me deja pensando en el panorama completo. Por un lado, ¡qué bien que el nuevo puesto de control esté funcionando! Es un espaldarazo al brete de las autoridades y una señal de que la inversión en seguridad fronteriza puede dar frutos. Paso Canoas siempre ha sido un punto caliente, una verdadera puerta giratoria para todo tipo de mercancías, legales e ilegales. Ponerle un filtro más estricto era una necesidad urgente. Este decomiso es una victoria, sin duda. Pero por otro lado, también es un recordatorio del calibre del problema que tenemos. Que casi 500 kilos intenten cruzar así como si nada te dice la magnitud de la operación que hay detrás.
Al final, Hidalgo es solo un peón que se va al traste, pero la estructura que lo mandó sigue ahí, buscando otra ruta, otro conductor. La lucha es constante y estos decomisos son batallas ganadas en una guerra que parece no tener fin. Aquí es donde les paso la bola a ustedes, maes. Viendo este primer gran resultado del nuevo puesto fronterizo, ¿creen que de verdad estamos empezando a cambiar la dinámica en la frontera sur? ¿O es esto solo un golpe de suerte y los narcos simplemente se van a volver más creativos para pasar sus chunches? Los leo.