¡Ay, Dios mío! La bronca con el Proeri sigue candela. Resulta que la Comisión Nacional de Emergencias (CNE) anda diciendo que tienen un 59% de avance en las obras de reconstrucción, pero los diputados de la Asamblea Legislativa no se andan con rodeos y dicen que apenas estamos en el 10%. Esto huele a changüí, ¿verdad?
Todo comenzó con una audiencia en la Comisión de Hacendarios, donde la auditoría del propio Proeri presentó su tercer informe. Según estos números, de 300 proyectos, apenas 38 han llegado a su fin. Y encima, señalan que la mayoría de los otros proyectos están estancados en fases iniciales, como estudios y diseños. Una torta, vamos.
Por supuesto, la CNE salió al paso de estas acusaciones con toda la artillería pesada. Dicen que el 10% es un error y que, en realidad, el programa ha avanzado un 59%, gracias a un incremento progresivo en la ejecución. La gerenta de la CNE argumenta que el cálculo de los diputados no toma en cuenta todas las variables, y que sí se están haciendo esfuerzos para cumplir con los plazos.
Pero ahí no acabó la telenovela. El martes pasado, justo cuando iba a comparecer ante los diputados, el presidente de la CNE, Alejandro Picado, anunció que estaba enfermo y canceló la reunión. Diay, ¿será nervios?, muchos se preguntaban entre bambalinas. Este tipo de situaciones alimenta aún más las sospechas sobre la gestión del programa y sus verdaderos avances.
Ahora, miren bien los números: si realmente hubo un avance tan significativo como dice la CNE, ¿por qué tanto retraso en la entrega de las obras? Hasta ahora, solo se han completado 45 proyectos, y esperan que unos 10 más estén listos para finales de enero. Eso significa que, aunque digan que van avanzados, la realidad en el terreno pinta diferente. Y ni hablar de los casi 250 proyectos que siguen en estudio o diseño.
Entre las pocas obras que sí están en marcha figuran el puente sobre el río Tárcoles –una obra colosal–, el puente de la Circunvalación Norte y algunos centros educativos en zonas rurales. Son proyectos importantes, claro, pero no suficientes para justificar el gasto multimillonario que implica este programa. Además, la CNE insiste en que mantienen controles internos rigurosos y auditorías constantes, pero parece que eso no ha sido suficiente para evitar las críticas.
La CNE también defiende que han atendido varias observaciones realizadas por la auditoría, buscando mejorar continuamente el proceso. Sin embargo, admiten que algunas conclusiones del informe pueden no reflejar la situación general del programa, enfatizando que se basan en casos específicos. Pero bueno, ¿quién no intenta ponerle maquillaje a la realidad cuando las cosas se ponen feas?
En fin, este escándalo del Proeri nos deja pensando: ¿Estamos viendo un esfuerzo genuino de reconstrucción o un despiche monumental disfrazado de progreso? Y ustedes, ¿qué opinan? ¿Creen que la CNE está siendo transparente o hay gato encerrado en esta historia? Déjenme saber sus pensamientos en los comentarios, ¡quiero leerlos!
Todo comenzó con una audiencia en la Comisión de Hacendarios, donde la auditoría del propio Proeri presentó su tercer informe. Según estos números, de 300 proyectos, apenas 38 han llegado a su fin. Y encima, señalan que la mayoría de los otros proyectos están estancados en fases iniciales, como estudios y diseños. Una torta, vamos.
Por supuesto, la CNE salió al paso de estas acusaciones con toda la artillería pesada. Dicen que el 10% es un error y que, en realidad, el programa ha avanzado un 59%, gracias a un incremento progresivo en la ejecución. La gerenta de la CNE argumenta que el cálculo de los diputados no toma en cuenta todas las variables, y que sí se están haciendo esfuerzos para cumplir con los plazos.
Pero ahí no acabó la telenovela. El martes pasado, justo cuando iba a comparecer ante los diputados, el presidente de la CNE, Alejandro Picado, anunció que estaba enfermo y canceló la reunión. Diay, ¿será nervios?, muchos se preguntaban entre bambalinas. Este tipo de situaciones alimenta aún más las sospechas sobre la gestión del programa y sus verdaderos avances.
Ahora, miren bien los números: si realmente hubo un avance tan significativo como dice la CNE, ¿por qué tanto retraso en la entrega de las obras? Hasta ahora, solo se han completado 45 proyectos, y esperan que unos 10 más estén listos para finales de enero. Eso significa que, aunque digan que van avanzados, la realidad en el terreno pinta diferente. Y ni hablar de los casi 250 proyectos que siguen en estudio o diseño.
Entre las pocas obras que sí están en marcha figuran el puente sobre el río Tárcoles –una obra colosal–, el puente de la Circunvalación Norte y algunos centros educativos en zonas rurales. Son proyectos importantes, claro, pero no suficientes para justificar el gasto multimillonario que implica este programa. Además, la CNE insiste en que mantienen controles internos rigurosos y auditorías constantes, pero parece que eso no ha sido suficiente para evitar las críticas.
La CNE también defiende que han atendido varias observaciones realizadas por la auditoría, buscando mejorar continuamente el proceso. Sin embargo, admiten que algunas conclusiones del informe pueden no reflejar la situación general del programa, enfatizando que se basan en casos específicos. Pero bueno, ¿quién no intenta ponerle maquillaje a la realidad cuando las cosas se ponen feas?
En fin, este escándalo del Proeri nos deja pensando: ¿Estamos viendo un esfuerzo genuino de reconstrucción o un despiche monumental disfrazado de progreso? Y ustedes, ¿qué opinan? ¿Creen que la CNE está siendo transparente o hay gato encerrado en esta historia? Déjenme saber sus pensamientos en los comentarios, ¡quiero leerlos!